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El viaje de González pone el foco sobre la brutal represión chavista

En Twitter y otras plataformas hubo multitud de apoyos a la misión que ha llevado a González al país latinoamericano.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo). Felipe González fue recibido ayer en Caracas con la anunciada hostilidad por parte del régimen venezolano. En varias ciudades hubo manifestaciones convocadas por la cúpula chavista para protestar por lo que califican de “injerencia” del ex mandatario español en los asuntos internos de Venezuela y las redes sociales afines al oficialismo se llenaron de mensajes como “Felipe fuera de aquí”. Pero en Twitter y otras plataformas también hubo multitud de apoyos a la misión que ha llevado a González al país latinoamericano. Su intención es respaldar a los abogados del líder opositor Leopoldo López y del alcalde de Caracas Antonio Ledezma, ambos presos políticos convertidos por el chavismo en chivos expiatorios.

González es la cabeza visible de una larga lista de dirigentes internacionales que reclaman su liberación, y tendrá reuniones con los familiares de López, Ledezma y otros represaliados. También quiere asistir a una nueva sesión del juicio del primero prevista para esta semana, aunque todo hace pensar que sufrirá una nueva dilación para impedirlo, en lo que supondría prolongar aún más la farsa judicial que padece López desde que fue encarcelado hace más de un año, acusado de “instigación terrorista”. Los dos opositores forman parte de un grupo de casi una treintena que lleva 15 días en huelga de hambre para exigir la libertad de todos los presos políticos y la fijación de la fecha de los comicios legislativos que deben celebrarse este año, en vista de que el Gobierno está maniobrando para cambiar a su antojo las reglas electorales.

El chavismo, que declaró a Felipe González ‘persona non grata’, está decidido a boicotear su misión, aunque al mismo tiempo ha dado muestras de su preocupación por el gran interés mediático que ha despertado el viaje del ex presidente. De hecho, la anulación sólo unas horas antes de la visita que Maduro iba a realizar al Papa en el Vaticano alegando gripe y otitis, ha sido una decisión desesperada en vista de que la coincidencia de los dos viajes multiplicaba el foco internacional sobre la fuerte represión que hoy padecen los venezolanos. Al pontífice habían recurrido los familiares de los presos en huelga de hambre como mediador.

El comisionado para los derechos humanos de la ONU exigió hace meses la liberación de López y otros disidentes. Y las ONG como Amnistía Internacional o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, denuncian el recrudecimiento de la represión por parte del chavismo, muy especialmente desde que llegó al poder el delfín de Chávez. Han aumentado las detenciones arbitrarias de opositores, se ha incrementado el número de víctimas mortales entre manifestantes por la brutalidad de la actuación policial y se ha hecho insufrible el acoso a los medios independientes, que va desde la imposibilidad de los periódicos para adquirir papel, al cierre de canales o imposición de multas desorbitadas, e incluso a la reciente prohibición a los editores y directores de las principales cabeceras para salir del país.

Todo ello como una huida hacia adelante del Gobierno de Maduro para tratar de ocultar la situación catastrófica de Venezuela, con una de las inflaciones más altas del mundo -el 105,9% en el último año-, la segunda tasa de homicidios -25.000 en 2014-, el desabastecimiento del 60% de los productos básicos y una división social irrespirable. Así, en poco más de un año de mandato, la popularidad de Maduro ya no llega ni al 25%. Su gestión no recibe el aprobado ni de una buena parte de los antiguos votantes del oficialismo.

Nada hace pensar que el chavismo vaya a dar marcha atrás en su deriva autoritaria. Por ello, la presión internacional y el respaldo de líderes como González a la oposición son instrumentos de vital importancia.

Categoría: Opinión