“La voz de un preso no pesa mucho, pero jo… bastante”

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Leocenis García, director general del Grupo 6to Poder y quien se encuentra detenido en la sede del Sebin en El Helicoide tras la revocatoria de su medida de casa por cárcel, señaló en un artículo de opinión que “sigue como rehén” y acotó que el “heredero” del fallecido presidente Hugo Chávez “le espera el destino de Mussolini si sigue escuchando a quienes le aconsejan darle con un golpe a la lampara con un ‘mazo blando'”.

Asimismo, manifestó su solidaridad al diario “El Nuevo País” y destacó la necesidad de defender la libertad de prensa: “Un ‘Nuevo Pais’ nos espera sólo si somos capaces de defender la libertad de prensa. Si callamos -como ya lo hemos hecho mientras los juristas del horror fabrican las sentencias de la censura- quién habrá de informarnos el día que rescatemos la democracia. Corremos el riesgo de no enterarnos”.

“Cuando 6to Poder fue reducido a una oficina donde los burocratas del régimen ahora bostezan todo el día – cumpliendo el encargo de Diosdado-, fue ‘El Nuevo Pais’ entre otros, uno de los medios que nos dejó contarle al mundo cómo nos robaban”, relató.

García destacó que los medios de comunicación “no han dejado solo al país en medio de esta tragedia. Pero no se puede decir lo mismo a la inversa” y aseveró que “la voz de un preso no pesa mucho, pero jode bastante”.

A CONTINUACIÓN EL TEXTO ÍNTEGRO:

Un Nuevo Pais nos espera.

Por Leocenis García.

Caracas 27 de octubre de 2016.

Sigo como el rehén en medio del tiroteo, los acontecimientos en nuestra nación.

Como uno más de los rehenes, nada puedo hacer para efectos de la trama- ni pedir ayuda al policía ocupado en el propósito de ver al atracador rendido, ni pedir clemencia al verdugo- , apenas puedo estar expectante en medio del forcejeo, conciente de que se pueden escapar los tiros y, uno de nosotros caerá sin vida.

Los rehenes sólo pueden rogar a los santos porque reine la calma y cordura sabiendo que son sus vidas las que permanecen en juego. Parece que el atracador está perdiendo la cordura. Y peor: el policía está perdiendo la paciencia.

Los vecinos curiosos, asomados por las ventanas, terminarán como siempre, divididos en sus opiniones, cuando el seso del primer secuestrado caiga al piso.

Dirán que los polícias no supieron negociar con los malandros y le endilgaran las víctimas. Otros, los más radicales, dirán que con malandros no se negocia y que hay que tomar la casa a plomo. Ahi se pondrá el asunto color de hormiga, porque morirán todos en medio de la plomazón.

Un ser desesperado desde un balcón, pedirá a grito herido que llamen un cura.Una vez que aparezca el cura, los policias lo mirarán con desconfianza, porque piensan que un cura nada sabe de secuestros. Los malandros al ver al cura, se entuciasmarán y se aferrarán a su sotana- como el buen ladrón se amarró a Cristo en el Gólgota- pensando que por ser cura no querrá que los maten. Ambos se equivocan.

El cura está ocupado en salvar la vida de los rehenes. Mientras el policía ansía volarle la cabeza a los malechores. Y los malechores a su vez, quieren que les manden un carro para huir del sitio.

El cura que tiene claro su oficio, sabe que aún cuando al hombre se perdona su pecado, tiene que purgar su culpa.Es evidente que a quien secuestra a punta de pistola, la pena no puede ser rezar el Ave Maria. Mínimo les saldrá viacrucis que, como todos los católicos sabemos, es largo, doloroso y lleno de latigazos.

El país, -unos en unas calles que son pasillos de una enorme celdaque es Venezuela, y otros en estas prisiones- estamos a punta de un desenlace fatal.En medio de tal situación, se ha unido a la larga lista de editores perseguidos ( Ravell, De Prada, Teodoro, Victor Manuel García), una insólita prohibición de salida del país a los miembros del Consejo Editorial de El Nuevo País: Jurate Rosales y Graciela Requena.

En medio de las ráfagas de tiros y el clima de crispación de estas horas, esta noticia se pierde. Sucede lo que al noble soldado que cae, y el cuerpo creman en silencio, porque los vivos deben seguir ocupándose de los fragores de la guerra.

Cuando se cierra un medio, se agrede no al editor sino al ciudadano.

Ese acto de cerrar un periódico es como apagarle la vela a un anciano que lee en medio del lugar donde yacen las sombras, con las gafas vencidas.

Cuando se cierra un medio, también se cierra toda posibilidad de encuentro. Se afrenta a la democracia. Se hiere de muerte la libertad. Hoy tan devaluada en Venezuela.

Los medios de comunicación no han dejado solo al país en medio de esta tragedia. Pero no se puede decir lo mismo a la inversa. Ravell paga exilio. Algunas televisoras y radios independientes fueron entregadas a una pandilla sin oponer resistencia.

Mientras a Marcel Granier sus besapies de ayer, son quienes hoy, le dan la espalda.Rafael Poleo, lleva años fuera porque se equivocó de personaje y dijo que Chavez podía terminar como Mussolini. Resulta ser que, Chavez terminó como Perón. Es su heredero al que le espera el destino de Mussolini si sigue escuchando a quienes le aconsejan darle con un golpe a la lampara con un “mazo blando”.

Un “Nuevo Pais” nos espera sólo si somos capaces de defender la libertad de prensa. Si callamos -como ya lo hemos hecho mientras los juristas del horror fabrican las sentencias de la censura- quién habrá de informarnos el día que rescatemos la democracia. Corremos el riesgo de no enterarnos.

Cuando 6to Poder fue reducido a una oficina donde los burocratas del régimen ahora bostezan todo el día – cumpliendo el encargo de Diosdado-, fue El Nuevo Pais entre otros, uno de los medios que nos dejó contarle al mundo cómo nos robaban.

Graciela Requena es la mujer de Rafael Poleo, asunto que demuestra que estos tipos han roto un principio de honor en la guerra: Ni con las mujeres ni con los hijos de los enemigos uno debe meterse. Pero claro, ese principio de honor lo aplica un hombre a carta cabal no un matón de esquinas.

Jurate Rosales, autoridad intelectual que vivió en la primavera de su vida el horror del comunismo, le toca ahora en el otoño vivir nuevamente la pelicula como un Deja Vu, pavoroso.

De Rafael Poleo no hablo mucho porque él mejor que yo sabe, que los gobiernos pasan, la prensa queda. Que los politicos suben y bajan como la espuma. Los editores son la bañera que han de ver siempre ver escurrirse esas aguas en espera de las nuevas.

Él vio pasar por el poder a Perez, Caldera, para luego convertirse en simples mortales que después lo llamaban para algún favor (Que los editores siempre hacen porque un editor sabe que el juego del poder no admite rencores).

Pero quién sabe si nuestros amigos del chaviamo radical puedan pedir el favor. Todo depende si quieren terminar como Mijaíl Serguéyevich Gorbachov, que se entregó con condiciones; o como Musolini, que cerró el camino a todo entendimiento.

Perdón, corrijo lo de Mijaíl Serguéyevich Gorbachov. No se entregó. Aceleró el derrumbe de un edificio al que el sutnami del hambre había dejado en ruinas. Y la historia de Mussolini, sí es así, como la de Gadaffi, Milosovis, y Hitler. Unos pandilleros que dejaron esos paises sin prensa y sin válvulas de escape y cuando la gente pudo escapar….ustedes saben el resto de la historia.

Mi solidaridad con el Nuevo Pais. Aunque la voz de un preso no pesa mucho, pero jode bastante

.Leocenis.

Desde los calabozos de El Sebin