Las enormes difultades de Alexis Tsipras

En medio de todas estas turbulencias, Tsipras hace equilibrios y malabares. Porque si bien los medios hablan de los desafíos como "un trabajo hercúleo", cada vez parecen más bien un "trabajo de Sísifo", es decir condenado al fracaso.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

El primer ministro griego Alexis Tsipras se reúne con ministros del Interior de Alemania, Thomas de Maizière y de Francia, Bernard Cazeneuve, en la oficina del primer ministro en Atenas. Crédito: AFP

(Atenas. DPA).- Mire para donde mire Alexis Tsipras, el primer ministro griego se encuentra con enormes dificultades: desde hace semanas hay huelgas contra los planes de reforma de las pensiones; los acreedores reclaman más recortes que los previstos por el Gobierno; no dejan de llegar refugiados día y noche a las islas del país y a causa de ello hay políticos europeos que exigen que se excluya a Grecia del espacio Schengen de libre circulación de personas.

En medio de todas estas turbulencias, Tsipras hace equilibrios y malabares. Porque si bien los medios hablan de los desafíos como “un trabajo hercúleo”, cada vez parecen más bien un “trabajo de Sísifo”, es decir condenado al fracaso.

La crisis financiera es un buen ejemplo. Si Grecia quiere seguir teniendo el apoyo de los acreedores internacionales, tiene que llevar a cabo profundas reformas, entre ellas la de las cajas jubilatorias, que -como advierte el propio Tsipras- están al borde del colapso.

La propuesta actual del Gobierno prevé entre otros recortar un 15 por ciento las futuras pensiones y elevar de forma drástica los aportes sobre todo de agricultores y autónomos. Y se encuentra con la oposición frontal de ambos sectores.

Como resultado, los agricultores llevan semanas bloqueando con sus tractores importantes carreteras y las fronteras del país. Y para los acreedores, estas reformas no llegan lo suficientemente lejos. El Fondo Monetario Internacional (FMI) exige por ejemplo un recorte también de las actuales jubilaciones.

EL GOBIERNO NEGOCIA CON PARTIDOS PEQUEÑOS

Los agricultores griegos protestan contra la reforma de las pensiones atravesando sus tractores frente al puesto de aduana de la carretera fronteriza entre Grecia y Bulgaria. Crédito: AFP

Sin esta reforma no habrá más ayuda financiera. Pero la aprobación de la ley en el Parlamento es otro problema, porque el Gobierno cuenta con 153 mandatos del total de 300, es decir una escasa mayoría de tres diputados. Y los legisladores están siendo amenazados de forma masiva por los electores para que no aprueben las medidas. Si al final se rompe la disciplina de partido, Tsipras podría perder la votación.

Por eso, entre bambalinas el primer ministro está negociando con partidos más pequeños para ver si estarían dispuestos a colaborar. Y los medios no dejan de augurar nuevas elecciones o una “coalición de unidad nacional”. Todas medidas que desestabilizarían aún más a Grecia.

“¿Pero es que se han vuelto locos? No se pueden hacer elecciones cada par de meses”, habría dicho un alto funcionario, citado por círculos gubernamentales.

LOS REFUGIADOS AGRAVAN LA CRISIS

Policías griegos cantan consignas frente al Parlamento griego en el centro de Atenas durante una manifestación de protesta convocada por la policía, los guardias de la costa y las cooperativas de bombero, el 5 de febrero de 2016. La demostración está en contra de la reforma de pensiones que ha provocado una reacción importante contra asediado Primer izquierda Ministro Alexis Tsipras.. Crédito: AFP

A ello se suma la crisis de los refugiados, por la que cada día llegan a las islas griegas miles de personas y el país es acusado de no proteger correctamente sus fronteras. Algunos dirigentes europeos llegaron a reclamar excluir a Grecia del espacio Schengen para frenar el flujo hacia el norte de Europa, que es adonde se dirigen los refugiados.

La ministra del Interior austríaca, Johanna Mikl-Leitner, del Partido Popular (ÖVP), reclama a Atenas por no usar “su fuerte flota de Marina para tareas civiles”, en vista de que otros países sí han recurrido al Ejército para proteger sus fronteras.

No hay métodos violentos que sirvan para parar la llegada de refugiados, argumenta por su parte estos días el viceministro griego de Exteriores, Nikos Xydakis, en el marco de una gira por Austria, Hungría y Eslovaquia. El uso de la fuerza, en concreto hundir los botes con inmigrantes, sería infringir el derecho internacional. Y eso lo saben todos los gobiernos de Europa, subraya Atenas.

Grecia se compromete a instalar finalmente los centros de registro de refugiados, los llamados “hotspots”, para la semana que viene, aunque con bastante retraso respecto de los plazos iniciales. Pero eso no cambia nada en cuanto al flujo de personas: pese al acuerdo firmado entre la Unión Europea y Turquía para frenar a los traficantes de seres humanos, desde principios de año han llegado a las islas griegas más de 68.000 refugiados. Y cientos de personas murieron en el camino.

En Grecia no se entiende que Turquía vaya a recibir miles de millones de euros en ayudas para impedir el tráfico de personas y que pese a ello no pare el flujo de refugiados e inmigrantes económicos.

Los refugiados llegan y se los frena en el norte, en la frontera con Macedonia. Grecia se siente abandonada a su suerte en lo que respecta a qué es lo que debe hacer con estas personas. Y el reparto de los refugiados entre los países europeos tampoco está funcionando.

Pese a todo, también hay algunos rayos de esperanza para Alexis Tsipras. Los contactos de Atenas con Chipre, Israel, Egipto y con Irán tienen éxito. El lunes pasado el primer ministro firmó en Teherán acuerdos de cooperación económica en las áreas de agricultura, energía y turismo.

La mayor cooperación con estos países es el único as en la manga con que cuenta por ahora Tsipras, en vista de que como esquina más suroriental de Europa Grecia juega un papel importante en una región muy inestable.

Todo esto no es suficiente como para compensar todas las dificultades internas y externas, pero está claro que a nadie le interesa tampoco un colapso del país, recuerdan los políticos griegos.

Categoría: Mundo | Claves: Alexis Tsipras Grecia