La “corte malandra” se queda cada día con menos devotos

"No dudo que Ismael haya sido arrecho, pero a mí no me sirvió como quería".

La “corte malandra” se queda cada día con menos devotosCrédito: AP / El Estímulo
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(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- Fuera de acudir a las tradicionales deidades de la santería, como Obatala, ahora madres, esposas, jóvenes y ancianos acuden a nuevos ídolos locales, espíritus de delincuentes o “malandros” que han asumido un tono mitológico en las barriadas pobres de Caracas por la creencia popular de que pueden evitar crímenes violentos.

De acuerdo al sincrético espiritismo, la “corte malandra” o “corte kalé” es un grupo de entidades poderosas que, antes de ascender o descender a los infiernos, había delinquido.

Pero “El Gocho”, alias de un antisocial caraqueño, ya no cree en esa corte. Se pasó a la santería como estigma protector. Muchas veces le pidió al supuesto santo que lo cuidara y prendiera la lámpara en su mal camino. Al final sus súplicas fueron desoídas. “Nada. Me sentí abandonado por él, aunque lo defiendan muchos en los barrios… Uno a veces se equivoca creyendo cualquier vaina que le dicen. No dudo que Ismael haya sido arrecho, pero a mí no me sirvió como quería”, comentó, según señala una nota de El Estímulo.

A él se le une “Piraña”, un joven de Guatire. Todas las semanas estaba en sesión para recibir lo que él llamaba su “guía laboral”. Su principal mentor era Ismael. “El espíritu bajaba y me hablaba de lo que me podía pasar en la calle, que si me iban a matar y eso. Ya yo sabía, porque uno en esta vida está claro que en cualquier momento si lo pescan mal parado lo despachan. No me decía nada nuevo, siempre que todo iba bien y que me cuidara”, resalta el muchacho.

“Piraña” se cansó de no recibir el dinero que quería cuando cometía sus robos. Gastaba en flores, licor, cigarrillos y tabacos para el santo. “¡Era una renta hermano! Un realero todas las semanas que no recuperaba. Me dejé de eso. Recuerdo que agarré esa imagen de yeso (de Ismael) y la exploté en el piso. ‘Cágate ahí’, le dije”, expresó con una sonrisa de burla.

En el Cementerio General del Sur reposan los restos del conocido Ismael Sánchez, líder de la corte que fue asesinado hace más de 30 años en el 23 de Enero. Sus devotos dicen que robaba a los ricos para darle a los pobres. Por eso lo respetaban. Un amigo lo traicionó y lo mató.

“DESESPERO DE LOS HAMPONES”

El experto en rituales espiritistas, Gustavo Herrera, explicó a El Estímulo que este grupo de supuestos santos nace del desespero de los hampones y habitantes de los barrios venezolanos, de la necesidad inmanente al hombre de creer en algo más, de justificar incluso con la fe sus malos pasos y fechorías.

“Lo que quieren verdaderamente (los hampones) es delinquir y ser líderes reconocidos. Como no reciben esos favores tan fácil se molestan y se apartan de la feligresía”, dice Herrera.

“Piraña” considera que la protección se la ofrece el mismísimo Dios. “Ese chivúo es el que sabe cuándo uno se va de acá. Yo salgo y le digo: ‘agarro calle, mi padre, voy pendiente, que sea lo que tú digas’. Me voy a cumplir mi chamba y que los míos hagan el trabajo como debe ser”. Está fugado de la cárcel, mató a uno de sus amigos que pagó los millones para que un Guardia Nacional le abriera la puerta del penal. “Todo sapo debe pagar, y él lo fue”.

“No es extraño que en una cultura de la violencia, como la vive Venezuela, se adore a delincuentes. Eso pasa en las zonas populares, donde las carencias son muchas”, explicó Herrera.

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Categoría: Venezuela | Claves: Corte malandra