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La Presidenta “ya se fue”

Ausente en imagen y voz, la Presidenta dejó que Scioli pagara todo el costo por la crisis de las inundaciones.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Clarín)- Le quedan 114 días simbólicos de su doble inquilinato en la Casa Rosada y en Olivos, pero el poder ya empezó a hacerle sentir ese hálito de orfandad que tarde o temprano envuelve a todos los presidentes. El poder tiene esa característica impiadosa: parece eterno y un día, furtivamente, se marcha hacia otros rumbos y arrastra en la mudanza los oropeles siempre, la impunidad a veces. En verdad, Cristina “ya se fue”: en sus oídos resuena el tic tac inexorable de la cuenta regresiva que por primera vez en 26 años (en 1989 fue elegida legisladora provincial por Santa Cruz) la obligará a vivir fuera del manto protector del Estado.

En los días recientes de inclemencia de las aguas y escenas de almas desgarradas por perder lo poco que pudieron juntar en sus vidas sencillas, la Presidenta repitió ese porte altanero que la lleva a mostrarse fría y distante con la tragedia ajena. Ni un gesto, ni una palabra, ni un segundo de imagen. Su inmensa red oficial y paraoficial de propaganda se encargó de hacer trascender que en los días del desastre ella transmitía órdenes, estaba furiosa con Scioli por el inoportuno viaje a Italia y monitoreaba todo el operativo, en verdad acciones inconexas e ineficaces, salvo los rescates de bomberos y la entrenada operatoria de los equipos de Defensa Civil.

Se ponen las botitas, chapotean y creen que el tema está resuelto, dan vergüenza ajena

En lo que va del año, la Presidenta hartó a la sociedad con 31 cadenas nacionales, la mayoría para disfrazar actos de campaña. Sin embargo, no tuvo un segundo de aire de la emisora estatal para condolerse, disculparse o acercar la tibieza reparadora de una palabra de consuelo para las víctimas de esta nueva inundación, esa tragedia que se repite de la mano de la ineficacia de los gobiernos, en todos los niveles. Cristina no aparece, Scioli tuvo que volver de apuro para el patético recorrido que termina en “la foto testimonial”, clásica en los políticos. “Se ponen las botitas, chapotean y creen que el tema está resuelto, dan vergüenza ajena”, dijo Aníbal Fernández, señalado como el hombre que habla por la Presidenta en su ausencia deliberada, para criticar una mediática aparición de María Eugenia Vidal en el GBA.

No recordó que en la devastadora inundación de La Plata de hace dos años y medio, Cristina, con finísimas botas de goma inglesas, se animó a recorrer las calles inundadas de Tolosa. No fue un cambio de actitud repentina ante la desgracia de los otros, sino una inspección a la zona en la que viven su madre y su hermana, a la que no se podía llegar sino en helicóptero. Aquella vez, le quiso dar clases de inundación a gente que estaba con el agua al cuello, pero al menos dio la cara. Ahora dejó pagar todo el costo a su aspirante a sucederla. Como si ella ya se hubiera ido.

Categoría: Opinión