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La dignificación de un mártir salvadoreño: Monseñor A. Romero

Si el proceso de reparación real pasa también por la beatificación de Óscar Arnulfo Romero, que también sea el gran motivo para pensar el devenir de este país hermano.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Telégrafo) El Salvador es un país que todavía no ha cerrado todas sus heridas. El actual Gobierno trabaja en ello con uno de los comandantes guerrilleros más destacados y brillantes: Salvador Sánchez. Y coincide con su gestión gubernamental la santificación de Óscar Arnulfo Romero, que será hoy, en la capital San Salvador.

La guerra que vivió durante varias décadas este país no solo provocó centenas de miles de muertos, sino que dejó la economía en ruinas. Pero sobre todo marcó su historia con crímenes horrendos, como el cometido contra Romero. Los responsables fueron aquellas fuerzas reaccionarias, militaristas y conservadoras con un alto grado de dependencia de potencias extranjeras.

Si el proceso de reparación real pasa también por la beatificación de Óscar Arnulfo Romero, que también sea el gran motivo para pensar el devenir de este país hermano, un devenir a favor de la disminución de la pobreza, para generar verdaderos cambios en la estructura económica y social, pero ante todo para un bienestar general pleno de todos sus ciudadanos.

Categoría: Opinión