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Las pensiones no pueden ser un asunto de pugna electoralista

A medio plazo el sistema público de pensiones será uno de los mayores desafíos a los que se enfrenten los gobiernos en nuestro país.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo)- El peor guión posible se confirmó ayer y el debate del proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para 2016 ayer en el Pleno del Congreso se convirtió en realidad en un rifi rafe electoralista entre el PP y el PSOE.

Con la mirada puesta en los comicios generales de otoño, las intervenciones por parte de ambos partidos fueron un continuo intercambio de descalificaciones, bastante pobre de argumentos y estilo dialéctico, en el que lo sustancial, la discusión de las cuentas públicas, quedó totalmente orillada. Entre el “estos Presupuestos forman parte del pasado, como usted, señor Rajoy” que le espetó el líder socialista, Pedro Sánchez, al “si usted llega al Gobierno, ¿sabe lo que va a cambiar?, se lo resumo: la recuperación”, con que le contestó el ministro de Hacienda, todo fueron reproches y promesas con tono mitinero. Cristóbal Montoro tampoco desaprovechó para subrayar “el carácter social” de los Presupuestos frente a los que proponen “utopías”, en una nueva alusión al posible pacto entre socialistas y Podemos para descabalgar a los populares si la aritmética lo permite.

Es cierto que el Gobierno está aprovechando el trámite de las cuentas públicas como arma electoralista

Es cierto que el Gobierno está aprovechando el trámite de las cuentas públicas como arma electoralista. Y ése es el mayor reproche que, como dijimos en su día, cabe hacerle por su decisión de sacar adelante ahora los Presupuestos, aun sabiendo que sufrirán inevitables modificaciones el próximo año condicionadas por las nuevas mayorías parlamentarias. Pero, una vez dado el paso -que por otra parte es también un ejercicio de responsabilidad para no dejar al país sin cuentas aprobadas en plena recuperación económica-, los números del Gobierno son, en líneas generales, realistas, aunque, eso sí, hipotecados al mantenimiento de la actual coyuntura macroeconómica y a que se cumpla la previsión de crecimiento del 3% del PIB.

Todas las formaciones siguen cayendo en la frívola irresponsabilidad de usar este tema con fines electoralistas.

Sin embargo, en lo que no debería haber caído ayer Montoro es en agitar el tema de las pensiones en un debate así. Todas las formaciones siguen cayendo en la frívola irresponsabilidad de usar este tema con fines electoralistas, cuando es uno de los asuntos verdaderamente de Estado que sólo deben abordarse en el marco del Pacto de Toledo, con un amplio consenso como corresponde a la enorme sensibilidad social que despierta. Montoro, tras defender que, si gana el PP, las pensiones estarán garantizadas -lo que conlleva la manida amenaza de que con los demás no se sabe-, dijo que en la próxima legislatura deben buscarse nuevas fuentes de financiación de la Seguridad Social. Sus palabras estaban en línea de lo declarado la semana pasada por el secretario de Estado del ramo, Tomás Burgos, quien abogó porque, por ejemplo, pensiones de viudedad y orfandad se paguen con impuestos y no con cotizaciones sociales.

Insistiendo en que no resulta oportuno abrir el debate de las pensiones en precampaña, los principales partidos sí están obligados a entrar en el fondo del asunto antes que después. Porque nuestro sistema actual es inviable a largo plazo. Hoy hay más de nueve millones de pensionistas en España y 17 millones de afiliados a la Seguridad Social, lo que supone casi un perceptor por cada dos trabajadores. Si a ello se suma la previsión del envejecimiento de la población en las próximas décadas, es obvio el problema. Además, para poder hacer frente a las pagas extra, la Seguridad Social recurre desde 2012 al Fondo de Reserva, del que el Gobierno de Rajoy ha gastado estos años más de 39.000 millones.

Está claro que es imprescindible buscar fuentes de financiación adicionales y, probablemente, aumentar los incentivos fiscales a quienes suscriban planes privados, entre otras fórmulas. Porque a medio plazo el sistema público de pensiones será uno de los mayores desafíos a los que se enfrenten los gobiernos en nuestro país.

Categoría: Opinión