Hinchas chilenos acudieron al tribunal en apoyo a Vidal

"Arturo, amigo, el pueblo está contigo", cantaba un grupito de 15 hinchas, con carteles armados de apuro para la ocasión

Hinchas chilenos acudieron al tribunal en apoyo a VidalChilenos a las afueras del tribunal. Crédito: REUTERS/Carlos Garcia Rawlins
Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Santiago de Chile. DPA) – Hinchas embanderados con carteles de apoyo, profesores en plena protesta, decenas de medios locales e internacionales y cientos de curiosos al paso: la tranquilidad de la localidad de San Bernardo en las afueras de Santiago se vio hoy alterada por la presencia del astro chileno Arturo Vidal para declarar ante el juzgado de garantías por el accidente que protagonizó el martes.

Como si se tratara de una pequeña réplica del estadio Nacional cuando Chile juega sus partidos en la Copa América, los cantitos de apoyo a Vidal comenzaron a partir de las 8:30 locales, cuando el ídolo llegó trasladado por los carabineros, después de haber pasado la noche en la comisaría número 15 de Buin, no muy lejos de allí, por haber conducido ebrio.

“ARTURO, AMIGO, EL PUEBLO ESTÁ CONTIGO”

Crédito: REUTERS/Ricardo Moraes

“Arturo, amigo, el pueblo está contigo”, cantaba un grupito de 15 hinchas, con carteles armados de apuro para la ocasión. “Vidal, te queremos igual”, escribió en una hoja de papel Lucas, un niño de 10 años, que llegó desde el barrio La Victoria con su bandera chilena como capa de superhéroe y una peluca tricolor en la cabeza.

Con la misma melodía que los fanáticos, con sus pancartas y con sus tambores, los docentes de la municipalidad de San Bernardo aprovecharon la ocasión para hacerse escuchar: “El profe, marchando, también está educando”. Tras media hora de cantos y después de llamar la atención de los medios, los profesores se despidieron para ir a la marcha de protesta nacional en Santiago.

De pronto, la tensa calma de espera se alteró: todas las cámaras apuntaron a un hombre canoso, con una pequeña libreta. Abordado como si se tratara de Lionel Messi o el mismísimo Vidal tras una final, Gastón Abarca, jefe de prensa de la fiscalía, intentaba acreditar a la mayor cantidad de periodistas posibles para la audiencia, tarea titánica por tratarse de una sala muy pequeña que lejos estaba preparada para semejante despliegue.

LOS CANTOS A SAMPAOLI

“Sampaoli, Sampaoli, te queremos recordar, Rey Arturo es lo más grande, lo queremos ver jugar”, cantaron los hinchas, que convirtieron el estribillo en un nuevo hit que poco a poco fue sumando fieles. A esa altura, los vendedores ambulantes no desaprovechaban la ocasión: desde pañuelos descartables hasta café caliente, pasando por galletitas o golosinas, el inesperado espectáculo servía para concretar una mañana más que productiva.

El arribo de curiosos no se detenía. Abuelos con gorras, jóvenes vestidos con ropa de la selección chilena, madres con bebés, todas las edades estaban representadas. Desde un colegio vecino, el Saint Arieli, un grupo de alumnos se asomó por una ventana, agitó una camiseta de la “Roja” y cantó el tradicional “Chi, Chi, Chi, le, le le…”. Los carabineros debían intervenir para controlar el caótico tránsito sobre la avenida calle Urmeneta.

Desde la explanada frente al juzgado, el grupito más fanático tomó la posta: “Vamos, vamos los chilenos, que este viernes, Arturo va a jugar”. Al grupito que llevaba dos horas cantando, ya se le habían sumado cornetas y vuvuzelas. El clima de cancha era total. “Hasta que Arturo no salga, no me voy”, aseguraba una abuela cuando la espera tocaba las tres horas.

SALIÓ DEL JUZGADO SIN QUE LO VIERAN

Crédito: REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

Justo a las 11.30, 180 minutos después del arribo de Vidal, las puertas se abrieron para la audiencia pública, y la situación se desbordó. Cámaras, prensa, curiosos e hinchas ingresaron como estampida, corriendo de su sitio hasta el detector de metales. Cinco carabineros, con sus cascos y escudos, se interpusieron en la entrada para que el momento no se tornara todavía más caótico.

“Ahí está el Rey Arturo”, gritó un falso Rodrigo de Triana, con la misma emoción que si hubiese divisado tierra. Grandes y chicos corrieron, pero no se trataba más que de una falsa alarma. La espera siguió casi una hora más. La salida del hermano del jugador de la Juventus alteró un poco el clima, pero igualmente nadie se movió.

Y entonces sí. En una camioneta 4×4 negra, con vidrios polarizados y dos personas en los asientos delanteros, Vidal salió del juzgado en la parte trasera, sin que nadie pudiera filmarlo ni retratarlo. Su destino era el complejo deportivo Juan Pinto Durán, donde llegó 14 horas después de lo previsto y tras pasar una noche más que agitada. Como si la misión la hubiesen cumplido, los fanáticos se fueron desconcentrando, tan tranquilos como habían llegado, al grito de “Chi Chi Chi, le, le le”.

Crédito: REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

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