La exorbitante alternativa de los productos importados

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

Crédito: Instagram/cinecittacaracas

(Caracas, Venezuela. Sumarium).- La propuesta gastronómica conocida como Cine Citta ha dado mucho de qué hablar tras apenas un año de su inauguración, despertando la curiosidad de cientos de venezolanos y celebridades que se acercan a la planta baja del Centro Polo de Colinas de Bello Monte para descubrir sus atractivos platos y compartir las imágenes por la red social Instagram, en la que ya alcanzan casi los 200 mil seguidores.

Lo que comenzó como una heladería se transformó rápidamente en un Restaurant-Bodegón que combina especialidades de distintas cocinas del mundo con la venta de productos importados a precios exorbitantes, marcando un reflejo de la brecha entre clases sociales en un país inmerso en una profunda crisis económica.

En un artículo publicado por el diario español El País, reseñan la experiencia que ofrece Cine Citta a los venezolanos, al tener sus anaqueles repletos de algunos de los insumos básicos más escasos en el país: azúcar, detergente en polvo de Estados Unidos, pasta y café italianos o aceite de maíz también estadounidense, con la única diferencia de que en el establecimiento no existen las colas, ni el desorden que generan las personas desesperadas por adquirir dichos productos.

Sin embargo, el fenómeno de la ausencia de las colas podría estar supeditado al hecho de que el reciente Bodegón vende sus artículos importados por encima de su precio en el exterior. Según el rotativo español el cliente de Cine Citta debe pagar 120.000 bolívares para adquirir un paquete de 192 pañales de la marca Huggies, que en la tienda virtual de Amazon se puede conseguir en 48,63 dólares. Otro ejemplo se puede encontrar en el cloro de marca Clorox, el cual puede comprarse por 43.000 bolívares, mientras que en Amazon tiene un valor de 12,57 dólares.

Para El País, éstos son algunos ejemplos de un Estado que se olvidó sus controles de “precio justo” y que optó por ofrecer productos importados ante una economía que dejó de producir; aún cuando el gobierno sabe que un escaso porcentaje de venezolanos son los que pueden tener acceso a estos productos.

“La estrategia del Gobierno es permitir que los supermercados se llenen de oferta del exterior para concentrarse en reconquistar a las clases populares vendiéndoles alimentos subsidiados. Así, desde mediados de octubre, una resolución ordena a las empresas vender hasta la mitad de su producción a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, organizaciones de base que reparten bolsas de comida con frecuencia irregular”, reseña el artículo.




Categoría: Economía