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Fayt, Nisman y la polución sonora

La preocupación principal del kirchnerismo tiene que ver con el futuro de las investigaciones sobre corrupción que están en la Justicia.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Clarín). En el Gobierno insisten en que, preocupados por la salud de la Justicia, siguen queriendo saber cuál es el estado de salud del juez Fayt. Han creado una subcomisión de la Comisión de Juicio Político para que tome testimonio a secretarios judiciales, periodistas e, incluso, al chofer del juez, y ofrezca un veredicto sobre el juez, acusado de viejo.

Se trata de un nuevo experimento que deambula, en el mejor de los casos, por la cornisas de la ley. La preocupación principal del kirchnerismo tiene que ver con el futuro de las investigaciones sobre corrupción que están en la Justicia y que, todavía, no han conseguido cerrar. La Justicia estará siempre sana, física y psíquicamente, siempre y cuando falle a favor del oficialismo actual. Las dudas que lo carcomen, sin embargo, le imponen este tipo de maniobras groseras.

A mediados de mayo el kirchnerismo abrió un “proceso investigativo” contra el juez de la Corte. Es un procedimiento raro: en la comisión no se había presentado ningún pedido de juicio político contra el juez de 97 años. El “proceso investigativo” no figura en ningún reglamento, pero las reglas no preocupan al kirchnerismo. Esa comisión tiene 31 integrantes, de los cuales 17 son del Frente para la Victoria: se tiene buena salud si se tiene mayoría.

El Gobierno ha subordinado la ley a sus mayorías. Es su ley mayor, que usa para acomodar otras leyes, procedimientos y razones. Con esas mayorías domina el Congreso y pretendió hacerlo con la Justicia. Esta nueva insistencia tiene otro objetivo. Al rechazo que en esa misma Justicia el Gobierno consiguió para que no se investigara la denuncia de Nisman, le conviene que su muerte sea un suicidio y no un asesinato. El suicidio insinúa que la denuncia no tenía sustento y que ante esa certeza, el fiscal se voló la cabeza. Hasta Cristina, en esas horas de desconcierto que siguieron al hallazgo del cadáver se plegó por cadena nacional a la tesis del asesinato.

Pero el domingo a la noche la evidencia filmada y televisada del procedimiento judicial y policial que se hizo en el departamento del fiscal muerto volvió a reforzar las sospechas por la forma en que se actuó en el lugar del hecho. En su momento, la muerte de Nisman desplomó la aprobación hacia el Gobierno, que luego se recuperó. La muerte de Nisman vuelve al primer plano, no solo por el video, sino por las maniobras que empiezan a conocerse en la notebook y teléfonos de Nisman.

El kirchnerismo ha sido experto en tapar un ruido con otro, incluso de tapar un ruido con ese mismo ruido. Quiza la embestida contra Fayt sirva para dos objetivos: forzar una vacante en la Corte y producir polución sonora para tapar lo de Nisman.

Categoría: Opinión