Colombia no logró los votos en la OEA para convocar reunión sobre la frontera

La frontera entre ambos países se mantiene cerrada.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Washington, EFE) – Los cancilleres de los 34 países de la Organización de Estados Americanos (OEA) no abordarán la crisis fronteriza entre Colombia y Venezuela, como había propuesto Bogotá, que se quedó a un voto de alcanzar los 18 apoyos necesarios.

El Consejo Permanente de la OEA, reunido en sesión extraordinaria a petición de Colombia, rechazó la propuesta por 17 votos a favor, 5 en contra, 11 abstenciones y una ausencia (Dominica).

En la sesión, de casi cuatro horas de duración, quedó patente que el debate en la OEA trasciende a esta crisis en particular y la discusión interna radica en la legitimidad del organismo para abordar los conflictos políticos del continente.

Venezuela, que sí ha aceptado una reunión de cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) sobre esta crisis, anunció su rechazo a la propuesta de Colombia con el argumento de que la OEA tiene una “lamentable y frustrante historia ante situaciones complejas entre los Estados miembros”.

Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Argentina y Brasil secundaron a Venezuela en esta postura y defendieron que Unasur es el foro donde debe abordarse esta crisis porque, a su juicio, se ha demostrado más eficaz que la OEA ante los conflictos en la región.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, asumió el cargo el 26 de mayo precisamente con la promesa de dar relevancia al organismo frente a alianzas regionales en ascenso como Unasur y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Almagro estuvo presente en el consejo pero no hizo ninguna intervención en la sesión ni declaración posterior a los medios.

Colombia buscaba una reunión de consulta de todos los ministros de Relaciones Exteriores ante lo que considera una “grave crisis humanitaria” con “deportaciones arbitrarias y maltratos” a sus ciudadanos por parte de Venezuela en la frontera de ambas naciones.

Antes de la votación, el embajador de Venezuela ante la OEA, Roy Chaderton, anunció que el Gobierno de su país no quiere abordar la crisis fronteriza con Colombia en el organismo continental.

“Mi Gobierno no es partidario de debatir este tema en la OEA”, dijo Chaderton.

El embajador venezolano ante la OEA defendió que la crisis se resuelva de manera bilateral, a través de una reunión de los presidentes de ambas naciones, una oferta que ya hizo el mandatario venezolano, Nicolás Maduro.

Venezuela sí aceptó sin embargo que el tema se aborde en Unasur, donde hay convocada una reunión de ministros de Exteriores de los países miembros el próximo 3 de septiembre, en su sede en Ecuador.

Panamá, al principio a favor de la reunión en la OEA, decidió finalmente abstenerse porque quiere defender su propuesta de alzarse como mediador en la crisis de Venezuela y Colombia.

Apoyaron la propuesta de Bogotá diecisiete países: Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Paraguay, Perú, Santa Lucía, Uruguay, Bahamas, Barbados, Canadá, Chile y la misión de Colombia.

Cinco naciones secundaron, por su parte, el rechazo de Caracas a que la OEA aborde esta crisis: Ecuador, Haití, Nicaragua, Bolivia y la misión de Venezuela.

Otros once países se abstuvieron, favoreciendo así a Venezuela: Granada, Panamá, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda, Belice, Brasil y Argentina.

Tras conocer el ajustado resultado de la votación, el embajador de Colombia ante la OEA, Andrés González, dijo que seguirá trabajando para dar “nuevos elementos” de valoración a los países que se han abstenido porque su país considera que la crisis fronteriza debe abordarse en la OEA como único foro que reúne a todas las naciones del continente, salvo Cuba.

El Gobierno colombiano buscaba con su propuesta exponer ante los ministros de Exteriores la crisis humanitaria desatada por la deportación de más de un millar de sus ciudadanos que vivían en el estado venezolano de Táchira, además de los cerca de 10.000 que, según la ONU, han retornado a Colombia voluntariamente.

La crisis arrancó el pasado 19 de agosto, cuando el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ordenó el cierre de un tramo de la frontera entre Colombia y Venezuela con el argumento de combatir el contrabando y a supuestos paramilitares.