Algunas familias saltan el desayuno para ahorrarse una comida

Los zulianos se las ingenian para sobrevivir ante la escasez y los altos precios

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – La alimentación de los zulianos al igual que del resto del país, cada día se ve más afectada ante la escasez de alimentos y los altos precios de lo que se pueda encontrar.

Según la publicación de la periodista, Alixel Cabrera en el Diario La Verdad, Rosa Wolmer, una señora de 60 años, plancha ropa para subsistir. Entre lo que gana al día por su labor más la pensión de su hermana pagan los alimentos de su familia de cinco personas. La mayoría de los días comen una sola vez cerca de las 11.00 de la mañana. Si el día va bien, pueden permitirse una cena de panes con mantequilla antes de irse a dormir.

“Cuando me va bien a mí pagamos dos mil, tres mil bolívares diarios en huevos, plátano, arepa, algo es algo, porque ni carne ni pollo podemos”, detalla. Por su precio, para su grupo familiar es impensable comprar productos de primera necesidad “bachaqueados” o formarse en las kilométricas colas apostadas en las afueras de los supermercados: “No hacemos arroz ni pasta, yo no puedo estar en esas colas, los policías no respetan que uno tenga la edad que tiene”.

Desde el inicio de este año no consume pollo, atún ni sardina. Hasta la compra de verduras para sazonar sus alimentos se ve cuesta arriba con su limitado ingreso. “Ahora uno sí está viendo bien el mal. Uno quisiera tener arroz, harina, por algo se empieza, pero no”.

Wilmer González, vendedor de vegetales del mercado Santa Rosalía, confirma que el caso de Wolmer no es el único. Desde febrero registra una merma en sus ventas de al menos 30 por ciento, prevé que el porcentaje repunte a 70 por ciento durante las vacaciones escolares.

Algunas familias saltan el desayuno para ahorrarse una comida y en el almuerzo; el pollo, carne o pescado en gran parte de los casos es sustituido por mortadela y huevo que sale un poco más económico. Tal es el caso de Sonia Vásquez quien a pesar de ser comerciante y sus ingresos son diarios, su familia se ve apurada para alimentarse como debe ser.