¿La economía de Miami ha sido impulsada por dinero chavista?

Una demanda civil en el juzgado de Miami-Dade pone de relieve, alumbrando un ejemplo, la interconexión entre los dinerales favorecidos por el andamiaje económico bolivariano y el desarrollo comercial de la capital del exilio venezolano.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – El escritor y periodista venezolano, Daniel Shoer Roth, indicó que la acentuada inyección de capitales venezolanos en el Sur de Florida, Estados Unidos, ha generado cuestionamiento.

“El boyante mercado inmobiliario de Miami es un nicho idóneo por su escasa transparencia, en la compraventa de viviendas lujosas o en la industria de la construcción. Aunque se dice que el capital de controvertible procedencia ya ha infiltrado diversos sectores de la economía local. Gracias a Hugo Chávez y a sus sucesores; al hambre, la escasez y la miseria padecidos por el pueblo venezolano, nuestra ciudad consolida más plazas de empleo y recibe un impulso en el gasto del consumidor. Porque las frondosas billeteras de los boliburgueses no escatiman en el derroche obsceno”, manifestó en su artículo de opinión publicado en El Nuevo Herald.

Asimismo, acotó que la diferencia es que “a los venezolanos en Florida que por culpa del chavismo perdieron los olores de sus pueblos, los sabores de sus vecindarios y los colores de sus campiñas, duele el corazón divisar a la oligarquía que prosperó a la sombra de ese régimen darse la buena vida y multiplicar sus riquezas al lado de ellos”.

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La acentuada inyección de frescos y abundantes capitales venezolanos en la economía del Sur de Florida, tanto en el ámbito empresarial como en el filantrópico, ha generado una ola de cuestionamientos acerca del origen moral de tan vasto patrimonio.

Recuerdo conversar con un respetado líder de la Cámara de Comercio del Condado sobre inversionistas venezolanos. Antes de forjar alianza mercantil alguna con estos nuevos residentes hacendados, explicó, para muchos comerciantes es imperioso analizar cómo amasaron sus fortunas.

Aunque el valor nominal de un billete es igual al de otro de la misma denominación, si uno es usufructo de la relación del inversionista con el régimen chavista, entonces vale menos. O más bien, no vale, porque está enfangado. Algo así entendí.

Tantos años de socialismo populista, de corrupción descomunal y de desgobierno, han hecho casi imposible prosperar en la Venezuela ultrajada sin beneficiarse, directa o indirectamente, del desfalco al Tesoro nacional. Hasta hace poco, los adinerados –amigos y “enemigos” del oficialismo– celebraban la adquisición de más y más caudal. Algunos debido a suculentos contratos con el gobierno, y otros, manipulando el sistema de control de cambio. En fin, la cultura del saqueo, que data de la Cuarta República, en su mayor esplendor.

¿DÓNDE INVERTIR LAS RIQUEZAS?

El boyante mercado inmobiliario de Miami es un nicho idóneo por su escasa transparencia, en la compraventa de viviendas lujosas o en la industria de la construcción. Aunque se dice que el capital de controvertible procedencia ya ha infiltrado diversos sectores de la economía local. Gracias a Hugo Chávez y a sus sucesores; al hambre, la escasez y la miseria padecidos por el pueblo venezolano, nuestra ciudad consolida más plazas de empleo y recibe un impulso en el gasto del consumidor. Porque las frondosas billeteras de los boliburgueses no escatiman en el derroche obsceno.

Y ahora, una demanda civil en el juzgado de Miami-Dade pone de relieve, alumbrando un ejemplo, la interconexión entre los dinerales favorecidos por el andamiaje económico bolivariano y el desarrollo comercial de la capital del exilio venezolano.

Se trata de un magnate cuya empresa familiar selló contratos valorados en $991 millones con la petrolera estatal venezolana (Pdvsa) desde el ascenso de Chávez al poder. Otrora gloria del talento venezolano, del orden, la fineza y la eficiencia corporativa, Pdvsa pasó a ser un hervidero de corrupción, lavado de dinero y epicentro de poder económico de la maquinaria chavista. Metáfora de la Venezuela perdida.

La querella descrita en este diario confirma que el empresario volcó parte de su capital en la construcción de una torre residencial en Miami de tanta pompa, que un apartamento cuesta hasta $2.65 millones. Un ex socio alega que el inversionista venezolano ocultó su nombre en la obra tras el velo de compañías fachada y testaferros, tesis que él niega.

Aparte de los dimes y diretes, el caso ilustra cómo las inversiones de venezolanos que agrandaron –o conformaron– sus capitales por vínculos con la cleptocracia bolivariana salpican la economía miamense, sin conocerse aquí su precisa procedencia.

No por ello debe generalizarse. En el círculo de nuevos inmigrantes venezolanos acaudalados, muchos son portadores del fruto de su trabajo, tenacidad, espíritu de superación y formación de conocimiento. Son herederos de una cultura institucional que, apoyada por el flujo de recursos provenientes de la exportación de petróleo, antaño gestó un país sinónimo de modernidad y desarrollo.

Los paradigmas de la economía venezolana de este siglo han forzado a industriales, comerciantes y profesionales a adaptarse y desenvolverse en ese sistema por razones de supervivencia. Un lúcido intelectual exiliado me explicaba que por eso ningún capital entrante está cien por ciento exento de impurezas. Aunque en menor escala, tampoco lo estuvieron los beneficiados por el escenario político del bipartidismo adeco-copeyano.

La diferencia es que a los venezolanos en Florida que por culpa del chavismo perdieron los olores de sus pueblos, los sabores de sus vecindarios y los colores de sus campiñas, duele el corazón divisar a la oligarquía que prosperó a la sombra de ese régimen darse la buena vida y multiplicar sus riquezas al lado de ellos.




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