Las “recomendaciones” de un revolucionario ante el RR

Lo nuevo e inspirador de trascendencia es vencer la GNC derrotando al Imperio, a la derecha mundial y a la contrarrevolución.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- Como una estrategia para sentar las bases de la revolución, y mermar e l temor que puedan sentir los que apoyan el proyecto que hoy lidera Nicolás Maduro, el columnista y militar retirado William Izarra, emitió ciertos consejos a sus “compatriotas”, para repotenciar la llamada Revolución.

En este sentido el también padre del exministro Andrés Arreaza, sostiene en su artículo publicado por Aporrea, que “nuestra brega, por consolidar el proceso revolucionario, es en colectivo y permanente, por lo que requiere mucha calma interior para ponderar cada paso a dar”.

A LOS CAMARADAS DEL PROCESO REVOLUCIONARIO

Estas son unas reflexiones que dirijo a quienes sienten temor por el Revocatorio o por la guerra no convencional como acciones del imperio dirigidas a liquidar a la revolución bolivariana. Muchos se sienten al despertar que la Revolución se acaba y que la derecha nos matará a todos y quemará los libros, extinguirá las ideas y de la Revolución solo quedarán sus cenizas.

A estos camaradas, compatriotas y militantes del proceso bolivariano van dirigidos estos juicios para que en conjunto y con mucho sentimiento generador de la espiritualidad revolucionaria, repotenciemos el ímpetu y sintamos que no estamos solos, que luchamos juntos y que la Revolución no perecerá.

Son reflexiones para el interior del ser. No son elaboraciones sobre hechos o datos que se dan en la realidad de la escena política. Son toques de energía al estímulo de la potencial acción para fortalecer nuestras respuestas anímicas en la dimensión serena y equilibrada de la contienda por mantener la Revolución e impedir que sea aniquilada por la derecha mundial y el imperio de USA.

Nuestra brega, por consolidar el Proceso Revolucionario, es en colectivo y permanente, por lo que requiere mucha calma interior para ponderar cada paso a dar. Ahora más que antes, con mayor vigor y energía que el período iniciado a partir de 1999, la moral y el espíritu de cuerpo del revolucionario tienen que estar presente en la cotidianidad del quehacer político para soportar los ataques de la AN, la derecha nacional y mundial, el imperio y el Comando Sur. Nadie puede asomar amagos de desmoralización. Ningún ser de buena voluntad y personalidad bolivariana, identificado con la Revolución puede en ningún momento sentirse debilitado.

Este combate lleva muchos años gestándose. A principios de los años 60 del siglo XX, los comandantes guerrilleros jefes de las columnas de la lucha armada de las montañas de Venezuela, ya manifestaban como imagen objetivo las ideas y acciones independentistas de Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora; trilogía de pensadores que en la década de los 80 se convertiría en la base inspiradora del Movimiento MBR200 al interior de las Fuerzas Armadas Nacionales y que se le acogió como el árbol de las Tres Raíces (base ideológica que le permitió a Hugo Chávez convertirse en líder de masas).

El MBR200 tomó el poder en 1999 por vía del MVR y dio inicio a la Revolución Bolivariana. He allí, pues, la relación de la lucha armada y la Revolución Bolivariana de hoy. Los comandantes guerrilleros y los combatientes se fajaron contra las fuerzas contrarrevolucionarias dirigidas por el imperio USA.

La lucha armada fue el antecedente más inmediato de este proceso revolucionario que toma, de los libertadores que nos dieron la independencia, su ejemplo de valentía y la entrega de su vida por una causa que les hizo trascender para tenerlos como paradigma de resistencia y confrontación contra las adversidades.

Este es un desafío generacional que busca en cada espacio por construir la creación de un nuevo modo de vida sustentado en el socialismo para erradicar el capitalismo. La batalla es nada más y nada menos por transformar el sistema capitalista mundial en espacios emancipados que puedan establecerse con el pueblo consciente y subsistir a pesar del mundo global.

La disputa no es solo contra nacionales poseedores de consciencia alienada sino contra el poder hegemónico del imperio capitalista que lidera USA y la derecha reaccionaria mundial de Europa y sus vasallos de América; por lo que, dada las dimensiones de las fuerzas adversas que pretenden aplastar a la Revolución Bolivariana la lidia será constante, persistente y continua.

Será, así como lo es hoy, un enfrentamiento inacabable por la emancipación del pueblo. En consecuencia, los escenarios adversos contenidos en los planes de USA como la estrategia del Golpe Suave, en su variante de “Rollback”, elaborada por el Departamento de Estado USA, que analiza en sus investigaciones Carlos Lanz, por medio del Comando Sur, se comportan como inmensos obstáculos de Guerra No Convencional (GNC) a los cuales la generación bolivariana sustentadora del socialismo tiene que vencer; y ello se alcanza con (i) consciencia de la dimensión de la confrontación, (ii) ímpetu de energía superior a la del contrarrevolucionario y (iii) serenidad plena que rechace los efectos psicológicos que buscan desmoralizar y acobardar.

La GNC dirigida por el Comando Sur se constituye en traba, freno y dificultad para la consolidación del Proceso Bolivariano; pero, como en todo escenario político hay por lo menos dos actores: revolucionarios y contrarrevolucionarios, no todo lo que planifique y busque concretar el actor contrarrevolucionario se cumplirá. El actor Revolucionario responderá con igual o mayor contundencia a lo que pretende hacer el actor adverso. La Revolución tiene que buscar las tácticas para superar a los contrarrevolucionarios.

Y, sin que nos genere ansiedad, asumámoslo de una vez, así será hasta que esa adversidad “eterna” sea reducida a su mínima expresión. A cada acción contrarrevolucionaria le acontecerá de manera contraria una fuerza revolucionaria. Nada de lo que ejecute la contrarrevolución se desplazará en línea recta hacia la consecución de su meta. El actor revolucionario le responderá con otra línea que le chocará de frente, haciendo entonces que la ejecutoria contrarrevolucionaria se reduzca, neutralice o desaparezca.

Los revolucionarios no pueden subestimar su propia fortaleza y el rol que tienen que cumplir en el mundo de hoy; pues la Revolución Bolivariana es un paradigma que guía, orienta e indica senderos a los movimientos emancipadores que luchan en todo el mundo. Los revolucionarios venezolanos no pueden quedarse en la dimensión del miedo y pánico solo por escuchar en las redes sociales, en la TV o en la calle las conjeturas contrarrevolucionarias.

El pánico se supera con conocimiento y plena consciencia revolucionaria. La fuerza interior se crece para transformarse en ímpetu imbatible al dominar las ideas que proyectan el modo de vida sustentado en el socialismo, razón del reto contra las fuerzas de USA, de la derecha mundial y la globalización universal.

Toda la militancia auténticamente revolucionaria, curtidos y novatos, experimentados o iniciados, todos en su conjunto tienen que sudar muchos años más, para poder sentarse en la sublime calma a ver los frutos de esta cruzada por el socialismo. Para llegar a ese nivel de placidez espiritual, faltan amplios trechos de abismos todavía y largos tiempos de saboteo, conspiración, paramilitarismo, GNC e intentos por impedir consolidar la meta de hacer viable el socialismo bolivariano.

Los escenarios de hoy, de GNC, de ataques mundiales, de obstáculos gigantes no pueden afectarnos en lo moral, la consciencia o en el ímpetu.

Sea cual sea el tipo de ataque, se cumplan algunos pronósticos contrarrevolucionarios, no se triunfe en algunos espacios, se activen nuevos métodos para la desestabilización y la acción diplomática aniquiladora del imperio, invocando la Carta Interamericana o apelando a la intervención directa, cualquiera sea el atentado para cerrarle el paso al Proceso Bolivariano, el revolucionario convencido y comprometido, se le enfrentará con todo el vigor de su cuerpo y fuerza espiritual sin miedo ni pánico.

Como lo hicieron los libertadores de la guerra de independencia y los combatientes de la lucha armada. El revolucionario que combate por el socialismo, lo seguirá haciendo y enfrentará muchas veces más los múltiplos escenarios de los oponentes y adversarios que se le paren enfrente para frenar y destruir su búsqueda revolucionaria.

Que nadie llore ni se vea derrotado por creer que se ha perdido el Proceso Bolivariano. No es momento para detener el tiempo y drenar lamentos y ansiedades. El temple de luchador no tolera retrasos por migajas pragmáticas. Lo nuevo e inspirador de trascendencia es vencer la GNC derrotando al Imperio, a la derecha mundial y a la contrarrevolución.

El triunfo, coronando la victoria de Bolívar, Chávez y todos los libertadores que buscaron la emancipación de Venezuela, llegará porque la Revolución no es reversible. Para ello, la ruta a seguir marca la pauta de la cadencia de la superación de reveses. Mirada al frente hasta allá, más lejos del horizonte; y el pecho erguido, que exteriorice la moral más alta que cualquier ser vivo en la tierra.

Ya es tiempo de saberlo. Es el momento de convencernos que en la Revolución, la práctica de la política es la lucha imperecedera. La lucha es la brega diaria, es labrar el destino por un nuevo modo de vida, es conseguir lo que se busca con esfuerzo y perseverancia. Nada en la Revolución es donado, sino creado por la lidia humana del revolucionario. Por eso la tenacidad por abrir brechas inexistentes es lo que nos vincula emocionalmente con las rutas emancipadores del pueblo. Lucha que no es volátil, como el gas que se diluye con la brisa o desaparece en la esfera de la dimensión tangible de la tierra.

Los caminos abiertos hasta ahora por la Revolución no se abandonan por una o mil GNC, ni se dejan a medio andar. El Proceso Bolivariano para consolidarse y otorgar al mundo y la humanidad otro modo de vida nos exige ahora, en este instante de recio ataque del imperio, más solidez y hermandad.

La GNC con sus derivaciones (guerra económica, cruzada psicológica, terrorismo, paramilitarismo) nos obligan hoy a ser más revolucionarios que antes. Ser como Guaicaipuro, José Leonardo Chirinos, el Libertador Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, Fabricio Ojeda, Argimiro Gabaldón o como el inmortal Hugo Chávez.