La extraña relación de un hombre con una muñeca

Las muñecas, que no son inflables, se venden bajo el nombre ‘Dutch Wives’, una forma japonesa de referirse a las muñecas sexuales y la publicidad asegura que quien la compre, nunca querrá volver a tener una novia real otra vez.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

Crédito: Daily Mail

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- Un japonés de 61 años de edad presume de la “relación perfecta” que sostiene con su novia Saori, una muñeca sexual de silicón, pese a que está casado y tiene dos hijos.

Oriundo de Nagano. Senji Nakajima, dice disfrutar de la vida en compañía de una muñeca en su apartamento de Tokyo y alega que es feliz porque no está “detrás de su dinero”.

El empresario relató a Daily Mail que “conoció” a Saori hace seis años, en medio de su soledad por vivir lejos de su casa por su trabajo. Al principio, Senji solo utilizaba la muñeca para propósitos sexuales, imaginando que era su primera novia en escenarios de fantasía.

Sin embargo, a medida que la muñeca llenaba el vacío de su soledad, el sexagenario comenzó a sentir fuertes sentimientos por la pieza de silicón y en pocos meses, empezó a tener una relación, mientras se convencía así mismo que “es más que una muñeca”.

Senji también reveló que su compañera plástica tiene una personalidad original y que formaron un vínculo que les permite disfrutar del día a día y de veladas románticas nocturnas.

“PARA MÍ, ELLA ES MÁS QUE UNA MUÑECA”

Crédito: DM

“Ella nunca me traiciona y no busca mi dinero. Estoy agotado de los humanos modernos racionales. Ellos no tienen corazón”.

Nakajima trata a Saori como un ser humano, cuida de ella, la baña, escoge la ropa que usará diariamente, duerme con ella y la saca de casa en una silla de ruedas.

“Para mí es más que una muñeca. Ella amerita mucho esfuerzo, pero sigue siendo mi pareja perfecta con quien comparto momentos preciosos que enriquecen mi vida”.

La tendencia de establecer relaciones sentimentales con muñecas de silicón, que cuestan más de 4000 euros, se ha ido incrementando por toda Asia.

Las muñecas, que no son inflables, se venden bajo el nombre ‘Dutch Wives’, una forma japonesa de referirse a las muñecas sexuales y la publicidad asegura que quién la compre, nunca querrá volver a tener una novia real otra vez.

Los hombres que han llegado a comprar éstas muñecas han sido vistos transportándolas por toda la ciudad, las llevan al cine o caminan con ellas por los parques. Según Wu Xiangliang, un experto en el mercado de estas muñecas, existen hasta 50 tipos distintos de este producto en China.

Wu añadió que el diseño puede variar hasta el “toque de piel”. Hay clientes en el país que ven a las muñecas como compañeras de vida.




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