La crónica de El Tiempo sobre el “corredor humanitario” de Táchira a Cúcuta

Unos 35.000 venezolanos utilizaron el "corredor humanitario"

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) –  Un hecho histórico sin precedentes se registró este domingo cuando desde el estado Táchira unas 35 mil personas cruzaron la frontera hasta la ciudad de Cúcuta al Norte de Santander en Colombia, para abastecer sus hogares de medicinas y productos de primera necesidad que escasean en Venezuela.

Según la crónica de la Carolina Rincón Ramírez, publicada por el diario El Tiempo, las autoridades colombianas velaron para que los ciudadanos del vecino país adquirieran lo necesario sin inconvenientes. Al final del día calificaron la jornada “positiva y bastante tranquila”, además garantizaron que lo establecimientos de la zona están capacitados para cubrir y satisfacer la demanda sin poner en riesgo el abastecimiento local.

Este hecho que ha sido denominado como “corredor humanitario”, se registra casi un año después que el presidente Nicolás Maduro ordenara el cierre de la frontera entre ambas naciones, generando la deportación a 1.097 colombianos y propiciaron el éxodo de otros 15.000 nacionales. Sin embargo, la movilización de este domingo no representa una reapertura del paso fronterizo.

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Un domingo histórico se vivió este domingo en la ciudad de Cúcuta. El comercio en el centro de la capital de Norte de Santander, que este día de la semana suele ser tranquilo, se vio acaparado por compradores que desde muy temprano llegaron de diferentes poblaciones de Venezuela en búsqueda de alimentos, implementos de aseo y medicinas que escasean en ese país.

Y es que el movimiento de miles ciudadanos venezolanos, así como de algunos colombianos residentes en territorio vecino, se empezó a registrar desde las 7 a. m., cuando las autoridades venezolanas dieron paso libre de personas por los puentes internacionales Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y La Unión, que conectan a San Antonio, Ureña y La Fría, poblaciones del estado Táchira, con Villa del Rosario, Cúcuta y Puerto Santander.

Esta es la primera vez que el gobierno de Nicolás Maduro autoriza el tránsito abierto de personas por los puentes binacionales, luego de tomar la decisión –el 19 de agosto del 2015– de cerrar la frontera, la cual estuvo seguida por la expulsión masiva de miles de colombianos que residían en poblaciones fronterizas, lo que desató una grave crisis humanitaria.

Víctor Bautista, director de integración fronteriza de la Cancillería colombiana, aclaró que el paso ampliado de personas no significa la apertura de la frontera, como se ha querido interpretar, sino que corresponde a una acción con enfoque humanitario que les ha permitido abastecerse a los ciudadanos vecinos.

Insistió en que tal como lo ha planteado el presidente Juan Manuel Santos, la normalización no se dará hasta tanto no estén las condiciones fijadas de manera coordinada con Venezuela, en las mesas de trabajo que se mantienen.

“Colombia presenta su posición de acceder ante una reclamación humanitaria que no podemos ni vamos a detener”, precisó Bautista.

Así que a las 5 p. m. del domingo, hora hasta la que estuvo abierto el flujo hacia Colombia, la cifra de venezolanos que habrían atravesado la frontera por los pasos binacionales alcanzó las 35.000 personas.

En territorio venezolano las colas para cruzar los puentes internacionales se empezaron a registrar desde las 3 de la madrugada.

La felicidad de quienes pudieron cruzar sin obstáculo alguno hacia Colombia se hizo evidente. Tras su paso, varios aplaudían, e incluso se les oía corear: “tierra santa”.

Freddy Capacho llegó acompañado de su esposa desde San Cristóbal, capital del estado Táchira, en búsqueda de alimentos, los que, asegura, así tenga el dinero para comprar no los encuentra en esa ciudad.

En supermercados de Cúcuta realizó compras por 150.000 pesos, en las que incluyó arroz, azúcar, pastas, aceite, harina, papel higiénico, granos y objetos de aseo personal, que espera alcancen para un mes.

“El azúcar no se consigue en San Cristóbal hace más de tres meses. Tener este producto es tener oro porque cuando se consigue, hay que hacer colas de hasta diez horas”, dijo Capacho, un empleado de la Alcaldía de esa ciudad.

La venezolana Morelli Lizarazo, quien se trasladó desde Ureña hasta el centro de Cúcuta, señaló que en medio de la escasez en su país, los pocos productos que se encuentran están siendo revendidos, varios de ellos de origen colombiano. “Con el dinero que uno paga por las cosas allá, aquí en Colombia se puede comprar el doble”, relató la mujer.

El paso libre de personas por los puentes internacionales, que estuvo acompañado por las autoridades civiles, policiales y militares de Norte de Santander, también permitió el reencuentro de algunos ciudadanos venezolanos con sus familiares residentes en Colombia, a quienes no veían desde el cierre de la frontera.

El gobernador nortesantandereano, William Villamizar Laguado, destacó el dispositivo de seguridad desplegado en la zona para garantizar el flujo y normal desarrollo del paso, al igual que “la central de abastos, los supermercados, que tienen la capacidad de atender este tema. Los venezolanos no se están llevando grandes camiones con alimentos sino lo necesario, lo que no pone en riesgo el abastecimiento local”, dijo Villamizar.

Por su parte, el alcalde de Cúcuta, César Rojas, indicó que tras la jornada se realizará un análisis en el que se pueda determinar la necesidad de ampliar la llegada de productos a esa ciudad de cara a la entrada masiva de compradores desde el país vecino. Esto, ante el temor de desabastecimiento que tienen los ciudadanos locales.

El presidente de la Cámara de Comercio, Carlos Luna, dijo que lo que se está presentando hace evidente que “es el momento de abrir inmediatamente la frontera para quitarle presión a la situación, independientemente de que sigan las mesas propuestas de lucha contra el contrabando, migración, inseguridad y situación económica”.

Actividad cambiaria

Uno de los sectores que volvió a respirar con la llegada masiva de compradores venezolanos, luego de once meses de cierre de frontera, fue el de los cambistas. Largas filas se registraron este domingo en locales dedicados al cambio de divisas, que extraordinariamente abrieron sus puertas. Ciudadanos procedentes de territorio vecino llegaron en búsqueda de pesos para realizar sus compras en negocios colombianos.

Por el bloqueo fronterizo, la operación cambiaria en la ciudad de Cúcuta y su área metropolitana ha caído en un 90 por ciento. Varios de los 303 profesionales que en agosto del 2015 estaban autorizados para funcionar se vieron abocados a cerrar sus negocios, dedicados a la compra y venta de divisas, especialmente de bolívares.

Habrá más corredores

“Nosotros calificamos esta jornada de positiva, se vio la solidaridad del pueblo colombiano con el venezolano. Los venezolanos han agradecido a Colombia el gesto de que se haya permitido hacer esto”. Con esa conclusión, Christian Krüger, el director de Migración Colombia, celebró la realización del ‘corredor humanitario’ con el vecino país este domingo.

Krüger señaló que, aunque no es claro con qué frecuencia, estas actividades se seguirán realizando periódicamente por razones humanitarias, “para que los venezolanos puedan comprar comida y medicamentos que por la situación de su país no encuentran allí”.

“Colombia es realmente consciente de la situación del vecino país y por eso dio la posibilidad de que estas personas entraran a comprar cosas (…). El pueblo venezolano ha quedado muy agradecido, lo manifestaron con pancartas y cantando”, dijo Krüger.

También destacó que no hubo ninguna situación que afectara el orden, “fue una jornada bastante tranquila”.
De los tres puntos establecidos para el paso: Paraguachón, puente Simón Bolívar y puente Páez, Krüger dijo que este último fue el primero en cerrarse, a las cinco de la tarde, pero por decisión de la Guardia venezolana.

Casi un año del éxodo colombiano

Mientras miles de venezolanos recorrían presurosos este domingo los sectores comerciales de Cúcuta, algunas personas recordaron que hace 11 meses las autoridades venezolanas, tras el cierre de la frontera, deportaron de su territorio a 1.097 colombianos y propiciaron el éxodo de otros 15.000 nacionales.

Casi un año después aún están frescas las imágenes de las retroexcavadoras que destruyeron las casas de colombianos residentes en el vecino país y las dantescas escenas de familias enteras atravesando con niños, enseres y mascotas el río Táchira.

Tras el ataque que un supuesto grupo de paramilitares realizó contra varios uniformados en Táchira, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó el cierre de la frontera y la expulsión de colombianos sin residencia documentada.

Varias ONG y organizaciones defensoras de derechos humanos denunciaron que las autoridades del país vecino habrían iniciado una “cacería de brujas” en varias ciudades para expulsar a miles de colombianos. La crisis llegó a tal punto que más de 20 entidades estatales debieron unirse para instalar en Cúcuta y Villa del Rosario 33 albergues, en los que fueron atendidos cerca de 6.000 colombianos repatriados.

En septiembre del 2015, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo cerró un censo de colombianos procedentes de Venezuela con una cifra de 15.176 personas. De esas, 1.097 figuraron a través de Migración Colombia como deportadas desde el país vecino.