La ardua tarea de “preparar un muerto” en Venezuela

“Eso es normal, el espíritu de la persona siempre juega con uno”.

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Con su camioneta ranchera, Custodio Barreto traslada los cadáveres que prepara pero aclara que es aseada con químicos todos los días. Crédito: El Tiempo

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- La primera vez que Custodio Barreto preparó un cadáver en la morgue tenía 26 años. Hoy, a sus 54, ya no le impresiona ver cuerpos quemados, descuartizados o con 30 impactos de bala. “Nunca imaginé que esta sería mi profesión. Tampoco le tuve tanto miedo a la muerte, pero si uno ve un cuerpo abierto y tiene que picarlo, no es muy agradable que digamos y menos si está fétido”.

La puerta de su casa está abierta y, enfrente, puede ver a su “compañera” estacionada en la calle: una camioneta ranchera azul Chevrolet Caprice, con la que hace traslados a los cementerios, según una entrevista concedida al diario El Tiempo.

Su trabajo comprende actividades que van desde la documentación del fallecido, la legalización de permisos para transportar cuerpos al interior de Venezuela o al exterior, hasta su preparación para que se mantengan en buen estado mientras se realizan los actos velatorios.

LUCRATIVO

Dedicarse a este oficio en Venezuela, el segundo país con mayor número de homicidios en el mundo, pudiera resultar muy lucrativo. De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Violencia, en 2014 se registraron casi 25 mil muertes violentas.

“Los últimos años he tenido más trabajo con muertes violentas, es decir, aquellas que no se dan de forma natural o por enfermedad. La mayoría de los fallecidos son jóvenes, de 25 años hacia abajo, y por lo general su causa de muerte es el arma de fuego. El caso que más me impactó fue el de un niño de 13 años, que ya tenía denuncias por seis homicidios. Ese caso y el deslave de Vargas, en diciembre de 1999, fueron los más fuertes para mí”, declara Barreto a El Tiempo.

“ALGO BONITO”

Para Custodio, conocer el cuerpo humano es “algo muy bonito”. Cree que el cuerpo no miente, que dependiendo de lo que consuma la persona en vida, sus órganos tendrán determinado aspecto. “Yo he escuchado a madres decir que sus hijos eran estudiantes y que no consumían drogas, pero cuando se hace la autopsia y se ven las condiciones de sus órganos, sabes que es mentira”.

Explica que las enfermedades que dejan más lesiones en los cuerpos son el cáncer y las enfermedades venéreas. Dependiendo de eso, varía el formol que se emplea.

De igual modo, detalla que la camioneta que conduce debe ser purificada con químicos todos los días. Dice que nunca le gustaron las carrozas fúnebres pues sólo sirven para cortejos. En cambio, su automóvil puede ser transformado. Cuando trabaja, los asientos traseros “desaparecen” y la camilla de traslado con una bolsa de cadáver ocupa ese espacio.

“NO SOMOS NADA”

“Hay personas que andan con tonterías y pretensiones. Ya no lo permiten, pero antes se podían abrir las cavas a los familiares para que vieran los cuerpos más putrefactos, y si aún se pudiera hacer, yo lo haría para que la gente viera que no somos nada”, aclara Barreto.

Se suele pensar que ocurren cosas paranormales alrededor de las faenas laborales en una funeraria. Barreto sonríe y dice que sí tiene anécdotas y muchas. Una de ellas, la más frecuente es que las tijeras y otros instrumentos que emplea para preparar los cuerpos, aparezcan en sitios distintos a donde originalmente los coloca, aunque no haya nadie en la habitación de la morgue. “Eso es normal, el espíritu de la persona siempre juega con uno”.

Advierte que en otras situaciones, hay señales que no tienen nada que ver con lo paranormal. Un cuerpo durante la preparación puede abrir los ojos, mover una extremidad o incluso expulsar gases, pero son signos del proceso de descomposición.

COSTOS

Los precios de Custodio, que trabaja por su cuenta, son muy variados, dependen de las posibilidades económicas del cliente y lo que demande. Si se trata de un traslado por tierra, el costo podría estar en Bs. 100 mil o más. Con el pago cubre gastos de la documentación, alquiler de la sala de autopsias, informe del patólogo y todo lo relacionado con la medicatura forense. En estos casos, el ingreso neto puede variar entre Bs. 20 mil y 50 mil.

Si el traslado y preparación se realiza en Caracas, los precios oscilan entre Bs. 40 mil y 70 mil, con ganancias netas de Bs. 10 mil hasta 30 mil. En caso de que la familia no tenga con qué pagar, Barreto hace su trabajo como una donación y pide colaboraciones entre 5 mil y 3 mil bolívares para costear, al menos, el precio del ataúd más sencillo. “Le doy gracias a Dios por mi trabajo y a todos mis muerticos, que Dios me los bendiga”.

Categoría: Venezuela