Las historias entre Maite Delgado y Juan Gabriel

"Aunque no era hombre de redes como Facebook o Twitter, se comunicaba por correo electrónico cuando quería o lo necesitaba"

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- La animadora venezolana Maite Delgado se encuentra muy afectada por el fallecimiento de quien llegó a considerar un gran amigo: el astro de la música latinoamericana Juan Gabriel. Al principio pensaba que era mentira, sin embargo, confirmó la triste noticia a través de las redes sociales.

En un trabajo publicado por El Universal, Maite relata que lo entrevistó en varias oportunidades y que según decisión del propio artista, ella le entregó en sus manos el Grammy Latino. También compartieron anécdotas de encuentros en ciudades como Cancún o Miami.

Maite Delgado comentó que un día mientras trabajaba en la producción de uno de sus programas, “Alberto Aguilera” la estaba llamando a la oficina. Ella no lo podía creer pero éste le dijo: “La estoy llamando desde mi casa de Cuernavaca. La llamo para agradecerle que cada vez que usted se refiere a mí, lo hace con respeto y cariño”. Desde ese momento, estbleció una relación de amistad y admiración con “El Divo de Juárez”.

La animadora le comentó a Juan Gabriel que si llegaba a visitar su programa, la producción no tendría como pagarle su tarifa, y el artista le contestó “Usted no tiene que preocuparse por nada de eso”. Cuando el ídolo mexicano fue hasta Venevisión, no hizo uso del camerino especial que le prepararon sino que prefirió estar con Maite Delgado en el de ella. “Yo lo único que necesito es buena luz, y me voy a quedar aquí con usted”, expresó.

Delgado conoció a uno de los hijos de Juan Gabriel y a su nuera en una oportunidad en Cancún, a donde viajó acompañada de su esposo y su manager a una cena especial. Maite cuenta que de regreso al hotel, el propio artista se ofreció a llevarlos y él mismo manejó el automóvil y cantó durante el trayecto.

Maite cierra el texto narrando: “Aunque no era hombre de redes como Facebook o Twitter, se comunicaba por correo electrónico cuando quería o lo necesitaba. Un día me desperté, abrí mi correo, y tenía una línea que decía: ‘Me acordé de usted”. Otra vez me escribió: ‘Necesito que me cuente qué le parece esta idea’. Como te dije: No sé si merecía todo esto, pero sólo me queda agradecérselo”.