Entre democracia y soberanía: el futuro de Venezuela dentro de la OEA

La actuación del Gobierno venezolano tras las elecciones parlamentarias ha puesto en alerta a la comunidad internacional, que cuestiona con dureza un aparente desconocimiento de la voluntad popular por parte del Estado a través de sus instituciones.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Maracaibo, Venezuela. Redacción Sumarium) – “Nos resbala, puede hacer lo que quiera. Es un organismo deslegitimado”, así reaccionó el número dos del Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello, ante las advertencias del secretario general de la OEA, Luis Almagro, al régimen chavista de aplicar la Carta Democrática al país suramericano si se afecta el proceso político institucional.

La actuación del Gobierno venezolano tras las elecciones parlamentarias ha puesto en alerta a la comunidad internacional, que cuestiona con dureza un aparente desconocimiento de la voluntad popular por parte del Estado a través de sus instituciones. Esto sumado a las denuncias por violación de derechos humanos y los más de 40 considerados presos políticos encarcelados durante los últimos 17 años de historia política.

Almagro expresó su inquietud sobre el “equilibrio de poderes” en Venezuela, justo un día después de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) declarara en desacato a la Asamblea Nacional (AN) electa el pasado 6D. Para el diplomático, el TSJ propinó un “golpe directo” a los electores con la medida, un “atentado” que evidencia la “erosión de la democracia” en el país.

“Todo esto constituye lo que la doctrina conoce como erosión de la democracia, que contraviene los pilares fundamentales de la Organización y de principios establecidos claramente en su tratado fundacional y en la Carta Democrática Interamericana”, dijo, y precisó: “Estoy obligado a velar por el buen cumplimiento de lo dispuesto en los artículos 2 a 7 de la Carta Democrática Interamericana”.

La Carta Democrática Interamericana es un mecanismo que se aplica en el caso de ruptura del proceso político institucional democrático o del legítimo ejercicio del poder por un gobierno democráticamente electo, en cualquiera de los Estados miembros de la organización. Ante una alteración del orden constitucional, cualquier Estado dentro de la OEA o su secretario general podrán solicitar la convocatoria del Consejo Permanente para adoptar las decisiones diplomáticas convenientes a fin de promover la normalización.

ARTÍCULOS 2 AL 7

  • Artículo 2. (I. La democracia y el sistema interamericano) El ejercicio efectivo de la democracia representativa es la base del estado de derecho y los regímenes constitucionales de los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos. La democracia representativa se refuerza y profundiza con la participación permanente, ética y responsable de la ciudadanía en un marco de legalidad conforme al respectivo orden constitucional.
  • Artículo 3. Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos.
  • Artículo 4. Son componentes fundamentales del ejercicio de la democracia la transparencia de las actividades gubernamentales, la probidad, la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública, el respeto por los derechos sociales y la libertad de expresión y de prensa. La subordinación constitucional de todas las instituciones del Estado a la autoridad civil legalmente constituida y el respeto al estado de derecho de todas las entidades y sectores de la sociedad son igualmente fundamentales para la democracia.
  • Artículo 5. El fortalecimiento de los partidos y de otras organizaciones políticas es prioritario para la democracia. Se deberá prestar atención especial a la problemática derivada de los altos costos de las campañas electorales y al establecimiento de un régimen equilibrado y transparente de financiación de sus actividades.
  • Artículo 6. La participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y una responsabilidad. Es también una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia. Promover y fomentar diversas formas de participación fortalece la democracia.
  • Artículo 7. (II. La democracia y los derechos humanos) La democracia es indispensable para el ejercicio efectivo de las libertades fundamentales y los derechos humanos, en su carácter universal, indivisible e interdependiente, consagrados en las respectivas constituciones de los Estados y en los instrumentos interamericanos e internacionales de derechos humanos.

SE TRATA DE “CÓMO ASUMIMOS LA DEMOCRACIA”

En conversaciones con Patricia Poleo en su programa “Agárrate”, Vilma Petrash, internacionalista y profesora universitaria, señaló que el pronunciamiento de Almagro fue un contundente llamado a los países de la región para que se pronuncien por la crisis venezolana, pues, a su juicio, en Venezuela “no hay” elementos democráticos.

Sumó que el diplomático ha sido minucioso en la crítica al país caribeño y ha estado “bien fundamentado”.

La Carta Democrática tiene dos ámbitos, el de la diplomacia preventiva y el de las sanciones. El historiador, escritor y analista político, Ángel Lombardi, señala que la misiva de Almagro se ubica en el primer ámbito, actuando como una advertencia sana sin voluntad de intervención, pero sí de prevenir circunstancias que atenten contra el sistema democrático, bajo observación internacional.

“No hay amenaza, no hay intención y voluntad de intervención, pero sí de prevenir”, sentenció. A su juicio, la “intervención” sería la última solución y “la más inconveniente”.

“Primero hay que agotar todos los artículos previos, que son básicamente de acompañamiento conciliatorio. La diplomacia existe no para amenazar ni intervenir, sino para acompañar de manera amistosa”, dice.

Pero advierte que “si hay una flagrancia y un incumplimiento agresivo de lo que propone la Carta Democrática… el mismo documento establece un proceso sancionatorio progresivo”, que puede ser aplicado a Venezuela, aun cuando el texto alude a las democracias representativas y Venezuela se catalogue en la Constitución como una democracia “participativa”. “No se trata de cómo nos definimos”, sino de que “asumimos que somos un sistema democrático”, puntualizó.

Va a haber mucha prudencia en el exterior para acompañar, observar y presionar.

Para el analista, efectivamente el Gobierno venezolano pudiera hacer uso de su “estilo agresivo” ante organismos como la OEA y declararse en rebeldía arropándose bajo un “concepto difuso de soberanía”.

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Al respecto, avisa que el Estado, más allá de su lenguaje agresivo, no se saldrá de la vía diplomática en tiempos en los que en Venezuela se han abierto posibilidades de alternancia democrática.

“Pienso que va a haber mucha prudencia en el exterior para acompañar, observar y presionar, si se quiere, pero respetar que básicamente este es un problema nacional que debe ser resuelto por los venezolanos a través de las vías constitucionales”, sentenció.

Es de considerar que la exclusión del sistema interamericano limita la capacidad de acción del gobierno, lo aísla, compromete su gestión administrativa y pone en entredicho su moral.