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La dimisión de Tsipras confirma el fracaso del populismo en Grecia

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo)- La convocatoria de elecciones anticipadas en Grecia, tan sólo siete meses después de la llegada de Syriza al poder, es la confirmación de que en política las propuestas irrealizables de corte populista terminan por tener consecuencias catastróficas para la estabilidad del país.

Con su dimisión, Tsipras admite la imposibilidad de aplicar, en el marco de la UE, el programa político y económico con el que sedujo a los electores en enero y que condujo el país a un corralito financiero. Pero además, con la disolución de su Gobierno, el líder de la Coalición de la Izquierda Radical reconoce su propio fracaso personal, porque la actual situación de Grecia es consecuencia también de la torpeza con la que dirigió desde el principio las negociaciones con la troika. Aunque en su comparecencia de ayer Tsipras se presentó como el político que ha “salvado el país” y que ha dicho a Europa “que la austeridad debe terminar”, lo cierto es que su gestión al frente de la crisis ha agravado la situación de Grecia.

La arrogancia y la actitud desafiante con la que se manejaron durante las conversaciones él y su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, y la precipitada convocatoria de un referéndum que intentaron usar como elemento de chantaje terminaron por desesperar a sus socios comunitarios y a sus dos principales acreedores, el FMI y el Banco Central Europeo.

Tsipras se presentó como el político que ha “salvado el país” y que ha dicho a Europa ‘que la austeridad debe terminar’

La aplastante victoria electoral, que lo colocó al borde de la mayoría absoluta, hizo creer a Tsipras que podía imponer sus criterios e incumplir sus compromisos económicos, abriendo una doble crisis innecesaria: la primera, de credibilidad europea ante los inversores internacionales; la segunda, política, en el seno de una UE que se dividió entre quienes pretendían ceder a sus peticiones y quienes optaban por la salida de Grecia de la zona euro.

Finalmente, Tsipras tuvo que rectificar, destituir a Varoufakis y firmar un tercer rescate financiero (en el que no participará el FMI) por valor de 86.000 millones de euros para los próximos tres años, que obligará al país a afrontar drásticos recortes y profundas reformas estructurales. Gracias a la firma de este acuerdo, Grecia recibió ayer de los países de la eurozona 13.000 millones, con los que pudo hacer frente al vencimiento de un pago de 3.400 millones al BCE y destinar el resto a cubrir devoluciones de créditos y facturas atrasadas. Otros 10.000 (de los 26.000 que completan el primer tramo de las ayudas) serán destinados a recapitalizar la debilitada banca helena. Los 3.000 restantes sólo los recibirán cuando se implementen las “acciones prioritarias” que les exigen sus socios, como la congelación de las pensiones, el aumento de los impuestos y la privatización de muchos de los servicios públicos.

Tsipras ha de ser consciente de que la inestabilidad de Grecia no sólo es negativo para sus ciudadanos sino para toda la UE.

Pero si este tercer rescate ha paralizado la grexit y supondrá un balón de oxígeno para el país de cara a los próximos vencimientos de su deuda, políticamente ha significado la ruptura de la coalición que mantenía a Tsipras. El presidente griego vio cómo un tercio de sus diputados votaba en contra del acuerdo con la UE y tendrá que hacer frente a una escisión en su partido. Si finalmente decide presentarse a las elecciones el próximo 20 de septiembre, la fecha más probable de los comicios, tendrá mucho más difícil su reelección, ya que una parte importante de su electorado considera que se ha plegado a las exigencias de Bruselas.

No obstante, si el líder heleno consigue desembarazarse del ala más izquierdista, radical y euroescéptica de Syriza, podría llegar a formar una coalición de Estado que, con propuesta moderadas, consiga enderezar el rumbo del país. Tsipras ha de ser consciente de que la inestabilidad de Grecia no sólo es negativo para sus ciudadanos sino para toda la UE, cuya unidad política y económica es ahora más necesaria que nunca.

Categoría: Opinión