Frank, el voluntario venezolano que llegó a Río sin dinero

Estar en los Juegos Olímpicos es un sueño hecho realidad para este venezolano de 26 años. "Simplemente quiero ayudar un poco. Son los primeros Juegos en Latinoamérica, tan cerca de mi país". Su ciudad natal, Caracas, queda a unos 6.5000 kilómetros de Río de Janeiro. El vuelo dura unas nueve horas, pero Frank tardó tres días en recorrer esa distancia.

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(Río de Janeiro, Brasil. DPA).- Frank Olmos muestra que realmente está en bancarrota. Sentado sobre el asfalto delante del Parque Olímpico en Río de Janeiro, abre su monedero y saca cuatro billetes. Once reales. Es todo lo que tiene. Pero Frank sonríe cuando muestra los billetes. Después de todo, logró llegar hasta Río.

Estar en los Juegos Olímpicos es un sueño hecho realidad para este venezolano de 26 años. “Simplemente quiero ayudar un poco. Son los primeros Juegos en Latinoamérica, tan cerca de mi país”. Su ciudad natal, Caracas, queda a unos 6.500 kilómetros de Río de Janeiro. El vuelo dura unas nueve horas, pero Frank tardó tres días en recorrer esa distancia.

Tuvo que tomar dos autobuses primero para llegar hasta Brasil. Esperó nueve horas en la frontera. “Oh, dios mío”, suspira sonriendo al recordar el viaje mientras lo relata. Tras cruzar la frontera, pudo tomar un avión que hizo tres escalas antes de aterrizar en la metrópoli brasileña.

“La adrenalina aumenta la motivación”, asegura Frank, que va relatando su experiencia en Facebook. Aún está agotado del trayecto, pero feliz. Un voluntario de 71 años llamado Gil es su anfitrión durante los Juegos. Le cocina y le prestó un colchón inflable. “La ‘feijoada’ que hace es fantástica”, comenta el joven. Porotos (judías) con arroz, el plato nacional de Brasil. También los organizadores le ofrecen “feijoada” a veces. Pero sólo cuando está de voluntario. Por lo demás, no le queda otra que confiar en las artes culinarias de Gil, ya que apenas tiene dinero propio.

Su “viaje increíble” lo financió él mismo sólo en parte. Para ganar suficiente dinero para el vuelo con su trabajo como educador, tendría que haber trabajado unos cinco años. Por eso, parte del dinero se lo prestaron amigos y además recibió donaciones por Internet. “Por otra parte, en mi camino a Río me encontré a personas que me dieron algo de dinero para el viaje”.

Como voluntario, Frank estará en Río sobre todo en los eventos hípicos. Allí seguramente se encontrará a uno de sus grandes ídolos, el jinete venezolano Emanuel Andrade. Otro sueño que se hará realidad. Su primer gran momento de los Juegos lo vivirá, sin embargo, el viernes cuando se celebre la ceremonia de apertura en el legendario estadio Maracaná. “Wow, wow, wow”, dice cuando piensa en el Maracaná. Parece darse cuenta recién al hablar de que realmente está donde está.




Categoría: Venezuela | Claves: Juegos Olímpicos Río 2016