Entre insultos y bachaqueros se hacen las colas de los supermercados

“El Gobierno lo único que ha hecho es meterle la mano en el bolsillo a los venezolanos”.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – La escasez de alimentos debido a la crisis económica del país, ha dejado haciendo cola a un gran porcentaje de los venezolanos, quienes en la mayoría de los intentos de compras no logran obtener ningún producto tras pasar varias horas en las largas filas.

Muchos se siente humillados, pero cuentan al diario El Tiempo, que la única forma de comprar productos de primera necesidad y al precio regulado es haciendo la cola una o dos veces por semana.

En el trabajo del diario regional, muestra las denuncias que los usuarios hacen hacia los bachaqueros, oficiales de la Policía o de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), y por los encargados de los establecimientos comerciales.

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Lo que en el 2005 se inició con la escasez puntual de algunos alimentos y productos de la canasta básica familiar del venezolano, casi 11 años después se ha convertido en un desabastecimiento generalizado que obliga a la ciudadanía a hacer largas colas durante horas para adquirir artículos esenciales.

En estas filas, donde la población soporta sol, lluvia, empujones e incluso golpes, no sólo se ven jóvenes estudiantes, amas de casa y personas de avanzada edad, sino una gran cantidad de bachaqueros, quienes se dedican a la sobreventa de mercancía como la leche, harina, arroz, aceite, pañales, detergente y más.

Ante esta situación, hay quienes han puesto en práctica una serie de medidas para hacer más “cómoda” su pasantía por las colas, que algunos califican como humillantes y peligrosas.

Carmen Marval, una señora de 43 años que reside en el casco central de Puerto La Cruz, asegura que aunque siente que “se le va la vida” en las afueras de los supermercados y abastos, se arma de paciencia y se visualiza en un balneario cada vez que madruga para surtirse de alimentos.

“Yo me llevo un termo con agua, sombrilla y hasta un banquito. No me coloco protector solar porque está muy caro, pero si te pones a ver, la rutina que hago es parecida a la que cumplo cuando me voy a dar un chapuzón en playa Lido”.

Su esposo, Juan Pérez, un albañil de 47 años, la acompaña a hacer las compras la mayoría de las veces, pues considera que si la deja ir sola su integridad física corre peligro.

“Hay mucha violencia en la calle. Las colas aumentan, la escasez se agudiza y nos acostumbramos a vivir muy mal”.

HISTORIAS Y RECORRIDOS

La estudiante guanteña Carmen Hernández dijo que su recorrido para abastecer la despensa de su hogar inicia los viernes a las 4:30 am.

Cuenta que se “pasea” por cadenas de supermercados y farmacias como Unicasa, Locatel, Farmatodo, Central Madeirense. También va a abastos asiáticos. Acota que a veces sólo pierde el tiempo, pues no consigue nada.

Aunque se encuentra de vacaciones laborales, dijo que no descansa, pues hasta los fines de semana, específicamente los domingos, se despierta muy temprano para cumplir con lo que definió como una “obligación económica por su familia”.

“Si comprando a precios regulados no me alcanza el dinero, es impensable pagarle tan caro a un bachaquero. Me toca hacer colas por necesidad, por ahorro y con rabia. Los venezolanos no merecemos vivir tan mal”, apuntó.

Otra historia es la de Rosiris Betancourt, una doñita de 72 años, quien denunció el maltrato de algunos funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) hacia las personas que buscan llevar algo de comer a sus hogares.

Aseguró que en noviembre pasado, mientras hacía cola para ingresar al Unicasa de la avenida Bolívar de Puerto La Cruz, vio cómo un efectivo militar maltrató verbalmente a una anciana, que posteriormente falleció en el Centro de Diagnóstico Integral (CDI) Fabricio Ojeda, ubicado en la avenida Municipal de la capital del municipio Sotillo.

“La viejita le dijo al guardia que por favor le diera prioridad a la tercera edad, pero el hombre le respondió tan fuerte y reiteradas veces, que a los segundos a la señora le dio algo y se murió”.

Por sus años vividos, afirma con seguridad que jamás el país había pasado por una “crisis de desabastecimiento tan grande”.

Reclamó al presidente Nicolás Maduro por las “pírricas” medidas económicas tomadas, las cuales calificó de “absurdas”.

El Gobierno lo único que ha hecho es meterle la mano en el bolsillo a los venezolanos con el aumento de la gasolina, unidad tributaria, servicios y las devaluaciones a la moneda, pero nada de eso va a acabar con la escasez e inflación que sufrimos desde hace años”.

EN EL MERCADO

Uno de los lugares donde más se practica la reventa de productos en la zona norte del estado Anzoátegui es en el mercado municipal de Puerto La Cruz.

Por ejemplo, un desodorante de barra, que en cualquier comercio legal vale alrededor de Bs 20, es vendido en el expendio público hasta en Bs 400, lo que representa un sobreprecio 1.900%.

Yuraima Sayago, una joven cajera que labora en un abasto ubicado en la calle Venezuela de la ciudad porteña, considera que aunque el bachaqueo no es culpable de la escasez, el Gobierno debería tomar más acciones para erradicarlo.

Contó que entre los revendedores utilizan técnicas como el silbido o palabras claves para alertar la llegada de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) o de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde).

“Silban fuerte entre ellos para que los demás se enteren de que vienen los guardias, escondan todo y se vayan. También gritan ‘ahí viene el aseo’ o cosas para despistar y que no les quiten la mercancía”, relató.

Con pesar afirmó que hay una creciente cantidad de personas que se suman al bachaqueo, pues creen que esa labor informal genera mayores ingresos económicos que muchas otras.

“Los chinos de la calle Dividive venden combos de dos harinas, dos espaguetis y un lavaplatos en Bs 750, pero son revendidos hasta en Bs 3 mil. Los bachaqueros hacen la cola varias veces y con vender tres bolsas se ganan casi Bs 6 mil. Eso es lo que sacan muchos trabajadores formales en una quincena”, detalló.

Categoría: Venezuela | Claves: Alimentos Colas Crisis económica