Jacobson, la pieza clave en la reapertura de embajadas

"No hay nadie que haya tenido más suerte que yo en el sentido de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado"

Hasta 2007, Jacobson fue directora de la Oficina de Asuntos Mexicanos y luego fue subsecretaria para Canadá y México hasta 2010, cuando fue nombrada "número dos" de EE.UU. para Latinoamérica.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Washington, Estados Unidos. EFE).- Roberta Jacobson, la jefa negociadora de EE.UU. en el proceso de restablecimiento de relaciones con Cuba, es una hábil y respetada diplomática que ha encontrado en ese encargo la guinda perfecta para sus cuatro años como rostro visible de la complicada relación estadounidense con Latinoamérica.

“No hay nadie que haya tenido más suerte que yo en el sentido de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado”, dijo Jacobson en una conferencia el pasado 9 de junio, en relación al rol que le ha tocado desempeñar como negociadora de EE.UU. en el proceso que culminó con el anuncio hoy sobre la próxima apertura de embajadas.

La diplomática de 53 años se convirtió en marzo de 2012 en la primera mujer de Estados Unidos en ocupar el cargo de secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica, un puesto que había asumido de forma interina unos meses antes, en julio de 2011.

Hace justo un mes, el presidente de EE.UU., Barack Obama, anunció su intención de nominar a Jacobson como embajadora estadounidense en México, un puesto que, de ser confirmada por el Senado, también será la primera mujer de la historia de su país en ocupar.

UN DÚO QUE TRAJO CAMBIOS

Quizá por eso, Jacobson habla con orgullo del hecho de que la negociación para restablecer los lazos diplomáticos entre EE.UU. y Cuba haya estado encabezada por dos mujeres: ella y la directora del Gobierno cubano para América del Norte, Josefina Vidal.

“Josefina y yo. Creo que ese va a ser el título de mi libro”, bromeó Jacobson en la conferencia del 9 de junio, que tuvo lugar en el centro de estudios Wilson de Washington.

“Me han dicho que somos objeto de bromas en Cuba, que les hace gracia lo de Roberta y Josefina”, añadió Jacobson, que presume de “buena relación” con su homóloga y cree que el hecho de que ambas sean “mujeres y de edades cercanas” ha beneficiado a la negociación.

A lo largo del proceso de acercamiento con Cuba, Jacobson ha mantenido su cargo como secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica, desde el que dirige el día a día de la relación estadounidense con el continente y que la ha enfrentado a situaciones complicadas como el aumento de la tensión con Venezuela.

Con su nominación como embajadora en México recién anunciada, el proceso para restablecer relaciones con Cuba ha sido probablemente uno de sus últimos proyectos en su cargo actual, una labor histórica que, según ha confesado, probablemente suscite la envidia de muchos de sus predecesores en el puesto.

Jacobson ha hecho propio el proceso de acercamiento a Cuba a pesar de que, según varios informes de prensa, la Casa Blanca la mantuvo al margen de las negociaciones secretas con la isla que precedieron al histórico anuncio del pasado 17 de diciembre.

En cambio, estuvo profundamente implicada en el esfuerzo para lograr la liberación del contratista estadounidense Alan Gross, encarcelado en Cuba entre 2009 y 2014 y que abrazó a Jacobson al verla después de aterrizar en EE.UU. el 17 de diciembre pasado.

Además, en enero pasado se convirtió en la funcionaria de más alto rango de Estados Unidos en visitar Cuba en más de medio siglo, cuando acudió a La Habana para la primera ronda de diálogo.

Muchos de quienes han tratado con ella en el continente y el Departamento de Estado coinciden en describir a Jacobson como una diplomática resolutiva que no se anda con rodeos para decir lo que piensa y lograr sus objetivos, pero al mismo tiempo muestra un toque cálido y sensible que resulta decisivo en su labor.

En los últimos años, Jacobson, una de las pocas personas que han alcanzado un alto cargo en el Departamento de Estado sin pertenecer al selecto servicio exterior de EE.UU., se ha ganado el respeto de republicanos y demócratas en el Congreso por su mano diestra en la relación con Latinoamérica, siempre llena de altibajos.

Jacobson “ha liderado la relación con el continente con una habilidad enorme, pronunciándose claramente sobre la democracia, la libertad de expresión o los derechos humanos”, afirmó el pasado abril el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry.

SU SUEÑO… SER BAILARINA

Nacida en marzo de 1962, Roberta creció en Nueva Jersey con el sueño de convertirse en bailarina hasta que decidió que “no era lo suficientemente buena” en la danza y comenzó a interesarse por la política latinoamericana, según explicó hace unos años a la revista de la Universidad Brown.

Su apellido de pila era Steinfeld y no adquirió el actual hasta casarse en 1985 con Jonathan Jacobson, con quien tiene dos hijos.

Graduada en 1982 por la Universidad de Brown y máster en Derecho y Diplomacia en la Universidad de Tufts, Jacobson entró en el Departamento de Estado en 1989 en la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental, la misma que hoy dirige.

Entre 1994 y 1996 coordinó la Oficina de Asuntos Cubanos y entre 2000 y 2002 fue ministra consejera de la embajada de Estados Unidos en Perú.

Hasta 2007, Jacobson fue directora de la Oficina de Asuntos Mexicanos y luego fue subsecretaria para Canadá y México hasta 2010, cuando fue nombrada “número dos” de EE.UU. para Latinoamérica.