La paradoja de Trump con los inmigrantes

El magnate es fruto genuino de la inmigración: es hijo, nieto y esposo (en dos ocasiones) de extranjeros que llegaron a Estados Unidos buscando un futuro mejor.

La paradoja de Trump con los inmigrantes“Trump explota el 'fanatismo cortés' que yace bajo la superficie de América. Hay una larga tradición de odio a los inmigrantes como forma aceptada de fanatismo". Crédito: Lucas Jackson / Reuters.
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(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium)– Sin especificar cómo, el precandidato presidencial, Donald Trump, quiere deportar a los 11,3 millones de personas sin papeles que viven en el país, arrebatar la ciudadanía a los bebés nacidos allí y levantar un muro de casi cinco mil kilómetros en la frontera con México “para mantener a los ilegales fuera”.

De acuerdo con Argemino Barro, en su publicación para El Confidencial, el caballo de batalla favorito de Trump es la inmigración: “amenaza existencial para la América blanca, resentida y de bajos ingresos que le da su apoyo”. Algo que sigue dando de qué hablar en Estados Unidos

“Trump explota el ‘fanatismo cortés’ que yace bajo la superficie de América. Hay una larga tradición de odio a los inmigrantes como forma aceptada de fanatismo. Trump ha dado permiso (a los votantes) para expresar comentarios racistas y ha sido recompensado por ello”, explica a el diario Randy Blazak, profesor de la Universidad de Oregon, criminólogo y experto en crímenes de odio, quien acusa a Trump de incitar al odio racial.

Su base de poder es un gran número de americanos que se sienten defraudados, que creen que América ya no es grande.

Sin embargo, el magnate es fruto genuino de la inmigración: es hijo, nieto y esposo (en dos ocasiones) de extranjeros que llegaron a Estados Unidos buscando un futuro mejor.

La historia comenzó en 1885 cuando Friedrich Drumpf, alemán de Kallstadt, desembarcó en Manhattan con 16 años y una maleta. No tardó en aprender inglés y “nativizar” su nombre: Frederick Trump. Se dejó crecer un bigote señorial y puso rumbo al Oeste, consumido entonces por la fiebre del oro. Negocio que replicó en otros lugares de EE UU.

Frederick acabó instalado en Queens, Nueva York, donde su mujer, otra inmigrante alemana, dio a luz a Frederick junior, padre del actual precandidato presidencial, quien creó un pequeño imperio inmobiliario levantando viviendas de clase media en los distritos de Brooklyn y Queens.

La segunda etapa de este rompecabezas migratorio es Mary Anne Trump, escocesa e hija de pescadores, que conoció a Frederick Trump junior cuando visitaba a su hermana en Nueva York. Se casaron y tuvieron cinco hijos -entre ellos, el precandidato a la Casa Blanca, Donald Trump-.

El magnate continuó la tradición familiar: sus abuelos eran inmigrantes, su madre, y también su esposa. Crédito: Lucas Jackson / Reuters.

En 197 comienza otra etapa: el empresario se casó con Ivana Zelníčková, modelo checoslovaca y excampeona de esquí, que pronto ejerció como decoradora del imperio Trump. El magnate continuaba así la tradición familiar: sus abuelos eran inmigrantes, su madre también y, ahora, su esposa.

Explica Barro en su publicación que después de un costoso divorcio con Ivana, Donald Trump se casó con otra extranjera, Melania Knauss, en 2004: una diseñadora de relojes y joyas y exmodelo nacida en Eslovenia, antigua Yugoslavia. Dos años después de su boda, Melania Trump obtuvo la nacionalidad estadounidense.

DONALD EL CONTRADICTORIO

“Trump nunca ha tenido problema en ser contradictorio”, argumenta Gwenda Blair, profesora de Periodismo de la Universidad de Columbia y autora de Donald Trump: Master Apprentice. “Él siempre ha estado centrado en la audiencia. Su base de poder es un gran número de americanos que se sienten defraudados, que creen que América ya no es grande porque hay gente de fuera que se ha metido en el camino”.

“Casi todos los estadounidenses son descendientes de inmigrantes”, concluye, por su parte, Randy Blazak. “La mentalidad es que todo aquel que llegó antes es legítimo, un ‘americano real’, y no quien vino luego”.