“Érase una vez un pran”: la vida de El Conejo en la cárcel

Durante su estadía, el internado Judicial de San Antonio, en Maragarita, se convirtió en una especie de hotel de lujo para los reclusos, con piscina, ring de boxeo y hasta una parrilla donde se les servía carne asada.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Teófilo Alfredo Rodríguez Cazorla, alias “El Conejo”, ha sido noticia tras su asesinato en enero y la despedida que con tiros al aire los reclusos de la cárcel de San Antonio le hicieron. Fue precisamente en ese lugar donde el Conejo construyó su leyenda.

Con lujos y privilegios, así vivía Teófilo Alfredo Rodríguez Cazorla, alias “El Conejo” en la cárcel de San Antonio ubicada en Margarita, estado Nueva Esparta. Durante su estadía, el centro se convirtió en una especie de hotel de lujo para los reclusos, con piscina, ring de boxeo y hasta una parrilla donde se les servía carne asada.

Javier Melero De Luca tuvo la oportunidad de recorrer el penal en compañía del querido pran. “El coordinador del Sistema de Orquestas Penitenciarias, un tachirense amable y educado, nos había dado el pitazo de que el ministro iba a estar ahí inaugurando un nuevo núcleo del Sistema, y nos recomendó darle ‘caza’ para conseguir los accesos con mayor celeridad”, cuenta.

En su crónica para El Pitazo, titulada: Érase una vez un pran, Melero dice que su idea de una cárcel era absurdamente hollywoodense: celdas con puertas de barrotes metálicos, presos numerados con overoles anaranjados, filas indias y bandejas plásticas para recibir las raciones en el comedor.

“¿El primer izquierdazo contra el estereotipo? Tres chivitos negros yacen plácidamente en una esquina y un par de gallinas picotean sobre un terraplén”, comenta, y advierte: “Lo más impactante, sin embargo, no son los animales de corral, sino el hecho de que exactamente en el mismo espacio en que yo estoy hay cientos de presos caminando a sus anchas de aquí para allá, sin celdas, sin muros, sin barrotes y, sobre todo, sin presencia de ningún cuerpo de seguridad del Estado”.

Tras recorrer por varios minutos el penal, y ver varias imágenes del conejo de PlayBoy en puertas y paredes, se encontró con el hombre más respetado en San Antonio: “Es un gordito de aspecto bonachón, más bien bajo, rondando los cuarenta y vestido con chores de basquetbolista y una chaqueta azul oscuro. ‘Mucho gusto, Teófilo’ dice sin más. ‘Vengan conmigo'”.

En el recorrido el Conejo no está solo. “va flanqueado por un grupo de al menos 10 personas que lo siguen con devoción. Asumo que son sus ‘luceros'”, especula Melero.

“A uno de ellos se le asoma la cacha de una pistola en el cinto, pero pronto la tapa discretamente con su camisa. Mi compañero repara en el detalle y hay un juego de miradas. ‘Hoy no se pueden ver porque viene el Ministro’”, añade.

Un pastor, ventas de comida, un billar, Directv… Todo ello es solo parte de lo que vio Melero en su paseo por uno de los penales más famosos del país, y es que allí nació la leyenda de El Conejo, un criminal que “promovía la paz y buscaba la alianza entre hermanos”.

“El Ministro está por llegar y la orquesta ha terminado su último ensayo. El Conejo y su gente nos llevan sanos y salvos hasta el punto de origen. Nos despedimos, pero antes de partir nos atrevemos una última vez ‘Sr. Teófilo, ¿nos puede dar su número de celular?'”, reseña Melero en su crónica, y la respuesta de El Conejo fue: “Anoten ahí, por cualquier cosa. Uno nunca sabe”.

Aunque el ministro nunca llegó, Melero pudo decir al final que tuvo grabado hasta hace poco en su celular el número de El Conejo.

Para leer la crónica completa con las fotos haga click AQUÍ.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Crédito: Javier Melero De Luca / El Pitazo.

Categoría: Venezuela | Claves: "El Conejo"