“La sociedad se encuentra indefensa y el propio Estado en peligro”

Los funcionarios policiales, que son los llamados a brindar protección y seguridad a la ciudadanía, no escapan de las manos del hampa: ya cayeron 14 en enero, que se suman a los 367 asesinados en 2015

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Sumarium).- El comisionado en jefe Francisco Escalona, subdirector de la Policía de Miranda, se solidarizó con los familiares de los 367 efectivos de los cuerpos de seguridad que perdieron la vida a manos del hampa durante el 2015. Una escandalosa cifra que en el pasado mes de enero sumó 14 nuevos abatidos.

“Cuando son los propios funcionarios encargados de brindar seguridad a la ciudadanía quienes resultan víctimas de la delincuencia, la sociedad se encuentra indefensa y el propio Estado en peligro”, enfatizó Escalona.

El alto funcionario recordó que en 2008 la Dirección General de Armas y Explosivos (DAEX) decomisó una cantidad importante de arsenal de las sedes de los organismos policiales, debilitándolos considerablemente; mientras que los antisociales consiguieron armamentos sofisticados del ejército.

“Se observan situaciones en las cuales el hampa cuenta con fusiles, subametralladoras y hasta granadas fragmentarias. Mientras que la única arma de potencia de la cual pueden disponer, por ley, las policías estatales, es una escopeta calibre 12 por cada 50 uniformados”, dijo el Comisionado, añadiendo: “toda vez que los delincuentes emplean armas de empleo exclusivo de la Fuerza Armada Nacional, el sector castrense debería investigar cómo es que las tienen y quién se las suministra”.

DÉFICIT DE EFECTIVOS

Escalona explicó también que Polimiranda arrastra un déficit de 6500 miembros. De cada mil personas que se captan, apenas, entre 25 y 50, se incorporan a las filas de los organismos de seguridad.

“Todos los funcionarios en Venezuela están subpagados, y ello le impide tener una mejor calidad de vida”, considerando que ésta pueda ser una de las principales razones por las que sea tan poco llamativo emprender una carrera de seguridad.

A esto hay que sumarle el hecho de que el entorno familiar del efectivo intenta convencerlo de abandonar el cuerpo por los altos índices de decesos en la lucha contra el hampa. “El agente se dice, entonces, completando el cuadro con la inseguridad jurídica prevaleciente: ‘si no estamos presos por una mala actuación, nos hallamos debajo de tierra en un cementerio, producto de la acción delictiva’ ”, mencionó.

Otra de las limitantes es el precario equipamiento tanto en armas, unidades y hasta uniformes, ya que al buscar adquirirlos, las empresas alegan que no tienen la materia prima necesaria para confeccionarlos.

“Sobre lo que atañe a las municiones, en 2014 hubo que aguardar un año para que la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (Cavim), nos repusiera el parque. Y en torno a los vehículos, durante la gestión de Miguel Rodríguez Torres al frente del ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, se tramitó la compra de 50 vehículos y se hizo el pago, aunque después nos devolvieron el dinero y no nos entregaron la flota”, resaltó.

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