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La campaña del 24-M, laboratorio de una nueva forma de hacer política

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo) – Los partidos pusieron ayer fin a una campaña que ha sido menos bronca de lo que habría cabido esperar probablemente porque las dos grandes formaciones políticas no han querido llegar al 24 de mayo poniendo en riesgo los posibles pactos que, según todas las encuestas, se necesitarán para poder gobernar en buena parte de las 13 comunidades, dos ciudades autónomas y 8.000 municipios que mañana celebran elecciones. Todos los partidos se juegan mucho este domingo. El PP, que cosechó un abrumador éxito en las autonómicas de 2011, no sólo se arriesga a perder esa hegemonía territorial, sino que los comicios de mañana mostrarán hasta qué punto el desgaste del partido en el poder va a complicar su permanencia en el Gobierno central a partir de noviembre.

El PSOE se juega el futuro de su líder, Pedro Sánchez, al frente de la formación. Mientras, las fuerzas emergentes, Ciudadanos y Podemos, tendrán que consolidar los éxitos que les auguran todas las encuestas y demostrar hasta qué punto van a ser capaces de movilizar a la ciudadanía y propiciar el cambio que prometen. Mucho más trascendente puede ser el 24-M para UPyD e Izquierda Unida, dos formaciones que podrían verse absorbidas por la fuerza de los rivales que desde hace meses están ocupando su espacio político.

En este contexto, para tratar de movilizar a su electorado, el Partido Popular ha centrado esta campaña en sus logros económicos y el conservadurismo, una estrategia que algunos de sus candidatos han considerado insuficiente para movilizar a sus bases, lo que les ha llevado a alejarse de las siglas del partido lo máximo posible. Por su parte, el PSOE ha querido presentarse ante los españoles como el partido del voto útil de la izquierda y el único capaz de desterrar al PP del Gobierno. Pero la gran sorpresa de esta campaña la ha dado Ciudadanos.

El partido de Albert Rivera ha cogido con el pie cambiado al resto de formaciones políticas y sin duda, ha logrado marcar la agenda de esta campaña electoral con unas propuestas concretas y novedosas que le han permitido ganarse el favor de votantes del PP y el PSOE y ocupar el espacio de centro que aspiraba a llenar UPyD. A ese centro político ha querido acercarse también Podemos que ha protagonizado en estas últimas semanas un giro hacia la moderación en busca de un espectro más amplio de votantes. Con esta estrategia, Pablo Iglesias ha dejado caer a Juan Carlos Monedero quien llegó a acusar al partido de parecerse a la casta con ese viraje al centro.

El 24-M también será una cita clave para los partidos nacionalistas de Cataluña, donde las municipales se están planteando por CiU como una primera vuelta de las elecciones de septiembre que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, quiere convocar como si fuera un plebiscito.

Será difícil que la lectura que se haga mañana del reparto de poder que los ciudadanos configuren en las urnas no se haga en clave nacional. Esta campaña ha sido un laboratorio de pruebas para los partidos que a partir de ahora tendrán que enfrentarse a una nueva forma de hacer política en España basada en pactos, cuya llave no estará en manos de los nacionalistas.

Categoría: Opinión | Claves: Editorial El Mundo