Lo que dice una enfermera cubana de su vida en Venezuela

Ha vivido de encierro en encierro. Annie, licenciada en terapia física y rehabilitación, salió de Cuba hacia Venezuela.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Son varias las historias que se conocen sobre los enfermeros de la Misión Barrio Adentro, que fue creada desde el año 2004 por el difunto presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

El diario colombiano Semana, publicó la historia de la enfermera cubana Annie Rodríguez, quien llego a Venezuela en el año 2012 como parte de la misión de salud, la cual fue un intercambio entre el gobierno de la isla caribeña y el entonces presidente Hugo Chávez.

Rodríguez, decidió huir hacia Colombia debido a las medidas infrahumanas que tenía que soportar mientras hacia su trabajo en el país. La enfermera cuenta lo que ha pasado durante todos estos años.

A CONTINUACION LA NOTA COMPLETA DE SEMANA:

“Estoy presa en Colombia”. Esa es la única forma que Annie Rodríguez, una cubana de 30 años, encuentra para describir la difícil situación en la que se encuentra: no tiene trabajo, no tiene familia y no puede salir del país, a donde llegó huyendo en octubre del 2014.

Ha vivido de encierro en encierro. Annie, licenciada en terapia física y rehabilitación, salió de Cuba hacia Venezuela en el 2012 como parte de la Misión médica, un proyecto que surgió en el 2004 y que consiste en que la isla envía profesionales de la salud al país vecino. Este, a su vez, lo compensa exportando petróleo y recursos.

Su idea era salir de ese país y buscar un rumbo distinto. En Cuba, para ella, no hay forma de avanzar o de lograr “algún ahorro”. “Tenía amigos que me suplicaban un plato de comida porque no tenían dinero. ¿Sabe qué era lo triste? Que eran profesionales y trabajaban. Allá no se logra nada”, le contó a Semana.com.

Sin embargo, en Venezuela se encontró con una situación aún más devastadora. Cuando llegó al estado Portuguesa –donde residió durante su misión–, se dio cuenta de las reglas “absurdas” del proyecto, del maltrato y de las “condiciones inhumanas” en las que le tocaría vivir.

Su casa no tenía piso, cocina, ni baño. Y la lista de órdenes para estar en la misión y no ser deportado era larga: entre ellas estaba no tener ninguna relación sentimental o de amistad con algún venezolano, no salir después de las 6:00 p. m., “no se puede hacer nada porque todo es malo”.

Son pocos los que soportan vivir en esas condiciones. Tan solo en los primeros ocho meses del año pasado, Migración Colombia dio a conocer que cerca de 720 cubanos desertaron de la misión médica en Venezuela e ingresaron de manera irregular a Colombia.

El 16 de abril del 2014, Annie se dio cuenta de que infringió una de las reglas y se retiró de la misión. Su pecado fue uno: involucrarse con un venezolano y quedar embarazada. Desde ahí empezó su desventura, pues tuvo que esconderse para que no la deportaran.

En octubre logró huir. Con siete meses de embarazo, Annie Rodríguez se fugó del país vecino e ingresó a Colombia por la frontera con Cúcuta.

Y aunque cuando llegó pensó que se había librado de todas las vulneraciones a sus derechos humanos, no fue así. En Pamplona, unos policías la retuvieron y al pedirle los papeles y darse cuenta que era cubana e ilegal, le exigieron dinero para no delatarla. “Me robaron 200 dólares”, se quejó.

“A mí no me quitaron más dinero porque el otro poquito que tenía lo guardé muy bien en los zapatos. Conozco personas a las que en la frontera las desnudan y le quitan todo lo que tengan. Eso es una humillación muy fuerte. A muchos se les llevan hasta la ropa”, detalló.

UNA TRAGEDIA SIN FIN

El 10 de diciembre del 2014 nació la hija de Annie, Wilbelys Antonella Rodríguez Álvarez, en el hospital de Kennedy, en el occidente de Bogotá. Allí empezó otro calvario.

La extranjera narró que a su hija no la querían reconocer como ciudadana colombiana y, por la falta de documentos, tampoco atendían a la pequeña en algún centro médico para recibir atención pediátrica. La misma a la que tienen derecho a recibir gratuitamente todos los menores de cero a cinco años en el país.

“Tanto en la Registraduría como en la Cancillería y en los centros de salud me han dicho que no pueden atender a Antonella porque ella no es colombiana y no tiene derechos. Los únicos médicos que me han ayudado cuando la niña se ha enfermado son los cubanos que viven en Bogotá”, expresó.

La primera lucha que logró ganar fue con la Registraduría. El 6 de mayo del 2015, cuando la menor tenía cinco meses, finalmente le otorgaron el registro civil. Era un documento que debieron brindarle desde el mismo día en que nació la pequeña, pues en la Circular 059 del 2015 de este organismo se afirma que tienen derecho a ese registro los pequeños que nazcan en territorio nacional, así sean hijos de extranjeros.

Semana.com consultó a la Registraduría y aseguraron que no se “vulneró el derecho de la menor en cuestión, pues en efecto procedió a realizar la inscripción al registro civil de nacimiento”.

Y así mismo, manifestaron que mensualmente remiten la base de datos actualizada a las entidades de salud. “Por ello desconocemos por qué las entidades de salud se niegan a atenderla. Consultaremos con las autoridades de salud los motivos por los cuales no está el documento de la menor en sus bases de datos”, aseguró la entidad.

SIN DERECHOS

“Ella no es colombiana, no aparece en nuestros registros y no podemos atenderla”. Eso fue lo que le dijeron a Annie Rodríguez en el Hospital de Kennedy cuando intentó conseguir una cita médica para su hija.

Durante los 14 meses que tiene la pequeña, en ese centro de salud sólo le aplicaron las vacunas y no le prestaron ningún otro servicio médico. Ante la impotencia, Annie acudió a unos abogados para pedir ayuda y ellos se han encargado de interponer los respectivos derechos de petición y exigir respuestas a las autoridades.

Semana.com se comunicó con la Secretaría de Salud de Bogotá para obtener una explicación de por qué, supuestamente, le negaron el servicio a la pequeña en el Hospital de Kennedy, teniendo en cuenta el derecho a la salud y los derechos fundamentales de los niños. Y aunque no se logró obtener una respuesta concreta, luego de que este portal indagó sobre el caso de Antonella, le fue asignada una cita de pediatría en ese hospital el pasado 15 de febrero.

LO QUE FALTA

Para Annie las cosas no pintan muy bien. No logró acceder a la visa Parole, un beneficio que Estados Unidos brinda a los ciudadanos cubanos para que ingresen y residan en ese país. Tampoco ha conseguido un pasaporte para su hija en la Cancillería, pues –según dijo– “argumentan que no pueden otorgarlo porque no tiene nacionalidad colombiana”.

Frente a eso, el Ministerio de Relaciones Exteriores le aseguró a Semana.com que “no existen registros de solicitud, entrega o rechazo de pasaporte en ninguna de las dos sedes de pasaportes en Bogotá de la menor, ni tenemos conocimiento que se haya acercado a nuestras oficinas la madre”.

Aunque no tiene claro cómo hacerlo, Rodríguez sólo sabe algo: quiere salir de Colombia, pero no desea regresar a Cuba y, menos, a Venezuela. Ella sólo espera que algún día las cosas sean distintas y pueda ofrecerle un futuro mejor a su pequeña.