Las recomendaciones de Luis Salas para “recuperar la confianza” económica

"La democratización económica: pluralización de los actores económicos y la desconcentración de la riqueza", recomienda el nuevo Ministro

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela) – El pasado 2 de enero el nuevo Ministro de Economía Productiva, Luis Salas, un docente e investigador del ala radical de la izquierda venezolana, publicó en su blog las siguientes recomendaciones para “recuperar la confianza” económica.

Entre ellas figuran no solo el centralismo de la economía, sino también una especial para Maduro: “evitar los falsos positivos”. Es decir, anunciar que anunciará, puesto que atacan la “confianza, autoridad y seriedad del gobierno”.

1) La política económica debe ser coherente en todos sus áreas (cambiaria, monetaria, fiscal, etc.,) y sobre todo procurar que una no entorpezca a otra. Que en muchas ocasiones deba responder a las coyunturas sobrevenidas no anula lo anterior

2) La política económica (y sobre todo en esta coyuntura) no puede ser pasiva ni reactiva sino activa y ofensiva. La política económica debe marcar la agenda económica de país, no lo contrario. Más que “desmontar” matrices (lo cual casi nunca se logra y más bien se ayuda a difundirlas) de lo que se trata es de posicionarlas.

3) Debe tenerse una vocería económica única, preferiblemente en el vicepresidente del área o el vicepresidente de la República. En estos momentos no tenemos vocería económica oficial, pero además tenemos una serie de voceros económicos “oficiosos” (en especial diputados de la AN) que complican más que ayudar.

4) La vocería económica debería acompañarse de una campaña comunicacional en materia económica que la refuerce, pero que además mande mensajes a la población que sirva para recuperar sus expectativas positivas sobre el país y el futuro sin por ello dejar de ser realista ni mentir. Esta campaña debe ser convocante y amplia, que no abandone a nuestros sectores más duros pero que busque interlocución con sectores medios y profesionales que se han visto beneficiados por las políticas del chavismo y luego la oposición los capta, al tiempo que nosotros les damos la espalda.

5) Paralelo a dicha campaña debería tenerse otra dirigida exclusivamente a criticar y revelar las propuestas, planes y alianzas de la oposición y mostrar como todas sus propuestas apuntan contra la clase trabajadora y los sectores medios. En este sentido debe aprovecharse que ya no estaremos discutiendo el pasado (la Cuarta, los adecos, etc.) sino con amenazas reales al presente y futuro del país. La lucha entre los modelos es ahora en tiempo real.

6) Evitar los falsos positivos de anuncios de medidas que no se anuncian finalmente atacando la confianza, autoridad y seriedad del gobierno.

7) Debemos anticiparnos a los problemas, no esperar que nos revienten para ver cómo hacer con ellos: por ejemplo, con bombos y latillos se ha anunciado un gran desabastecimiento a comienzos de éste 2016 como ocurrió a comienzos de 2015, a medias provocado por las vacaciones de las empresas y a medias inducido. Ya nos pasó una vez, ¿nos volverá a pasar?

8) Agregaría como punto adicional uno planteado por Lorena Freitez en su excelente nota 7 claves políticas el hoy: el despertar de las fuerzas que lo recomiendo completivo pero cito acá solo un fragmento: “En términos simbólicos, la derecha sólo logró su cometido porque posicionó la idea de que el Estado es un estamento inútil para resolver los problemas de la gente (primer paso para la reinstalación del sentido común neoliberal), es así que se tiene como desafío recomponer la fuerza de los arquetipos del poder del Estado, situándose como un instrumento útil para los ciudadanos: las figuras clave del poder estatal deben reubicarse en el tablero de las jugadas efectivas. Comenzaríamos mimetizando la imagen del presidente con la resolución directa de la situación económica. Es fundamental que el presidente, como jefe de Estado y líder de la Revolución, por la vía de los hechos ofrezca certezas sobre la garantía de alimentos para el mes de enero 2016, derrotando todas las tesis catastróficas sobre el desabastecimiento. Esto exige a un presidente protagonizando acontecimientos de agilización de colas, sacando o recibiendo cosechas, empaquetando productos o custodiando la llegada de productos a los puertos (vigilando la corrupción aduanera bajo un enfoque panóptico para quienes allí trabajan). En el mediano plazo, exige producir una nueva identidad de la gestión económica socialista. La revolución económica debe tener una identidad propia, manejar un enfoque y un discurso sobre las maneras concretas de gestionar los intereses económicos de las mayorías, que trascienda los tímidos objetivos de protección del salario y la protección social. En este sentido, deben darse signos de un “reseteo económico”. Entre algunas de las acciones sugeridas a calor de las asambleas populares de los últimos días, destacan:
Re-unificar el sistema económico y colocarlo bajo una sola estructura de mando: economía, hacienda, producción (industrial y comunal) y comercio.
Remover y modificar el gabinete económico, apostando por cuadros con solvencia ética, moral y revolucionaria.

Promover banderas claras de un gobierno económico socialista:

– La democratización económica: pluralización de los actores económicos y la desconcentración de la riqueza.

– La comunalización de la producción y la distribución: irrigación de cuotas de producción nacional a las comunas y responsabilidades de la distribución en las bases de la economía comunal o barrial.

– El gobierno económico junto al pueblo: creación del Consejo Presidencial del Gobierno Popular para la Economía (con actores del Poder Popular, economistas y otros profesionales de cada área)

– La transparencia radical en el manejo de los recursos públicos: producir información constante y pública; lanzamiento de plataformas digitales y de consulta pública abierta sobre el manejo del erario nacional; visibilidad total del sistema de compras públicas.

– El rescate del bolívar como premisa y signo de soberanía: las condiciones actuales exigen gobernar con mayor eficacia sobre la banca sin su nacionalización absoluta, usando el poder del ejecutivo para decretar incentivos claros para el ahorro en bolívares de la clase media y popular.”