Ibsen Martínez también responde a las palabras de Monedero sobre Leopoldo

"Según Monedero, los verdugos, instigados por Leopoldo López, asesinaron a 43 personas por quienes nadie ha clamado nunca justicia", dice Ibsen en su texto

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela) – El escritor venezolano Ibsen Martínez respondió este miércoles, en una columna publicada en el diario El País, las palabras de Juan Carlos Monedero, que comparó al líder opositor Leopoldo López, sentenciado a casi 14 años de prisión tras las violentas protestas del pasado 12 de febrero de 2014, con terroristas de ETA.

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“Tengo para mí que, o bien Monedero se equivoca o no estaba atento a lo que hacía al tratar de describir lo ocurrido en obsequio de lectores que no conocen Venezuela tanto como él la conoce”, dice Martínez en un extracto de su columna.

Antes, Lilian Tintori había criticado también a Monedero, tildando sus declaraciones de “indignas” e “irresponsables”.

Lea a continuación la columna íntegra de Ibsen Martínez:

Según reseña este diario en un texto titulado Nunca obedecieron leyes los golpistas: Venezuela y Leopoldo López,el profesor Juan Carlos Monedero se muestra conforme con el veredicto que arroja a Leopoldo López a la cárcel durante los próximos 14 años, y solidario con las víctimas de la violencia callejera que estremeció a Caracas y otras ciudades venezolanas entre febrero y marzo de 2014. Al mismo tiempo, Monedero se escandaliza ante la atención que en todas partes se brinda a Lilian Tintori, esposa “del delincuente”, y ante el hecho de que “los familiares de los 43 asesinados no hayan sido consolados ni por el PP ni por el PSOE y que la presión mediática y política nos haga perder tanto corazón que nos haga olvidarnos de quiénes fueron las víctimas y quiénes los verdugos”.

Según Monedero, los verdugos, instigados por Leopoldo López, asesinaron a 43 personas por quienes nadie ha clamado nunca justicia. Tengo para mí que, o bien Monedero se equivoca o no estaba atento a lo que hacía al tratar de describir lo ocurrido en obsequio de lectores que no conocen Venezuela tanto como él la conoce. Lo primero que uno, venezolano, echa de ver en un texto digno de la oficina de prensa de Diosdado Cabello (si alguna vez llegase a tener una) es que para Monedero no es relevante clarificar que de las 43 víctimas de la violencia política para cuyos familiares reclama consuelo, al menos 35 eran manifestantes pacíficos de la oposición.

Tampoco lo es que, como muestra un muy galardonado reportaje del equipo de investigaciones del caraqueño Últimas Noticias, desde el primer momento, los verdugos, en vez de ser “gente de López”, en su casi totalidad fueron civiles ostensiblemente afectos al Gobierno de Maduro (gatilleros motorizados de grupos de choque llamados “colectivos”) y uniformados de la Guardia Nacional.

Sobran testimonios audiovisuales de la letal vesania de la Guardia Nacional al reprimir las manifestaciones, y de la intención criminal de los colectivos armados, cuya misión no fue nunca disuadir sino abalear. Las detenciones masivas, las torturas y hasta las muertes acaecidas mientras la víctima estuvo detenida ilegalmente engrosan decenas de reportajes independientes y múltiples denuncias ante organismos venezolanos e internacionales. Monedero presenta la ola de protestas como parte de un plan para “revertir el resultado electoral”, escamoteando el hecho de que reclamaban del Gobierno de Maduro respuesta a la inseguridad y a la escasez. Las convocatorias siempre hicieron hincapié en su naturaleza pacífica. Con lo que regreso a la perversa subliminalidad de la cuenta @leopoldolopez en aquellos días.

No es poca cosa esto de lo subliminal a la hora de mostrar cuán sujetos al Ejecutivo están los poderes públicos en Venezuela. La fiscalía nutrió su alegato con el tortuoso dictamen ¡de una filólogo! que concluía en que lo que se leía en los tuits de Leopoldo López tenía una intención diametralmente opuesta a la manifiesta. Imagino el informe de la filólogo como una fe de errata: donde dice “pacífica” debe decir “vamos a partirle la madre al guevón de Maduro”.

Por Ibsen Martínez / El País