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La coalición internacional debe poner fin al régimen de terror del Estado Islámico

Se ha instalado una teocracia islámica sobre las viejas estructuras estatales.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo). Un año después de la toma de Mosul, la segunda ciudad más importante de Irak, el Estado Islámico (IS) ha consolidado su régimen de terror sobre los cimientos de tres Estados fallidos. Siria, Irak y Libia son hoy tres países desmembrados y a la deriva, en parte debido a la errática actuación de la coalición internacional liderada por EEUU y la OTAN, que ha provocado unos efectos contrarios a los que pretendía conseguir con los derrocamientos de Gadafi y Sadam Husein y el apoyo de ida y vuelta al dictador sirio Bachar Asad.

El vacío de poder generado tras aquellas intervenciones ha tenido consecuencias nefastas para la población, no sólo por el rápido avance militar sin apenas resistencia, que ha puesto gran parte de Siria e Irak en manos del califato de Al Bagdadi y amenaza con hacer lo propio en Libia tras la conquista de Sirte, como informamos hoy, sino porque se ha instalado una teocracia islámica sobre las viejas estructuras estatales. Un sistema en el que la concepción teológica del mundo se ha impuesto sobre la política, y la guerra de exterminio sobre la diplomacia y la tolerancia.

La aniquilación de minorías étnicas y comunidades religiosas con la finalidad de hacer del islam la única religión permitida, la imposición de la moral musulmana en todos los aspectos del comportamiento, la clausura de las bibliotecas y museos, la destrucción del patrimonio artístico y la exhibición del terror a través de crucifixiones, lapidaciones, flagelaciones públicas y amputaciones por delitos menores convierten al IS en la principal amenaza para la seguridad internacional.

Es evidente que la estrategia occidental se ha mostrado hasta ahora insuficiente, en parte por la divergencia de intereses entre Washington y sus aliados en la zona (sobre todo, Irán y Arabia Saudí, inmersos en una guerra particular por el predominio del mundo islámico) y en parte por las reticencias a enviar tropas terrestres para combatir a los yihadistas, a los que se acosa hoy solamente desde el aire. La coalición internacional debe fijar una estrategia global que coloque como único objetivo la destrucción del califato a través de una fuerza militar que supla las carencias de los ejércitos iraquí y sirio. Seguir retrasando la decisión es una actitud suicida. El IS está ya a las puertas de Europa y no tiene intención de detenerse en la frontera.

Categoría: Opinión