“La lupa y el espejo”… La carta abierta de Servando

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

Servando Primera. Crédito: Telemundo / Archivo

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – El cantautor venezolano Servando Primera, hijo de Alí Primera, publicó este viernes una carta abierta a propósito de la derrota del chavismo en las recientes elecciones parlamentarias y luego de que su hermano Florentino también se pronunciara.

Servando, en su carta, afirma que “mucha gente en la calle” le pregunta “en tono peyorativo” si se considera “revolucionario”.

“Un revolucionario, es todo aquel que cambia su entorno cuando lo considera injusto“, afirma.

En tal sentido, sostiene que dentro de la “revolución” venezolana “hemos usado más la lupa que el espejo. Perdemos más tiempo peleando con el viejo mundo moribundo, que construyendo el nuevo. Carecemos de aceptación propia, y desafortunadamente sin aceptación no habrá cambio real”.

“Cuando vemos una cadena de nuestros dirigentes, escuchamos durante un 70% de la transmisión, solamente culpas ajenas, la guerra económica, el imperialismo, y otras formas de maldad, las cuales existen y nos afectan; pero no podemos pensar que son el único motivo causante de nuestra situación, sino también algunas acciones desacertadas de nosotros como sociedad y de quienes nos gobiernan. Falta mucha autocritica”, agrega.

Cabe destacar que la madre de Servando, Sol Musset, fue candadidata a diputada chavista en las elecciones del domingo y resultó derrotada.

A continuación, la carta completa de Servando Primera:

La lupa y el espejo.

Qué es la Revolución?

Mucha gente en la calle me pregunta en tono peyorativo si soy Revolucionario, sin conocer a fondo, quizás, el término de la palabra, por eso me gustaría comenzar aclarando lo que aprendí de mis padres, mucho antes que alguien siquiera mencionara la palabra Revolución, desde un ente gubernamental.

En la teoría, Revolución es un cambio social radical, basado en su estructura y ejes de poder, para mejorar las condiciones de vida a través de herramientas políticas, económicas, sociales, y culturales.

Han existido diversas experiencias en nuestra historia como humanidad, y éstas demoraron años para poderse concretar, como ocurrió con la Revolución Francesa organizada y ejecutada con éxito por la burguesía de la época cansada de la monarquía que los oprimía, o la Mexicana por sus campesinos indignados, y así durante siglos en distintos países y épocas.

Ahora, si nos enfocamos en la venezolana actual, considero que un revolucionario no se limita a ser un funcionario gubernamental, o estar exclusivamente afiliado a un partido político. Para mi revolucionario, es todo aquel que cambia su entorno cuando lo considera injusto. Hay algunos históricos como Jesucristo, John Lennon, Buda, también los encontramos a diario en las calles y ni ellos saben que lo son, como un barrendero, una maestra, un obrero o médico, quien a pesar seguramente de recibir un salario miserable, que no reivindica su labor, mantiene su convicción honesta y continúa trabajando para mejorar su país, a pesar de saber que un ladrón, sicario o estafador, ganan mucho más dinero que ellos, y aún así no se doblegan ni prostituyen su dignidad.

Yo nací de dos revolucionarios, Sol Mussett y Alí Primera. Llevo en mi ADN, mi oxigeno y espíritu esa forma de percibir lo que me rodea de una manera sensible, por eso, quien se considere revolucionario debe usar, una lupa y un espejo:

– La lupa para ver al mundo y poder cambiarlo.

– El espejo para verse a si mismo, cambiarse y por consecuencia influir en su entorno.

Ambos necesarios.

Siento que en los últimos años hemos usado más la lupa que el espejo. Perdemos más tiempo peleando con el viejo mundo moribundo, que construyendo el nuevo. Carecemos de aceptación propia, y desafortunadamente sin aceptación no habrá cambio real.

Cuando vemos una cadena de nuestros dirigentes, escuchamos durante un 70% de la transmisión, solamente culpas ajenas, la guerra económica, el imperialismo, y otras formas de maldad, las cuales existen y nos afectan; pero no podemos pensar que son el único motivo causante de nuestra situación, sino también algunas acciones desacertadas de nosotros como sociedad y de quienes nos gobiernan. Falta mucha autocritica.

¿Nos equivocamos? si, quién no se equivoca. El problema no sólo es el error, sino la falta de aceptación de los mismos, pues sólo así podemos definir la estrategia para revertirlos, y así avanzar. Entonces es difícil, no imposible, que llevemos a cabo con éxito los ideales y sueños que le han costado la vida a tantos hermanos, como Alberto Lovera, Jorge Rodríguez (Padre), Sabino Romero y también el sudor y sangre de muchos otros.

No propongo auto flagelarnos, sino sanarnos, el país tiene un herida abierta y el odio de ambos lados solo la abre más. Estamos como el niño que le pega a su hermana y se excusa diciendo que ella fue quien comenzó, ya no importa quien empezó, sino quién lo detuvo, quién dejó de devolver el golpe.

Espero podamos construir la Patria Buena de la que habla Alí en sus canciones, y la cual defendió con sus acciones. La mejor forma de criticar lo que no nos gusta, es haciendo lo contrario, por eso no veo lógico que siendo aun una sociedad capitalista, cuestionemos la forma de vida de otros países, sin haber transformado con éxito la nuestra todavía.

¿Qué tiene de malo tener un buen carro, o una buena casa? El problema no son los bienes que tengamos, siempre y cuando sean adquiridos sin pisar o explotar a otro para ello. Así tal vez llegará el día en que tengamos el país que todos queremos, donde nuestras acciones y nuestra realidad nos defiendan.

Como decía el Che Guevara “La mejor forma de decir las cosas, es haciéndolas”, Quizás algún día, sean esos pueblos que hoy viven en países imperialistas quienes copien nuestra forma de construir una nación con justicia y paz. Por ahora no es así, por ahora…

Vamos a crecer juntos como lo que somos, un país plural lleno de singularidades, diferencias, porque es imposible que todos pensemos igual, pero es posible que para todos haya igualdad, de condiciones y oportunidades.

No es justo que quienes reclamen “libertad de expresión”, ofendan a mi hermano Florentino por expresarse libremente, pensando que lo conocen solo por reconocerlo; un carajo que trabaja desde los 11 años, honesto y de un corazón inmensurable, no comparto del todo sus palabras, pero defiendo su derecho a decirlas, como decía Voltaire uno de los creadores del iluminismo francés.

Los Venezolanos somos gente buena, noble, sino pregunten a los hermanos inmigrantes Españoles, Portugueses, Italianos, Árabes, colombianos, etc, quienes al pisar nuestra tierra los recibimos de tal manera que hicieron de este país el suyo propio. Porque en Venezuela somos más, los que queremos entendernos, son pocos los que joden y sabotean (Lo que pasa es que joden mucho…)

Cuenten entonces con mis manos y mi corazón, para construir y no lo contrario.

Para sembrar, no para arrancar la flor.

Mi fe es terca, por eso sigo creyendo que un dedo es débil, pero cinco forman un puño.

Servando.