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El tren digital ya llega con retraso a Europa y existe el riesgo de perderlo

Según los datos del sector, sólo un 1,7% de las empresas europeas ha hecho una transformación digital intensiva y tan sólo un 14% de las pymes utiliza la Red como canal de venta.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo)- En un mundo cada vez más interconectado, en el que escribir un mensaje por Whatsapp o acceder a Internet para hacer la compra o leer la prensa forma parte de la vida cotidiana de los ciudadanos nadie puede cuestionar la importancia que va a tener para el futuro de Europa el llamado Mercado Único Digital.

El sector de las telecomunicaciones, que como cada inicio de curso se reúne esta semana en Santander, alertó ayer del diseño que las autoridades comunitarias están haciendo de la economía digital, un filón que en 2020 representará al menos el 4% del PIB europeo. Su discurso sectorial acertó al reclamar a la Comisión Europea una legislación que iguale las obligaciones fiscales de operadores de telefonía y empresas de la Red para evitar que colosos como Google, Amazon o Facebook compitan en ventaja con grupos como Telefónica o Vodafone al tributar por sus ventas en países como Irlanda o Luxemburgo. Pero flaqueó al tratar de poner el foco sólo en los negocios de Internet y querer dejar en un segundo plano las asignaturas pendientes que tiene Bruselas en la regulación que afecta al negocio de la telefonía o a la llamada neutralidad de las redes de telecomunicaciones.

Los países europeos tienen pendiente desde hace años impulsar un cambio de mentalidad empresarial en favor del emprendimiento y la innovación.

Siendo cierto que la legislación europea está muy centrada en el consumo y no aborda la compleja cuestión de cómo van a competir las empresas del Viejo Continente con China o EE UU en el negocio digital, las operadoras no pueden olvidar que proteger a los consumidores con medidas como la supresión del roaming (itinerancia de las llamadas o datos desde el extranjero) también debe ser el cometido de las autoridades comunitarias.

Puede parecer contradictorio que una herramienta como Internet que hace al ciudadano más libre pueda acabar convirtiendo a los usuarios en “cautivos” de una plataforma. Pero el consejero delegado de Telefónica, José María Álvarez Pallete, advirtió de este peligro si la regulación no impide que sigamos avanzando hacia “una Internet feudal”, como la calificó.

La agenda europea debe contemplar el trabajar por un Internet más abierto. 

En efecto, no es de recibo que un cliente que decide cambiar de operador de telefonía pueda hacerlo, con la ley en la mano, en 24 horas y manteniendo su número, pero a la hora de renovar el terminal tenga que permanecer ligado a Google (Android) o Apple (iOS) si no quiere perder sus contactos, sus fotos o las aplicaciones que se ha descargado. La agenda europea debe contemplar el trabajar por un Internet más abierto. Pero, aunque le pese a los operadores de telefonía, esa tarea también pasa por avanzar en el abaratamiento de los servicios de telecomunicaciones para que las barreras económicas no dejen a millones de europeos al margen del desarrollo digital.

Tampoco debemos olvidar que el hecho de que Europa no tenga un Silicon Valley no es sólo culpa de la regulación. Los grandes operadores como DeutscheTelekom, FranceTelecom o Telefónica -herederos de los antiguos monopolios- también tienen que hacer un examen de conciencia sobre cómo su modelo de negocio ha sido incapaz de coger a tiempo la ola de la tecnología para competir en el negocio de los datos personales, el verdadero tesoro que esconde la Red. Los países europeos tienen pendiente desde hace años impulsar un cambio de mentalidad empresarial en favor del emprendimiento y la innovación.

Europa se juega buena parte de su futuro económico en el mundo digital y debe reaccionar pronto si no quiere perder este tren que ya pasa por el Continente con retraso frente a otras potencias tecnológicas. Según los datos del sector, sólo un 1,7% de las empresas europeas ha hecho una transformación digital intensiva y tan sólo un 14% de las pymes utiliza la Red como canal de venta. Estas cifras revelan el escaso provecho que estamos sacando a la revolución digital.

Categoría: Opinión