Las mujeres que también sufrieron por los errores del clan Rodríguez Orejuela

“Él siempre ha sido agradecido con Mariela, porque ella estuvo cuando no había mucho dinero”

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- Detrás de cada hombre siempre hay una mujer que de alguna u otra manera le pone matices a su vida. Pero para muchos hombres una sola mujer no es suficiente, por ello se involucran sentimentalmente con varias, tal es el caso de los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, jefes del cartel de Cali, quienes fueron apresados en compañía de sus últimas mujeres.

“No me hice reina por Gilberto. Ya era reina cuando lo conocí y no era una muchachita desamparada y hambrienta”. Crédito: eltiempo.com

Según reporta el diario El Tiempo, a Miguel se le conocieron cuatro relaciones y dos matrimonios, mientras que Gilberto tuvo cinco parejas y estuvo dos veces casado. Ambos tuvieron ocho hijos.

Lo sorprendente de esta historia, es que cada mujer ha guardado silencio y ninguna goza de lujos y vanidades propias de los jefes del cartel, quienes dejaron ocho hijos cada uno.

La única que decidió confesar fue la exreina Aura Rocío Restrepo, a través de su libro “Ya no quiero callar”, donde habla de los ocho años de convivencia clandestina con Gilberto.

Gilberto formó su primer hogar con Mariela Mondragón, con quien tuvo sus cuatro primeros hijos. “Él siempre ha sido agradecido con Mariela, porque ella estuvo cuando no había mucho dinero”, dice un allegado.

EMPORIO DE DROGUERÍAS

Las situaciones dieron un cambio radical cuando los máximos jefes del cartel de Cali, empezaron a construir lo que se conoció con un emporio de droguerías Ahí su vida empezó a girar en torno al exclusivo sector de Ciudad Jardín, en el norte de la capital vallecaucana.

Mondragón fue uno de los 78 familiares y conocidos de los hermanos Rodríguez que suscribió acuerdo con el Gobierno, con la entrega de propiedades a cambio de la exclusión de la Lista Clinton, señala El Tiempo en su página web. Pero de ella solo se sabe que de vez en cuando visita a sus hijos encarcelados en Palmira.

Gilberto conoció a Gladys Miriam Ramírez Libreros, quien tenía una hija, y a quien el capo le pagó para que le cambiaran el apellido por el suyo.

Gladys Miriam fue la compañera que decoró la hacienda ‘Caballo loco’, en el corregimiento El Saladito, en el kilómetro 26 de la vía al mar, casi al frente de la hacienda Villa Carolina, que tuvo su hermano Miguel con la exreina de Colombia Martha Lucía Echeverry Trujillo.

En 1987 Gilberto conoció a Aura Rocío Restrepo, cuando ella estudiaba Administración de Empresas y le quiso vender un seguro. Ella, de 20 años, se alistaba en 1988 para ir por el Valle al Reinado Nacional del Turismo. “Pero no me hice reina por Gilberto. Ya era reina cuando lo conocí y no era una muchachita desamparada y hambrienta, pues en mi familia está el primer cancerólogo que hubo en el país, el primer colombiano integrante de la Real Academia de la Lengua Española y hasta senadores”, señala Restrepo.

Restrepo insiste en que no se enamoró del dinero, sino del hombre de estuvo tras ese poder.

En su libro, la exreina cuenta detalles de su vida con Rodríguez, un hombre que se divertía, que le gustaba la comodidad y preocuparse por sus hijos, pero que a la vez sufría dolores de cabeza y depresiones por lo que tenía que tomar medicamentos.

“EL SEÑOR”

Miguel, conocido como el “Señor”, le regaló a Martha Lucía Echeverry Trujillo, señorita Colombia en representación del Valle del Cauca en 1974, la haciendo Villa Carolina, donde los visitantes debían quitarse los zapatos para no ensuciar la alfombra blanca que estaba en la entrada.

Pero años atrás Miguel había estado casado con Gladys Abadía, luego viajó a Panamá y allí se casó por lo civil con Amparo Arbeláez Pardo. En 1978 se relacionó con Fabiola Moreno Galindo, con quien tuvo tres hijos.

El día de su captura, el 6 de agosto de 1995, Miguel estaba con Amparo Arbeláez en un apartamento en el décimo piso de un edificio del oeste de Cali. Arbeláez pagó seis años de prisión.

Por amor, por lealtad o por dinero, todas estas mujeres también tuvieron que enfrentar el escarnio público por ser amantes o cómplices de los jefes del cartel de Cali.