Frontera Colombo-Venezolana, el drama de un cierre y reapertura tambaleante

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- El presidente de la República, Nicolás Maduro, ordenó el cierre de la frontera colombo-venezolana el 19 de agosto de 2015 una medida duramente criticada que pocos imaginaron que llegaría a extenderse hasta un año.

Pero más allá de las criticas, el cierre despertó un drama que fue documentado por los canales de televisión nacionales sobretodo internacionales. La imagen de funcionarios colombianos entregando en plena línea fronteriza un insumo médico para salvar la vida de un niño fue solo una cara de tantas historias conocidas y no.

Apenas el 13 de agosto se anunció la reapertura gradual de la frontera colombo-venezolana después de muchas reuniones y declaraciones de las autoridades de ambos países. Mucho tiempo de diplomacia y negociaciones para familias que quedaron divididas y que optaron por usar las trochas.

Yelis De Bracho y su esposo apenas el pasado 10 de julio, 11 meses después del cierre, hubiesen podido retornar al vecino país cuando se habilitó el paso peatonal desde las 6:00 am hasta las 4:00 pm para que las personas pudieran ir a Cúcuta a comprar y de Colombia entraran personas.

Pero la pareja solo esperó 15 para que se aclarara qué ocurriría con la frontera y el paso binacional, y mientras se iniciaba un largo camino de conversaciones entre ambos países, decidieron dejar a los niños con los abuelos para cruzar a Colombia ilegalmente.

“Cruzamos la trocha de San Antonio con los desplazados. Esta zona estaba altamente vigilada y militarizada con por lo menos 10 efectivos en moto, pero igual les tuvimos que pagar. Nos llevaron a un terreno abandonado que era donde esperaríamos a los que nos iban a terminar de guiar en el camino. Llegaron y pagamos nuevamente a un muchacho. A mitad de camino salió un militar y el muchacho nos dijo que esperáramos mientras hablaba con él. Después de eso nos dio el paso, pero cuando pasamos justo a su lado el militar nos gritó: ‘¡Corran y no paren!’. Parecía un fusilamiento. Llegamos al río que une San Antonio y Cúcuta y el muchacho nos decía ‘Háganle, háganle que después que estén en la mitad del río están al otro lado’. Una vez que cruzamos salieron los militares colombianos, ellos nos tranquilizaron y nos hicieron sentir seguros. Nos decían: ‘Tranquilos. Están en Colombia. Ya están seguros”, contó De Bracho a El Nacional.

La pareja tuvo que hacer dos viajes más por la mudanza y sus hijos en condiciones iguales de dramáticas y peligrosas, Así como centenares o miles de colombianos y venezolanos que nunca comprendieron -y se resistieron- a la prohibición del presidente Maduro.

LEJOS DE TERMINAR

Con la reapertura que ahora avanza aparecen nuevas aristas que dejan ver que esta historia apenas inicia. Los retractores del cierre ahora también cuestionan que se haya decidido abrir la frontera nuevamente sin que ninguno de los problemas, el bachaqueo y paramilitarismo principalmente, se resolvieran. Lo que a juicio de los opositores de Maduro, evidencia que la medida no fue ni bien pensada ni bien ejecutada.

El presidente de Conindustria, Juan Pablo Olalquiaga, advirtió que la apertura de la frontera con Colombia debe tener un plan de inversión porque importar productos y/o que los venezolanos vayan a comprar al vecino país lejos de solucionar la escasez puede ralentizar el restablecimiento de la economía nacional por descincentivar el aparato productivo que ya está muy malogrado.

Opinión muy similar tiene el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, quién ayer advirtió que ni el cierre ni la reapertura de la frontera fueron bien analizadas por el Gobierno.

Ramos Allup sumó que hay una consecuencia latente que no ha sido analizada; y es el desplazamientos de los guerrilleros que se trasladarán a Venezuela si el vecino país logra concretar el acuerdo de paz; Colombia solucionará su problema, pero en nuestro país se van a “incrementar los delitos de narcotráfico, contrabando, secuestros perpetrados ahora por la guerrilla colombiana desplazada”, dijo.

A la espera de que se autorice algo más que el paso peatonal, siguen dos poblaciones que nunca dejaron de relacionarse y conversaciones entre ambos países que circundan un camino complejo.