Fracking, el ancla para los precios del crudo

Venezuela y Rusia ven en el Fracking una tecnología que más que aumentar la capacidad energética de EE UU busca amenazar procesos políticos. Cierto o no, el método, que no está exento de polémica, está llevando a EE UU a depender cada vez menos del petróleo extranjero

Fracking, el ancla para los precios del crudoEn abril pasado EE UU dejó de liderar la lista de países importadores de petróleo, en parte gracias al Fracking. Crédito: Enrique Marcarian / Reuters
Publicada por: el RonGonzalezc@gmail.com @RonCcs

En la sostenida caída de los precios del crudo han influido muchos factores, pero sobre el que más pesan las acusaciones de los países productores tiene nombre propio: el fraking que extrae el petróleo y el gas de esquisto.

La polémica tecnología, satanizada por los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) y Rusia, sería, en parte, la responsable de tirar abajo los una vez  boyantes precios del petróleo y ralentizar economías como las de Venezuela, cuyo pilar fundamental es la exportación del llamado oro negro.

Dos datos sencillos ilustran la dependencia de las economías no desarrolladas a las exportaciones: a finales de 2014 el rublo ruso experimentó una espectacular caída, aunque ha recuperado al menos la mitad de lo que perdió -un 12%-, mientras que países como Venezuela enfrentan escasez de algunos productos por la falta de liquidez. 

Hoy la Opep ha reconocido que no espera que el crudo alcance de nuevo los USD 100 en la próxima década, dejando el escenario más optimista en unos 76 dólares por barril en 2025.

Sobre estos datos se superpone uno que no puede pasar por debajo de la mesa por su gran significación: en abril pasado China adelantó por primera vez en la historia a Estados Unidos en la importación de crudo (7,4 millones contra 7,2 millones por día), dejando constancia de la cada vez menor dependencia del gigante del norte al petróleo extranjero, basado, como no, en el esquisto.

El fenómeno debe haber hecho saltar las alarmas en Venezuela, un país en las antípodas ideológicas de EE UU, pero al que tiene como mayor socio comercial en la región. 

Crédito: Reuters