“Es un verdadero lujo” vestirse y alimentarse en Venezuela

"El poco dinero que entra a mi casa es para comprar comida y con muchas restricciones", dijo una ciudadana.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Los venezolanos se quejan que a causa de la escasez de alimentos y los altos costos de la ropa, terminan “gastando más”, puesto que consideran que “es un verdadero lujo” vestirse y alimentarse en Venezuela.

Un artículo publicado por el diario El Impulso reseña que los venezolanos realizan “con frecuencia” colas para adquirir los productos esenciales.

Olga Oropeza, quien también se encontraba haciendo una cola con su hijo en brazos, manifestó que el sueldo en su casa le alcanza un poco más porque su esposo aporta, pero se quejó que la crisis los lleva a tener cada día más limitaciones.

Una encuesta realizada durante el mes de enero por Venebarómetro señaló que 79,6% de los encuestados indicaron el dinero no les alcanza para la comida, mientras que 79,9% aseguraron que no cubre las necesidades de medicina.

Yusbely Betancourt llegado a las 1 de la mañana a un supermercado en el centro Barquisimeto para comprar alimentos. Eran las 10:30 de la mañana cuando aún estaba en la cola y ni siquiera le habían recogido la cédula de identidad.

Prácticamente se debe destinar todo lo que se gana para comprar la poca comida que se consigue y eso si se hace cola, porque sino es imposible hacer el mercado”, sumó.

Igualmente, acotó que en su familia tiene que “hacer sacrificios” para comer carne, caraotas, pollo, dado los altos precios de estos productos. Explicó que han tenido que sustituir alimentos: comen plátanos, papas o yuca en vez de arepa, para rendir la harina.

Por su parte, Marielena Suárez, paciente oncológico, dijo que a un supermercado a las 5:30 de la mañana y era la número 110 en la cola: “Mire los zapatos que yo cargo (comenzaban a despegarse) porque no he podido comprarme unos nuevos, el poco dinero que entra a mi casa es para comprar comida y con muchas restricciones y para mis medicamentos”.

Recalcó que el poco ingreso que lleva su esposo a la casa por la venta de empanadas, se divide para los alimentos en casa y para los ingredientes de lo que venden.