Embajadas enterrarán la “Guerra Fría” entre EE UU y Cuba

Esta configuración deberá cambiar a partir del 20 de julio cuando los edificios reabran formalmente como embajadas, enterrando el último capítulo de la Guerra Fría en el continente.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Washington, Estados Unidos. AFP).- Los edificios que se convertirán a partir del 20 de julio en las embajadas de Estados Unidos y Cuba fueron testigos en las últimas décadas del enfrentamiento entre los dos países, cada uno con sus historias de desafíos y provocaciones.

Situada en línea recta con la Casa Blanca, la casona neoclásica en piedra caliza que alberga la Oficina de Intereses de Cuba en Washington apenas llama la atención.

Sin banderas, ni policías ni pancartas con consignas, solo al acercarse a la reja ubicada sobre la acera una pequeña placa revela el carácter del soberbio edificio casi centenario de tres pisos.

En contraste, en La Habana es difícil pasar de largo sin notar la oficina estadounidense conocida como SINA, un imponente bloque de hormigón y ventanales de seis pisos que domina la famosa costanera del Malecón, vigilado por rigurosos policías cubanos.

Aun limitada solo a operaciones consulares y promoción de derechos humanos, la SINA tiene 360 empleados, mientras que la representación cubana cuenta con solo siete diplomáticos y un puñado más de trabajadores.

Pero esa configuración deberá cambiar a partir del 20 de julio cuando los edificios reabran formalmente como embajadas, enterrando el último capítulo de la Guerra Fría en el continente.

FIDEL EN WASHINGTON

A modo de desafío, la célebre consigna de Fidel Castro: “Patria o Muerte, Venceremos” luce escrita en gruesas letras sobre una gran explanada que se extiende frente a las ventanas de este edificio construido en 1953.

Apodada el “protesdódromo”, aunque su nombre oficial es “Tribuna Antiimperialista”, esta explanada ha sido teatro de numerosas manifestaciones contra Estados Unidos.

Y en su extremo oriental una estatua del héroe nacional José Martí, apunta con el dedo a la representación estadounidense.

Construido en 1916, el edificio en Washington abrió al año siguiente como “Legación de la República de Cuba” hasta que fue ascendida en 1923 a embajada ante el gobierno estadounidense.

En la planta principal, seis puertas laterales conducen a oficinas y sobre cada una de ellas se posa el escudo de las seis provincias en que estaba dividida Cuba en esa época (Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Santa Clara, Camagüey y Oriente).

A un costado en el piso superior, y tras subir una espectacular escalera de mármol, fue inaugurado en 2011 el pequeño Bar Hemingway, al que solo se puede acceder con invitación.

Con su elegante sobriedad, el edificio, que como la representación estadounidense en La Habana está oficialmente en territorio diplomático suizo, recuerda algunas centenarias casonas en el barrio habanero de El Vedado.

El mismo Fidel Castro, cuando visitó Washington en abril de 1959, estuvo brevemente en la embajada.

Y desde entonces se ha mantenido sin mayores cambios. Tan solo un mástil que se erige desde junio a la espera de una bandera, augurando el nuevo rumbo en las relaciones bilaterales.

BOMBAS Y PROTESTAS

Las embajadas fueron a menudo escenarios de las confrontaciones entre Washington y La Habana.

En 1980, la protección de la SINA a unos 400 disidentes que pedían asilo durante el éxodo de Mariel desencadenó la ira de Fidel Castro.

En esos días, unas cinco millones de personas, casi la mitad de la población de la isla, se congregaron en multitudinarias manifestaciones contra Washington.

En 2004, en respuesta a una señal en la SINA en defensa de 75 disidentes, las autoridades cubanas desplegaron en una enorme pancarta las fotos de las torturas cometidas por militares estadounidenses, con la leyenda “Fascistas made in USA”.

En Washington, la protección de la embajada de Suiza a la oficina cubana no la dejó a salvo de los grupos más radicales.

El 8 junio de 1978 el grupo armado cubano CORU arrojó un explosivo contra la oficina, pero el peor atentado tuvo lugar un año más tarde, cuando otro grupo, Omega7, hizo estallar una bomba en la parte trasera del edificio.

La última aglomeración de protesta de importancia frente a la delegación cubana ocurrió en el año 2000, cuando Estados Unidos y Cuba trababan un forcejeo diplomático y legal por el caso del niño cubano Elián González, retenido por familiares en Florida.

En La Habana, los rifirrafes entre la Sección de Intereses y el gobierno de Fidel Castro continuaron hasta bien entrada la década pasada. Pero se hicieron cada vez menos frecuentes después que Barack Obama llegara al poder, ilustrando el deseo mutuo de dar vuelta la página.

Categoría: Mundo | Claves: Relaciones Cuba - EE UU