La política migratoria de Marco Rubio hubiera deportado a su abuelo

"Si no sabemos quién eres y por qué vienes, no vas a entrar en América"

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- Marco Rubio, uno de los candidatos a la presidencia de Estados Unidos por el partido republicano, propone un fuerte control migratorio que si hubiese estado vigente para los años 50 habría truncado incluso la permanencia de su abuelo en el país americano.

El cubano Pedro Víctor García, abuelo de Rubio, logró su residencia permanente en Estados Unidos hace casi medio siglo: ¿que pensaría hoy de la política que impulsa su nieto?, no lo sabemos. Pero sí, cómo se defiente el candidato republicano.

En un artículo del diario español El Mundo se reseña esta historia familiar y lo que concluye en la actualidad Marco Rubio.

A CONTINUACIÓN EL ARTÍTULO COMPLETO

Hace casi medio siglo, en 1967, el abuelo materno del aspirante republicano a la Casa Blanca Marco Rubio consiguió que su solicitud de residencia permanente en Estados Unidos luciera la estampilla de aprobado. No fue nada fácil que el cubano Pedro Víctor García lograse su estatus y permaneciese legalmente en el país. Le llevó cinco años. Con la política migratoria que defiende su nieto -“si no sabemos quién eres y por qué vienes, no vas a entrar en América”, reza su campaña-, el abuelo del que habla Rubio en sus mítines habría sido deportado de inmediato.

La historia de García, apunta el periodista y autor del libro “El ascenso de Marco Rubio” Manuel Roig-Franzia, es la de “un hombre atrapado en tierra de nadie de la inmigración; es una lección acerca de las leyes que deciden quién permanece en EE UU y quién debe irse”. El limbo en el que vivió el abuelo del senador por Florida durante cinco años comenzó cuando aterrizó en Miami en agosto de 1962. El Gobierno de EE UU le detuvo porque sus papeles no estaban en orden y pusieron en duda las razones que le llevaban a volver al país, que había abandonado en enero de 1959 poco después de que Fidel Castro tomase el poder.

“Siempre pensé estar aquí en EE UU como residente y vivir aquí de forma permanente. Pero tuve que regresar a Cuba y trabajar porque no quería que mis hijas me mantuvieran“, dijo al juez durante la audiencia que juzgaba su caso seis semanas después de haber aterrizado en Miami. Su testimonio fue grabado y perdura en los archivos consultados por Roig-Franzia.

En los 33 minutos que dura la grabación, García respondió a las preguntas sobre sus supuestas simpatías pro-castristas; eran los años de la Guerra Fría y el temor a que hubiese comunistas infiltrados se investigaba cuidadosamente. “No es verdad que yo estuviera a favor del Gobierno de Castro. Pero yo tenía un buen trabajo y quería seguir trabajando”, dijo explicando que trabajaba en un ministerio en un puesto de bajo rango. Un ex oficial de inmigración que trabajó durante tres décadas en este departamento, Bill Yates, sostenía que las autoridades “habrían estado en todo su derecho de enviarlo a Cuba de inmediato”. Hoy, su nieto propone una estricta vigilancia para los candidatos a entrar en el programa de refugiados para controlar los riesgos en materia de seguridad.

REGRESO A CUBA

La primera vez que García entró en EE UU en diciembre de 1956, no tuvo problemas. Un examen médico y una declaración jurada de una de sus hijas (tuvo siete y todas emigraron a EE UU) fue suficiente para que se instalase en Miami legalmente. Tenía entonces 56 años. Pero el abuelo del senador por Florida no parecía encontrar su sitio en EE UU y al final decidió volver a Cuba tras la marcha del dictador Batista. Tras sufrir un accidente de tráfico en 1960 y la invasión de la Bahía de Cochinos en 1961, García se propuso volver a Estados Unidos donde se topó con los oficiales de inmigración.

La decisión final del juez tras su detención en Miami fue su “exclusión” como “un inmigrante que no está en posesión de un visado válida y vigente”, sin embargo García no salió del país, se quedó y consiguió un estatus especial. No era residente (no tenía la tarjeta verde), pero podía estar en el país como en una especie de libertad condicional. En 1966, con la Ley de Ajuste Cubano, García solicitó la residencia permanente.

Rubio nació cuatro años después de que su abuelo tuviese los ‘papeles’ en regla y según cuenta en sus memorias “Un hijo americano” estaba muy unido a él. García falleció en 1984 de cáncer, cuando el hoy aspirante republicano a la Casa Blanca era un adolescente. De él dice que aprendió una de las lecciones vitales más importantes: no desaprovechar las oportunidades que sus padres le dieron con su sacrificio.

La política que propone ahora le hubiera impedido aprender esa lección dado que García habría tenido que ser deportado. Actualmente, el senador por Florida sostiene que no se puede aceptar la llegada de refugiados de Siria e Irak por cuestiones de seguridad -especialmente por la capacidad del grupo Estado Islámico de infiltrarse en las comunidades locales-. Rubio, sin embargo, aprecia diferencias en el caso de su abuelo comparado con el escenario actual. En una entrevista con el diario ‘The New York Times’ aseguraba que los sistemas de infiltración de los yihadistas son hoy más sofisticados que los que había en los años 50. “Los tiempos cambian y las políticas tienen que cambiar”.

Categoría: Mundo | Claves: Elecciones de EE UU Marco Rubio