Lo que dice el ELN sobre el conflicto

“La realidad demuestra que hay una minoría de colombianos que son peones del plan de guerra imperialista”.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium)– El lunes el ELN manifestó a través de una editorial su punto de vista sobrela crisis fronteriza en Venezuela, tres días después de que las Farc se pronunciaron sobre el tema.

En un corto discurso, el plenipotenciario de las Farc, ‘Jesús Santrich’, aseguró que el país vecino es y seguirá siendo fundamental para la paz y que, por ende, no se podían destruir esos “lazos fraternales”. De acuerdo con el diario Semana, esta afirmación fue una respuesta a quienes decían -como los expresidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe-, que Venezuela debería dejar de ser país garante en el proceso de paz.

Por su parte, el ELN expuso en su misiva que Venezuela ha tenido una “economía más rentable” que atrae a los connacionales, pues Colombia no “ofrece puestos de trabajo, a lo que se suma más de medio siglo de conflicto interno, que no cesa de enviar colombianos al exilio (…) Con la revolución bolivariana se han multiplicado los subsidios y las olas migratorias, sobre todo de Colombia”.

Asimismo, afirmó que el contrabando de bienes venezolanos “se recrudeció como parte de los planes de desestabilización conducidos desde el ministerio de Guerra de Estados Unidos, donde los paramilitares colombianos han controlado a sangre y fuego este lucrativo negocio (…) Ellos han incentivado para que Venezuela sea usada como ruta de narcóticos producidos en Colombia”.

“La realidad demuestra que hay una minoría de colombianos que son peones del plan de guerra imperialista”, agregó.

TERRITORIO EN DISPUTA

Durante el tiempo que lleva la crisis fronteriza han surgido cuestionamientos acerca de por qué el presidente Nicolás Maduro no habla de las acciones de las guerrillas de las Farc y el ELN en la frontera.

Al respecto, Semana advierte que aunque para Maduro estos grupos insurgentes no operan en la zona, el ELN en su comunicado reconoció que los 2.219 kilómetros de frontera en Norte de Santander han sido un territorio de disputa entre ellos y el paramilitarismo.

“Es un territorio en disputa con el paramilitarismo colombiano de extrema derecha, quienes desde la época de la presidencia de Uribe, la han intentado copar para instalar allí sus mafias de narcotráfico, contrabando a gran escala, robo de vehículos”, resaltan.

Para el ELN el mandatario venezolano tiene razones de sobra para expulsar a los colombianos indocumentados y acabar con el “paramilitarismo colombiano”, que -en palabras de Maduro- desangra a Venezuela.

Aquí la editorial completa del ELN sobre la crisis fronteriza:

Los Problemas Entre Pueblos Hermanos

La migración colombiana se ha dado en busca de otras economías más rentables, pues la de Colombia no ofrece puestos de trabajo; a lo que se suma más de medio siglo de conflicto interno, que no cesa de enviar colombianos al exilio.

Venezuela históricamente ha tenido una economía basada en la renta petrolera, con la que sostiene amplios subsidios a la población; situación que atrae inmigrantes de todo el mundo y en especial de sus vecinos del Caribe, Colombia, Guayana y Brasil. Con la Revolución Bolivariana se han multiplicado los subsidios y las olas migratorias, sobretodo de Colombia.

Las realidades económicas diferentes también generan el contrabando, que se ha fortalecido a raíz de la devaluación del peso, lo que hace atractivo a los ecuatorianos, venir de compras al departamento de Nariño y a los venezolanos venir a comerciar a Cúcuta, Arauca o Maicao.

En los últimos años, el contrabando de bienes venezolanos se ha recrudecido, como parte de los planes de desestabilización conducidos desde el Ministerio de guerra de los Estados Unidos; donde los paramilitares colombianos han controlado a sangre y fuego este lucrativo negocio.

El paramilitarismo colombiano y el gobierno de los EE UU han incentivado para que Venezuela sea usada como ruta de narcóticos producidos en Colombia. Conspiración que en la última década ha lesionado a la sociedad venezolana.

La industria, agricultura, infraestructura y el conjunto de la economía venezolana ha contado con la valiosa mano de obra de millones de colombianas y colombianos; esfuerzo reconocido por el presidente Chávez, hace una década, cuando decidió dar documentación venezolana, a los extranjeros que trabajaban allí como ilegales. Reconocimiento único, que ningún otro país del mundo hace, porque se enriquecen con mantener a los migrantes en la ilegalidad.

Hay una minoría de colombianos que son peones del plan de guerra imperialista.

La realidad demuestra que hay una minoría de colombianos que son peones del plan de guerra imperialista. Pero la guerra mediática trata de vender la imagen que los colombianos rechazan la Revolución Bolivariana, habría que examinarlos en la realidad y no darlo por hecho.

Los 2.219 kilómetros de frontera colombo venezolana son un territorio en disputa con el paramilitarismo colombiano de extrema derecha, quien desde la época de la presidencia de Uribe (2002-2010), la han intentado copar para instalar allí sus mafias de narcotráfico, contrabando a gran escala, robo de vehículos, etc. Además de ser un arma de agresión contra los programas del Gobierno Bolivariano.

La frontera en La Guajira la intentó controlar alias Jorge 40 y en Norte de Santander delinquió Mancusso; ahora regresa alias El Iguano y Hernán su lugarteniente, recién salidos de la cárcel, quienes están arrasando a las bandas rivales de Urabeños y Rastrojos, instaladas en Cúcuta y Puerto Santander; guerra que en el último mes ya deja más de 35 muertos.

El operativo de la Fuerza Armada Bolivariana que está desarrollando en la frontera con Colombia, está en su legítimo derecho de proteger la soberanía venezolana; acción que no puede desviarse hacia crear xenofobia ni para enemistar a dos pueblos hermanos, como el colombiano y el venezolano.

Saludamos que los problemas entre pueblos hermanos se resuelvan por medio del diálogo y los acuerdos; en el espíritu de hacer del continente un territorio de paz.