Las insólitas quejas de los deportados de Venezuela

El líder del Comité Departamental de Cafeteros en Norte de Santander, Gabriel González, desestimó lo comentado por los deportados.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

Crédito: Jean Javier García / La Opinión

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Los deportados de Venezuela se quejan del tipo de trabajo que les ha ofrecido Colombia, pues consideran que han sido “engañados”, según reseñó el diario La Opinión.

Tal es el caso de Álvaro Buitrago Mora, de Bogotá, quien expresó que quería ir a recoger café, porque fue preparado para ese oficio, pero le pusieron a hacer otra actividad.

“Me pusieron a cargar troncos como burro, sin ningún tipo de dotación. Cargué el primer tronco, pero al segundo, cuando iba a mitad de camino, me llené de hormigas y yo boté esa vaina y no volví“, acotó.

Regresó al albergue en Villa del Rosario y espera que el gobierno colombiano le dé un subsidio de arriendo por tres meses.

“NO ME GUSTA COCINAR”

Jenny Marcela Padilla, de 27 años, comentó que se fue a recoger café a una finca en Salazar de las Palmas, sin embargo la realidad fue otra, pues su oficio fue cocinar.

No me gusta cocinar. Además, me pusieron a dormir en un cuarto con cuatro hombres”, manifestó, al tiempo que recalcó sentirse “engañada” porque no recibió la tarjeta que le da el gobierno neogranadino para cobrar el sueldo prometido.

Sostuvo que fue “la primera en vender mi kit cafetero para devolverme para el albergue, porque necesitaba plata para llegar otra vez a Villa del Rosario”.

Según reveló Padilla, la situación de otras personas fue peor, porque “fueron a trabajar a una finca en Chinácota, pero al llegar los dejaron en el pueblo esperando varias horas (…) Finalmente, los llamaron y era para raspar coca”.

NO TODOS RENIEGAN DEL TRABAJO

Nelly Esperanza Rozo Serrano, coordinadora del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), seccional de Norte de Santander, dijo que este tipo de historias llegó del primer grupo que enviaron a trabajar en los cafetales.

Aseveró que “en el afán de solucionar de manera inmediata esas necesidades de la gente pudimos haber incurrido en error, pero esos errores se cometieron en el deseo de mejorar las condiciones de vida de la gente”.

Sin embargo, hay quienes desean conseguir trabajo sin importar el área. Alirio Ignacio Diprián, quien está ubicado en la carpa 41 de Villa Antigua, reveló que se dedicaba a vender confites y sumó que no ha salido de los albergues puesto que no hay quién lo contrate por tener una discapacidad.

“Yo puedo repartir volantes o vender confites. ¡Necesito que alguien me ayude!“, solicitó llorando.

DESACREDITAN LA INFORMACIÓN

Por su parte, el líder del Comité Departamental de Cafeteros en Norte de Santander, Gabriel González, desestimó lo comentado por los deportados. “Me preocupa ese comentario que está quedando en el ambiente y es importante aclarar que fue la Federación Nacional de Departamentos la entidad que contrató a los deportados por intermedio de la Agencia de Empleo”.

Igualmente, aseguró que las fincas cafeteras se encuentran ubicadas en zona donde no existen cultivos ilícitos: “Cómo van a raspar coca en estas fincas si no hay de esas plantas”.