Calidad de los productos alimenticios “pasó a segundo plano”

Recomendó usar “el ingenio porque tenemos muchas alternativas que nos permiten sustituir alimentos por otros más saludables".

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Los venezolanos están comprando lo que consiguen, sin importar la marca “aunque sea fantasma”, puesto que aseguran que deben alimentarse, según expresa un artículo publicado por Gabriela Rojas en el diario La Razón.

Esto en referencia a que la calidad de los productos “pasó a segundo plano”, dado que el consumidor no tiene la opción de escoger la marca de lo que quiere comprar.

Según reseña el texto, “no hay espacio para decidir si le gusta o no la textura y el sabor de esta leche desconocida que está probando por primera vez o si después de destapar el atún se encuentra con otra especie que ni huele, ni sabe, ni se parece a lo que ofrece la lata. Mucho menos puede devolver un paquete de café aunque descubra algunas trazas mezcladas de otras semillas antes de colar un guayoyo”.

Una señora que prefirió no revelar su identidad y que se encontraba haciendo una cola para compra leche en el centro de Caracas manifestó que “uno compraba ciertas marcas no por sifrinería sino porque ya conocías el producto y podías saber cuál era de mejor calidad. Ahora compro lo que consigo, cualquier marca aunque sea fantasma porque igual tenemos que comer”.

“Yo vi en un videíto por internet en el que a una señora no le vendieron en Mercal nada más porque alguien le decía que tenía cara de escuálida, entonces es mejor evitar porque no sabemos si se antojan de uno”, agregó.

Sobre la leche que están vendiendo, sostuvo que “no se puede tomar” porque “es como si estuviera mezclada con harina, a los niños les cae malísimo en el estómago y no la voy a botar porque bastante dinero que uno gasta haciendo mercado, pero quedé en la misma porque esa leche es terrible para dársela a mis nietos, ni siquiera sirve para hacer café con leche. Por eso me tocó salir otra vez, a ver si encuentro una marca mejor”.

Por su parte, Mireya Valeri, otra venezolana que esperaba comprar leche, acotó que adquirió un arroz que “cuando lo limpié casi perdí medio kilo en piedritas y basurita. Ahora venden cualquier arroz sin siquiera limpiarlo y si uno se descuida te sale una piedra y hasta se te rompe un diente que nadie te va a pagar”.

“¡Y qué me dices cuando reaparece el cloro! ¿Cloro? Escríbelo que eso es lejía, ningún cloro. A mí ya no me engañan. Los potes que venden por ahí ni siquiera tienen una etiqueta decente”, enfatizó.

USO DEL INGENIO PARA ALIMENTARSE MEJOR

Ante esta situación de escasez de productos, la nutricionista de la Fundación Bengoa, Daniela Aguilar, comentó que los ciudadanos no pueden “dejar de verificar la calidad de lo que compramos”.

“Es muy importante que las personas estén aún más pendientes si el sabor o las texturas de una comida les resultan extrañas”, dijo al tiempo que resaltó que “es muy grave cuando se unen malos hábitos alimenticios y un consumo descontrolado”.

Por ello, recomendó usar “el ingenio porque tenemos muchas alternativas que nos permiten sustituir alimentos por otros más saludables. Es preferible sustituir antes que consumir un producto de calidad dudosa”.