Las historias de las venezolanas que se prostituyen en el Caribe

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- La situación actual en Venezuela ha llevado a miles de venezolanos a emigrar desde hace ya unos años para buscar mejores opciones de vida, pero estas acciones muchas veces se ven frustradas por las dificultades y opciones que se les presentan en el país que los acoge.

En el caso de las mujeres venezolanas, la prostitución ha tomado parte de una de las medidas desesperadas para sobrevivir, pues para gran cantidad de ellas, que en su país natal contaban con un buen trabajo y un título universitario, se han visto obligadas como último recurso a trabajar de su cuerpo para ayudar a sus familias y sobrevivir en el extranjero.

En Anguila, un territorio británico del Caribe, el diaro El Nuevo Herald, reseñó la historia de Carla, de 37 años, una mujer venezolana que aseguró había trabajado como enfermera titulada muchos años en su país, pero motivada por la situación en la que se encontraba se vio en la necesidad de emigrar para poder sustentar a su madre y a uno de sus hijos que se encontraba enfermo.

“Esa es la razón por la que estamos aquí”, comentó la mujer. “Llegó el momento en las cosas se pusieron tan mal, cuando no teníamos comida, ni dinero, no podía cuidar a mis hijos y dije: ‘¡Ya! ¡Basta!’, Era irme yo o verlos morir”.

La madre venezolana, quien prefirió ser llamada “Carla” para guardar su anonimato, aseguró que trabajando de esta manera pudo conseguir las medicinas necesarias para su hijo, a lo que agregó: “Duele más ver a mis seres queridos sufriendo que sentir tu propio dolor”.

La enfermera informó que trabaja en un bar que recluta mujeres mayormente venezolanas y las trasladan a las islas para ejercer la prostitución, a su vez indicó que estas personas les organizan sus visados, les compran los boletos de avión y les dan alojamiento en la zona trasera del bar, lugar donde en el transcurso del día atienden a su “clientela”.

“Si pudiera, trabajaría día y noche, hasta que mi cuerpo no pueda más. Esa es la única razón por la que estamos aquí. No es ni para paseos turísticos ni para ir a la playa” comentó. Ya que manifestó que tiene que pagar a los dueños del bar y enviar dinero a casa, y que en esa labor se les va los días.

Aunque se desconoce la cifra exacta, se cree en que en los últimos tres años, miles de venezolanos han renunciado a sus empleos por diversos motivos para dedicarse a la prostitución en el extranjero, principalmente en Colombia y en las islas Caribeñas.

Por su parte, los residentes de la isla aseguran que aunque se sienten apenados por la situación que viven las mujeres, no pueden hacer nada más, pues afirman que les están prestando un servicio al ayudarlas a alimentar a sus familias y que de ninguna manera se están aprovechando de la situación pues les están brindando un dinero que en su país no podrían obtener.

“Soy dominicana pero prefiero a las niñas de Venezuela”, dice Liliana, dueña de uno de los bares que presta el servicio de prostitución en la isla, quien comentó que “los clientes las prefieren. Probablemente porque están tan desesperadas por dinero que hacen cualquier cosa para hacerlos felices”.

La mujer culpó al gobierno del presidente Nicolás Maduro y a sus políticas económicas: “Destruyendo negocios, se destruyen empleos. El gobierno que tenemos es fatal y mortal”.

Explicó también que al principio fue muy difícil. “Es horrible acostarse en una cama con un hombre extraño”, dice. “Hay días que me despierto llorando, me hace falta mi familia y añoro mi tierra, Venezuela”, pero aseguró que en conjunto con sus compañeras, estar unidas las ha ayudado. Cuando una de ellas se deprime, las demás siempre le tienden la mano o un hombro para llorar y recordarse la una a la otra las razones por las que tienen que trabajar en esto.

La mayoría de las mujeres solo hablan español, por lo que nunca llegan a conocer a nadie en la isla, de habla inglesa. Y muchos de los isleños, especialmente las mujeres, no las quieren.

El dueño de Tasty’s, un restaurante popular, dice: “Esta es una isla cristiana. Sabemos que las cosas están muy mal en Venezuela y que estas mujeres necesitan dinero, pero nunca antes habíamos tenido este problema con la prostitución y la gente no quiere eso aquí”.

Crédito: El Nuevo Herald

Crédito: El Nuevo Herald

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