La historia de una reina de la mafia contada por su protagonista

En sus libros describe la brutal realidad de un mundo que muchos se resisten a creer que podría existir.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

Crédito: Daily Mail.

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Fue vendida a un burdel por su abuela cuando era apenas una niña, recibió su primera pistola a la edad de 11 años, y asesinó a un hombre a sangre fría cuando tenía 15. Todo esto ocurrió antes de Raquel de Oliveira llegara a la cima de un cártel de cocaína, sediento de sangre, en una de las favelas más duras de Brasil.

De acuerdo con el Daily Mail, ahora es una madre de 54 años de edad y ha dejado atrás su vida de crimen. En un nuevo libro llamado A Número Um (de un total de 3), describe la brutal realidad de un mundo que muchos se resisten a creer que podría existir.

La historia empieza en el momento en que su abuela la vendió a un gángster cuando ella era una niña. Por suerte, dice, se salvó de llevar una vida de trabajadora sexual. Aparentemente, porque los jefes de los burdeles tenían algún tipo de “despertar espiritual”.

A los 11 años de edad la lanzaron a las favelas y aquel gángster, que se hacía llamar su “padrino”, le dio su primer arma de fuego.

“Las cosas que me ocurrieron cuando era niña eran cosas comunes, normales para ese momento, y aún suceden. No se equivoquen, porque las niñas hoy en día se venden y se intercambian por una pequeña línea de cocaína. Una raya de coca vale un acto sexual”, dijo la mujer al diario británico.

En su libro cuenta cómo fue su primer asesinato. Dice que aquel hombre, a quien compraba drogas, terminó echado en un sofá con multiples heridas de arma blanca: “Él pensó que dándome marihuana y dejándome inconsciente podría hacer cosas conmigo. Era él o yo”.

“Matar a un hombre a los 15 años no significaba nada. El tipo quería violarme”, sentenció.

Pasaron 10 años antes de que el siguiente hombre que cambiaría su vida apareciera. Se trataba de Ednaldo de Souza, o ‘Naldo’, como lo llamaban, y que trabajaba para Denis de Rocinha, el jefe de toda la favela.

Raquel comenzó a salir con él cuando tenía 25 años y ya era madre de dos niños. Él era, al parecer, el amor de su vida. Su único pesar es no haber muerto con él cuando la policía lo tiroteó, tres años después de andar juntos.

La fatal noche ella huyó de la favela. Cuando regresó estaba decidida a reiniciar la operación que había dejado pendiente su amado ‘Naldo’, quien esperaba para esos días 300 gr de marihuana. Lo recibió y creó un lugar de empaquetado con algunas personas que se ofrecieron a ayudar. Al principio salía a la calle a vender la droga ella misma. Luego, se convirtió en todo un negocio.

Comenzó con cuatro personas, pero la pandilla creció a seis, luego a 10 y, finalmente, 19 traficantes estaban trabajando bajo su mando.

“Pasé todo el día y toda la noche creando estrategias para no girar o perder nada. El tráfico de drogas esclaviza. Es como trabajar en un hotel o peluquería”, contó.

No creo que yo pudiera haber hecho algo mejor. No había alternativas. Yo no tenía nada, no sabía nada.

“El tráfico de drogas se hace de la muerte, de la sangre”, dijo ella. “Los traficantes eran vistos como héroes de la comunidad, los que resuelven todo”. Pero había reglas y responsabilidades que Raquel conocía muy bien. Una vez ordenó que tres chicos fueran enterrados vivos como castigo por robar radios de vehículos dentro de la favela.

“Ordené cavar un hueco y que los enterraran vivos. Uno de ellos me gustaba mucho, así que le dejaron la cabeza afuera. Su tía vino a apelar por él, así que terminé dejándolo ir”, relató.

Ahora, todo lo que queda de su carrera como jefa de la cocaína son sus recuerdos y su adicción, por la que perdió casi todo. Vendió sus cuatro propiedades y sus joyas. “Todo lo que gané, lo perdí. El padre de mi hijo me enseñó a tomar, así que me volví alcohólica y yo lo enseñé a usar drogas. Creamos un par de monstruos”.

En sus libros, Raquel cuenta una historia increíble de superación que aún no termina. Luego de tantos años aún cree que hizo con su vida lo mejor que pudo. “No creo que yo pudiera haber hecho algo mejor. No había alternativas. Yo no tenía nada, no sabía nada. Incluso estoy impresionada con las cosas que estoy aprendiendo hoy, que son cosas que debería haber conocido hace mucho tiempo”, argumentó.

La mujer ya está escribiendo el segundo texto de su trilogía, llamado Depois de Tudo, donde continuará la historia que dejó inconclusa en su primera entrega, A Número Um.

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Su abuela la vendió a un gángster cuando ella era una niña. Crédito: Daily Mail.

Cuando tenía 25 años y ya era madre de dos niños, conoció al Ernaldo de Souza, a quien llama el amor de su vida. Crédito: Daily Mail.

Su único pesar es no haber muerto con él cuando la policía lo tiroteó. Crédito: Daily Mail.

En sus libros describe la brutal realidad de un mundo que muchos se resisten a creer que podría existir. Crédito: Daily Mail.

Categoría: Mundo Sociedad | Claves: Brasil