La erosión devora a Trinidad y Tobago por el cambio climático

La costa de Trinidad está en riesgo por el mar que sube y amenaza a las emblemáticas palmeras, las tormentas cada vez más intensas y la arena arrastrada por el agua. Los peligros del cambio climático son evidentes.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

Daños provocados por las inundaciones en Trinidad en noviembre de 2014. Crédito: Rajiv Jalim/ IPS

(Puerto España. IPS).- La fuerza inusitada de la lluvia que cayó en noviembre de 2014 sobre la costa oriental de la isla de Trinidad, la mayor de la república de Trinidad y Tobago, desbordó una laguna en esta capital e inundó una carretera de acceso principal al sudeste del territorio insular.

En la playa Manzanilla, el agua arrastró la arena, socavó secciones de carretera y derrumbó un dique en un parador turístico. La inundación también dañó viviendas y parcelas agrícolas.

La costa de Trinidad está en riesgo por el mar que sube y amenaza a las emblemáticas palmeras, las tormentas cada vez más intensas y la arena arrastrada por el agua. Los peligros del cambio climático son evidentes.

El mar en la región ha subido en promedio más de dos milímetros por año, aunque los científicos aún no determinaron con exactitud cuál es el papel que desempeña el cambio climático en la aceleración de la erosión de las playas locales.

“En la playa Manzanilla el mar sin duda se está acercando más a la tierra, pero puede ser que el motivo principal no sea la deformación terrestre o el aumento del nivel del mar”, comentó Keith Miller, profesor e investigador de la Universidad de las Antillas.

“El oleaje del Atlántico hace que la deriva litoral y los sedimentos de las playas se desplacen hacia el sur. Hay investigaciones que sugieren que la fuente de sedimentos se agotó en cierta medida, por lo que el material se está desplazando por la playa, pero hay menos material que lo pueda remplazar”, señaló.

LA IMPLACABLE EROSIÓN

Gráfico que muestra las zonas de la isla más vulnerables a la erosión. Crédito: World Resources Institute

Además de los problemas en la costa oriental, el suroeste de Trinidad experimenta una rápida erosión. A pesar de que la zona está protegida del océano, las imágenes satelitales revelan que gran parte fue absorbida por el Golfo de Paria, cuyas aguas Trinidad y Tobago comparte con Venezuela.

La publicación del Banco Mundial titulada Bajemos la temperatura advierte que la temperatura del planeta subirá al menos 1,5 grados Celsius, en comparación con la época preindustrial.

También se prevé que la erosión costera se agrave debido al aumento de los mares provocado por la subida de la temperatura, junto con el incremento proyectado en la intensidad y frecuencia de las tormentas y huracanes, que también afectan la energía de las olas.

Estas consecuencias generan una gran preocupación a los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID).

De suma importancia es la gestión de la costa oriental de Trinidad, que sostiene a diversas comunidades en vías de desarrollo con los ingresos del turismo, la agricultura y la pesca, y además, es un sitio de anidación de las tortugas laúd, en peligro de extinción.

FALLAS EN LOS PLANES DE GESTIÓN COSTERA

La vía Manzanilla-Mayaro es el principal medio por el cual los conductores pueden viajar a lo largo de la costa este de Trinidad. Es una arteria vial importante. Crédito: Bad Drive Trinidad

Tras las inundaciones en Manzanilla, los servicios de emergencia respondieron con el esfuerzo coordinado de los organismos públicos para brindar ayuda a los damnificados.

Las unidades de emergencia, como el Centro de Gestión de Reducción del Riesgo, ayudaron a los habitantes con suministros básicos para las víctimas de las inundaciones, mientras que personal de la Universidad de las Antillas visitó las zonas afectadas para evaluar los daños y recabar información.

El Ministerio de Obras Públicas trabajó para volver a conectar la principal vía de acceso a la comunidad del sudeste.

Con un costo estimado de 5,8 millones de dólares, las obras de rehabilitación combinaron la experiencia de académicos e investigadores con la de organizaciones de gestión costera y empresas de ingeniería, tanto locales como internacionales.

Un año más tarde, los datos recabados siguen revelando lecciones. El análisis de los mismos permite identificar fallas en los planes de gestión costera y las estrategias de desarrollo para la costa oriental.

Posiblemente la falla más significativa haya sido la falta de datos hidrológicos y marítimos suficientes sobre la isla, que podrían emplearse para desarrollar modelos y mejorar la capacidad de predicción de los desastres.

Las inundaciones como las de Manzanilla son excepcionales, pero pueden provocar un daño considerable y costoso. La predicción y la preparación para este tipo de acontecimientos basadas ​​en el conocimiento científico pueden reducir no solo sus efectos, sino también el tiempo de recuperación de los mismos.

Más allá de Trinidad y Tobago, en el Caribe en general y en otras islas del planeta, la erosión costera vinculada al cambio climático puede ser sumamente peligrosa.

LO QUE PROPONEN LOS EXPERTOS

Los expertos sugieren que las estrategias a largo plazo deben incluir, además de las reparaciones y revestimientos de los paseos marítimos, el apoyo de las políticas públicas y estrategias de planificación.

Además, es necesario multiplicar las asociaciones público-privadas en todo el mundo, con las que se pueden reforzar los recursos, la creatividad, la experiencia y la innovación para hacer frente a la gestión costera en forma sostenible.

“Yo estoy más a favor de invertir en la investigación innovadora y el monitoreo a largo plazo”, señaló Christopher Daly, profesor del departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de las Antillas.

“Con esto no se obtiene un lucro real, por lo que es difícil conseguir inversión privada. Esto debe financiarse a través de una dirección nacional o regional de científicos que defiendan el interés de la sociedad a largo plazo. También tiene que tener el apoyo total del gobierno, pero ser independiente de la influencia política”, exhortó.

Los países industrializados se comprometieron a aportar 100.000 millones de dólares al año a través de la Organización de las Naciones Unidas para ayudar al Sur en desarrollo con la adaptación al cambio climático para 2020.

En la 21 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que comienza el día 30 en París y se extenderá hasta el 11 de diciembre, los países del Sur exigirán a los más ricos que elaboren una hoja de ruta para recaudar y proporcionar esos fondos.

Los PEID también plantearán la necesidad de un “mecanismo de pérdidas y daños”, que ayude a los países pobres a lidiar con las inundaciones y otras secuelas del cambio climático. El concepto se propuso por primera vez hace más de 20 años, pero los países más ricos que podrían financiarlo se oponen al mismo.

Mientras tanto, el dique, el paseo marítimo y la carretera principal –reconstruidos a toda prisa- en la playa de Manzanilla tendrán que soportar la fuerza del Atlántico y los efectos del cambio climático. Solo el tiempo dirá si las obras de ingeniería soportarán los cambios ambientales, o si Trinidad y Tobago sucumbirá a la erosión gradual provocada por el aumento de los mares.

Este artículo se originó en el concurso periodístico del PNUD sobre cambio climático Voices2Paris y se desarrolló gracias a John Upton y @ClimateCentral.

Categoría: Mundo