La Cuba de las reformas y la “actualización” socialista recibirá a Barack Obama

La Cuba que recibe a Obama sigue siendo revolucionaria y antiimperialista pero sin Fidel Castro: hace ya una década que delegó en su hermano Raúl, el artífice de la "actualización socialista" que ha abierto espacios a la economía privada, mejorado las reglas para la inversión extranjera o eliminado prohibiciones como los viajes al extranjero o la compraventa de casas y coches.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(La Habana, Cuba. EFE) – Por primera vez desde el triunfo de la Revolución castrista un presidente de EEUU, Barack Obama, visitará Cuba, donde encontrará un país comunista que trata de actualizarse con reformas de corte económico y social, y cuya población espera ansiosa que el deshielo mejore su complicado día a día.

La Cuba que recibe a Obama sigue siendo revolucionaria y antiimperialista pero sin Fidel Castro: hace ya una década que delegó en su hermano Raúl, el artífice de la “actualización socialista” que ha abierto espacios a la economía privada, mejorado las reglas para la inversión extranjera o eliminado prohibiciones como los viajes al extranjero o la compraventa de casas y coches.

Ese plan de reformas, cuyo objetivo no es otro que garantizar la supervivencia de la revolución, ha influido decisivamente en la progresiva apertura internacional de la isla que cristalizó con la reconciliación con Estados Unidos, un acontecimiento que ha puesto “de moda” al país caribeño en todo el mundo.

Obama llega a una Cuba donde medio millón de cubanos trabajan en el sector privado: son los “cuentapropistas”, una nueva clase de emprendedores, microempresarios y asalariados autónomos que han cambiado el paisaje económico del país con miles de pequeños negocios como restaurantes, cafeterías, hostales, gimnasios o salones de belleza.

Un sector que se abre paso con muchas dificultades como la ausencia de mercados mayoristas para abastecerse, los elevados impuestos o la limitada lista de actividades para ejercer el trabajo autónomo, la mayoría de bajo valor añadido e integrada básicamente por servicios simples y manufactura ligera, dejando fuera a profesiones cualificadas.

Con el “cuentapropismo” ha emergido una especie de clase media: ya no es extraño ver familias cubanas almorzando o cenando en restaurantes privados o comprando en los supermercados de pago en divisa, donde hace años solo se veía a empresarios extranjeros o diplomáticos.

Pero también ha hecho más visibles las diferencias sociales respecto a aquellos -la mayoría de la población- cuyos ingresos proceden del sector estatal, donde la media salarial es de unos 20 dólares al mes, una cifra raquítica ante el progresivo aumento de precios en un país que tiene todavía destina unos 2.000 millones de dólares al año en importar alimentos básicos.

“Hoy tenemos una sociedad más diversa y eso tiene pros y contras. Y sobre todo obliga a diseños de política de sintonía más fina, tratando de adecuar recursos del Estado a los segmentos que pueden resultar menos favorecidos por ese proceso de cambio”, dijo a Efe el economista local Juan Triana.

En la Cuba que espera a Obama, los ciudadanos, tras décadas de prohibiciones, ya pueden viajar al exterior, si tienen dinero para el pasaje y logran el visado correspondiente, sin necesitar un permiso del gobierno, gracias a la reforma migratoria aprobada en el año 2013, una de las medidas más importantes del plan “actualizador” de Raúl Castro.

Muchos sin embargo sueñan todavía con poder emigrar a Estados Unidos, un anhelo que ha aumentado con el deshielo, como demostró la reciente crisis de los cubanos varados en Centroamérica, ante el temor de que Washington derogue la Ley de Ajuste Cubano y los beneficios migratorios que otorga a los cubanos.

Aunque el acceso a internet sigue siendo una asignatura pendiente y Cuba es uno de los países con menor conectividad del planeta, la apertura de zonas wi-fi por toda la isla ha supuesto un leve alivio para muchos cubanos que, a falta de poder conectarse desde sus casas, lo hacen desde las calles y parques donde está habilitada esa red inalámbrica, aunque a precios todavía prohibitivos.

La era de la reconciliación con EEUU ha hecho que los ojos de muchos empresarios de todo el mundo se hayan vuelto hacia Cuba y sus posibilidades para la inversión foránea, otro de los grandes proyectos del plan de reformas de Raúl Castro.

La nueva Ley de Inversión Extranjera y el megaproyecto de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel son las principales iniciativas con las que Cuba quiere atraer capital extranjero, pero hasta el momento arrojan resultados muy discretos.

Pero no solo el bloqueo desanima a los potenciales inversores, ya que, pese a las nuevas facilidades, muchas empresas foráneas se quejan de que la normativa es aún rígida en aspectos como la contratación de mano de obra, que hay que realizar a través de agencias empleadoras estatales con las que se negocia también el salario de los empleados.

Con todo, la “actualización socialista” de Raúl Castro ha supuesto reformas sin parangón en la historia de la revolución pero todas de corte socioeconómico: Cuba sigue regida por un sistema de partido único, el comunista, y sigue estando cuestionada por la situación de los derechos humanos y libertades y la represión a disidentes.

La única reforma política anunciada por el presidente cubano en los últimos años ha sido la limitación de mandatos políticos y estatales a un máximo de dos periodos consecutivos de cinco años, de manera que Raúl Castro, que cumplirá este año 85 años, dejará el poder en 2018.