Evo Morales, el mandatario que refleja a la “perfección” al hombre andino

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(La Paz, Bolivia. dpa) – “Evo Morales es de la estirpe popular, con su arquetipo del macho inexpugnable, heroico y rústico“: así retrata el analista político Gonzalo Mendieta Romero al primer presidente indígena de Bolivia, que lleva diez años en el poder y quiere consolidar su proyecto hasta 2025.

El mandatario boliviano refleja a la perfección al hombre andino: estoico y terco, rebelde y peleador, capaz de soportar el desprecio sin rendirse.

“Toda mi vida he luchado (…) no le tengo miedo a la muerte”, repite cuando visita los pueblos de la Bolivia rural, donde es considerado un personaje casi mítico e incomparable por “sus hermanos de raza”, todos de piel cobriza y discriminados durante siglos.

Juan Evo Morales Ayma nació en Isallavi, una aldea de Orinoca, muy cerca del lago Poopó en el departamento de Oruro, el 26 de octubre de 1959, como hijo de padres campesinos que enfrentaron penurias para mantener a su familia.

Penurias que Morales relató al periodista Iván Canelas, actual gobernador del departamento de Cochabamba, que las plasmó en el libro autobiográfico “Mi vida”.

“El hambre lo obligó a dejar su tierra natal. En Chapare (trópico del departamento de Cochabamba) encontró un hogar y una causa. En La Paz disfruta del poder”, destacó durante la promoción de la obra.

A los seis años, se fue a trabajar junto a su padre Dionisio y su hermana Esther hasta la zafra de la caña de azúcar en la comunidad Galilea, en el norte de la Argentina. “Evo vendía helados y después de un año retornaron al país”, destaca la biografía oficial.

Oruro fue la primera ciudad donde vivió, estudió y trabajó como albañil y panadero. Fue trompetista de una banda de música, la Real Imperial, que amenizaba fiestas populares.

En 1980 se instaló en una pequeña parcela en la región tropical del Chapare, en el departamento central de Cochabamba, donde hizo una rápida carrera sindical al frente de los campesinos productores de hoja de coca.

Morales preside desde 1988 las seis federaciones del trópico de Cochabamba. Y fue precisamente su liderazgo al frente de los productores de la hoja de coca el que lo proyectó a la política en 1997, cuando fue elegido diputado.

En 2002 se lanzó por primera vez como candidato presidencial, logrando el apoyo de 36 parlamentarios. Pero no fue hasta 2005 cuando concurrió a sus primeras elecciones como candidato del partido Movimiento Al Socialismo (MAS), en las que ganó con el 53,74 por ciento de los votos.

Un apoyo que aumentó hasta el 64,22 por ciento en los comicios de 2009 y que cayó ligeramente al 61,36 por ciento con el que volvió a ser reelegido en 2014. Entre medias, en 2008 salió airoso de un referendo revocatorio de mandato con un 67,43 por ciento de los apoyos.

Con sus diez años en el gobierno, ha batido el récord de Andrés Santa Cruz, convirtiéndose en el presidente que lleva más tiempo al frente del país de forma continuada.

En “Mi vida” también revela anécdotas como los robos que sufrió en el propio Palacio Quemado de La Paz, sede del Gobierno, de medallas o incluso de una réplica de la espada del libertador Simón Bolívar con que le había obsequiado el fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez en 2006.

“Estaba en mi cuarto. Después de unos tres años reviso y el estuche estaba vacío. Después Hugo Chávez me regaló otra”, rememoró.

Morales es soltero pero tiene dos hijos: Eva Liz, de 22 años, y Alvaro, de 21.

Una de sus pasiones es el fútbol. Recuerda a menudo que su primer cargo como sindicalista de los cultivadores de la hoja de coca fue precisamente secretario de deportes. “Joven pelotero me decían, porque siempre tenía una pelota de fútbol”, recuerda el mandatario boliviano.