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La sensatez para el diálogo pasa por no imponer nada a nadie

Nunca antes se había propuesto, ningún sector social o político lo había tomado como una de esas iniciativas necesarias para resolver problemas.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Telégrafo). El diálogo es una búsqueda para los encuentros colectivos de soluciones urgentes a temas aparentemente insolubles por las vías tradicionales. Eso ocurre en todos los niveles (desde el familiar, empresarial y social) y, por tanto, adquiere unas modalidades y unos métodos muy particulares. Cada caso o circunstancia lo exige. Por eso es útil y llamativo que el Gobierno proponga el diálogo para abordar la inequidad en Ecuador.

Nunca antes se había propuesto, ningún sector social o político lo había tomado como una de esas iniciativas necesarias para resolver problemas de fondo y/o estructurales de nuestra nación. Y no está mal que algunos sectores, sobre todo de las élites, hayan salido a marchar para negar el diálogo, pero sobre todo para pedir el archivo de las leyes que abordan o intentan resolver el tema de la inequidad, la acumulación de riqueza sin distribución y el de la plusvalía. Lo interesante sería que esas élites digan ahora cómo desean aportar a reducir la inequidad, más allá de los ya consabidos lugares comunes de crear empleo y pagar cero impuestos.

Categoría: Opinión