Hasta su familia lo quería muerto

Abaaoud nació en 1987 en la comuna bruselense de Molenbeeck. Se hacía llamar Abu Omar Susi, nombre de la región del suroeste de Marruecos de la que es oriunda su familia, o Abu Omar al Baljiki (Abu Omar 'el belga')

Hasta su familia lo quería muertoCréditos: Reuters
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(París, Francia. AFP) – El yihadista belga Abdelhamid Abaaoud, presunto autor intelectual de los atentados de París, abatido en una operación policial, había sido renegado por su propia familia, que llegó a rezar “para que esté realmente muerto”.

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El cuerpo de Abdelhamid Abaaoud fue identificado entre las dos personas abatidas en un operativo policial de siete horas realizado el miércoles en Saint-Denis, al norte de París.

Abaaoud nació en 1987 en la comuna bruselense de Molenbeeck. Se hacía llamar Abu Omar Susi, nombre de la región del suroeste de Marruecos de la que es oriunda su familia, o Abu Omar al Baljiki (Abu Omar ‘el belga’).

“Era un tontito” que hostigaba a sus compañeros y profesores o que era detenido por robar billeteras, contó, pidiendo el anonimato, un ex compañero de clase al tabloide popular belga La Dernière Heure.

El “tontito” estaba en la mira de los investigadores franceses y belgas, que “no excluyen” que sea el “instigador” de las matanzas de París del viernes 13 de noviembre, que dejaron 129 muertos y más de 350 heridos, reivindicadas por la organización Estado Islámico.

El sospechoso clave de estos ataques, activamente buscado, Salah Abdeslam, que también residió en Molenbeeck, y su hermano, Brahim, que se hizo estallar en los ataques, conocían a Abaaoud. Los tres tienen expedientes criminales de la policía belga.

No es la primera vez que el nombre de Abu Omar ‘el belga’ aparece en una investigación. A principios de 2014 estuvo en las tapas de los diarios belgas por haber llevado a Siria a su hermano Yunés, de 13 años, apodado “el yihadista más joven del mundo”.

Apareció poco después en un video de EI. Tenía una impúber barba y llevaba un gorro de tipo afgano. Ante una cámara que lo muestra al mando de una camioneta que transporta cadáveres mutilados, Abaaoud se ufana de haber cometido atrocidades.

RENEGADO POR SU FAMILIA

“Antes, tirábamos jet-ski, cuatriciclos, remolques repletos de regalos, equipaje para ir de vacaciones a Marruecos. Ahora tiramos infieles, los que nos combaten, los que combaten al islam”, afirma, con una sonrisa, en una mezcla de árabe y francés.

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Tiene el perfil de alguien de “clase media”. Los que vienen de entorno pobre no hacen jet-ski ni pasean en cuatriciclo, subrayaba el martes el periódico flamenco De Morgen, que asegura que el padre envió a su hijo a un buen colegio de la comuna residencial de Uccle, en el sur de Bruselas.

“Teníamos una buena vida, sí, incluso una vida fantástica aquí. Abdelhamid no era un niño difícil y se había convertido en buen comerciante. Pero de repente, se fue a Siria. Me pregunté todos los días la razón por la que se radicalizó a este punto. Nunca obtuve una respuesta”, había declarado su padre, Omar Abaaoud, en enero al periódico La Dernière Heure.

“Abdelhamid llenó a la familia de vergüenza. Nuestras vidas están destruidas”, había reaccionado su padre. “¿Por qué en nombre de Dios querría matar a belgas inocentes? Nuestra familia le debe todo a este país”, había explicado Omar Abaaoud, cuya familia llegó a Bélgica hace 40 años.

“Nunca le perdonaré” a Abdelhamid haber “embarcado” a su joven hermano Younes, agregó.

La hermana de Abdelhamid también manifestó su reprobación en declaraciones a la prensa flamenca en enero.

“En octubre nos anunciaban que Abdelhamid había muerto como mártir. Ahora, no dicen que está vivo y al frente a una red terrorista. No tenemos nada que ver con tales atrocidades. Abdelhamid rompió todo contacto con nosotros el día en que se fue de Bélgica. Con estas historias sólo podemos rezar para que esté realmente muerto”, aseguró.

INSTIGADOR

Abaaoud, el más conocido de los casi 500 jóvenes belgas que partieron a combatir a Irak y Siria, está también vinculado a la “célula de Verviers”.

En esa ciudad del este de Bélgica, la policía lanzó el 15 de enero, una semana después de los atentados de París, una operación que apuntaba a desmantelar un ataque “inminente”. Dos de los sospechosos murieron.

Abaaoud no estaba en el lugar. Pero a principios de febrero reivindicó en una entrevista que le atribuye Dabiq, la revista del grupo Estado Islámico, que “planificó” estos ataques frustrados.

“Logramos finalmente llegar a Bélgica. Logramos obtener armas y encontrar un escondite, al mismo tiempo que planificamos las operaciones contra los ‘cruzados'”, habría declarado.

Según la prensa belga, Abaaoud había sido localizado en Grecia, desde donde comunicaba con dos de los yihadistas que después resultaron muertos en Verviers. La policía griega no logró detenerlo en una redada que organizó en Atenas.

“Pude irme y llegar a El Sham (que designa en árabe a la Gran Siria, o su capital Damasco, NDLR) a pesar de la cacería de tantos servicios secretos”, celebró en la revista.

La justicia sospecha que incitó a un yihadista francés detenido el 11 de agosto de regreso de Siria a que ataque “un objetivo fácil” como una sala de conciertos.

Los atentados de París dejaron la mayor cantidad de víctimas en la sala de conciertos el Bataclan.


En julio fue condenado en Bruselas, en ausencia, a 20 años de prisión en un juicio por las filiales de reclutamiento de yihadistas belgas para Siria.


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