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La necesidad de una mirada crítica a otro año de gestión

Tampoco se puede señalar que ha sido un año fácil o sin problemas o contratiempos

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Telégrafo).- Una evaluación crítica incluye un recorrido por lo alcanzado y también por lo pendiente con base en lo ofrecido, planificado y, por qué no, frente a lo que aparece como contingente y urgente.

Y hoy se cumple un año más de gestión, tras el triunfo electoral del 17 de febrero de 2013 y la posesión el 24 de mayo de ese mismo año.

Es quizá el período donde más se han concretado los objetivos estratégicos del Gobierno: reducir la pobreza y la inequidad (tal como se indica en los informes periodísticos de la presente edición); sostener un proceso de crecimiento con distribución; una inmensa inversión pública que da lugar a inauguraciones semanales de obras públicas de trascendencia social; un afianzamiento de la nueva institucionalidad; y una postura firme en el plano internacional que ha merecido un reconocimiento amplio y positivo en diversos foros y organismos mundiales.

Aunque algunos insisten en hablar de una ‘crisis económica’ no hay un solo signo de que eso ocurra, pero también hay que reconocer que no es fácil afrontar la reducción drástica de los precios del petróleo.

Por las cifras concretas el impacto no ha significado un golpe en la economía popular gracias a las medidas adoptadas, que por ningún lado se parecen ni acercan a los tradicionales paquetazos, como algunos quieren colocar.

De todos modos, tampoco se puede señalar que ha sido un año fácil o sin problemas o contratiempos. Se nota un agrupamiento político de diversos sectores (algunos de ellos en una confluencia ideológica sin parangón alguno) con claros fines proselitistas, amparados y aliados con los tradicionales medios de comunicación. En ese agrupamiento hay acciones políticas que giran alrededor de minar la credibilidad, legitimidad y validez del proyecto político por el que votaron más de la mitad de los ecuatorianos, en diez ocasiones.

Por supuesto, la derecha ha tomado la iniciativa para liderar un bloque opositor con la presencia de grupos de izquierda sobre la base de una plataforma programática que incluye cambiar la Constitución de Montecristi y muy seguramente retomar los postulados neoliberales.

Se habla de una reactivación de la protesta social y si bien es cierto que hay manifestaciones, marchas y protestas, la verdad sea dicha hay ahí un retorno al corporativismo de los ochentas y noventas donde cada sector peleaba por lo suyo sin importar si con ello se afecta al conjunto de la sociedad y las finanzas públicas.

Y no se puede dejar de lado que también en el Gobierno hay tensiones por algunas medidas que se deben tomar, otras que están pendientes y algunas que al aplicar no dan los resultados inmediatos esperados. En lo fundamental, como el propio Gobierno lo reconoce, hay que mejorar mucho todavía la calidad de la gestión para evitar retrasos, visos de corrupción o mal manejo de los recursos. Por lo tanto, habrá que valorar una presión mucho más firme en ese sentido y propender a un diálogo más horizontal con los sectores que demandan cambios necesarios y/o urgentes para el bien común de todos y todas.

Categoría: Opinión